2 de diciembre de 2010

TRASFONDO, FONDO Y OFICIO EN LA OBRA DEL PINTOR GERARDO RAMOS GUCEMAS











Julián Ruiz Banderas
Agustín Romero Barroso
IV JORNADAS DE HISTORIA EN LLERENA

RESUMEN

Llerenense atucumanado (reside en San Miguel de Tucumán, Argentina), Gerardo Ramos Gucemas cumple con el rito de los invariantes castizos llerenenses. Le sucede lo que a tantos otros, como Hermosilla, Juan de Zurbarán, Agustín Barrero o Vidarte: no fueron profetas en su tierra, pero sí estimados y conocidos en otros pagos. Como buen llerenense, marcha a América, y se asienta en Argentina, sin dejar de ser radicalmente un pintor entroncado con las venas más hondas de la tradición artística española. Veta brava, artista vehemente y pesimista, desarrolla al otro lado del océano, una obra contundente, espléndida, conmocionante y comprometida, donde muestra oficio y sabiduría aquilatada por mor de una extraordinaria vocación autodidacta. Gerardo Ramos Gucemas es algo más que un artista expresionista.Su pintura, justamente estimada en Argentina y Uruguay, ha contado con numerosos premios, exposiciones y críticas encomiásticas. Sin embargo, desde sus tempranas exposiciones en Llerena o Madrid, en los años sesenta, nada se ha hecho entre nosotros para conocerle mejor. El presente trabajo es sólo un boceto de algo más sólido que será la labor sobre su obra. Ahora esto es una modesta invitación a Gucemas. Abogamos porque pronto podamos conocer su pintura de primera mano (exposiciones de las instituciones, públicas y privadas, nacionales, regionales, provinciales y locales. Sugerimos).



A Lucía Ramos Gucemas, por todo

El arte hay que matarlo cada día.
Gerardo Ramos Gucemas

Un latido en las entrañas de la tormenta, un grito profundo, visceral, filósofo...
César Magrini, crítico de arte

Cercado estoy de monstruos Que mudamente me preguntan, Igual, igual que yo les interrogo a ellos.
Dámaso Alonso

Cordón umbilical adulterino tejido por la Parca a los forzados muñecos que aparecen enmarcados pintados con acento y desatino.
Agustín Romero Barroso

TRASFONDO

Fueron doscientos años de silencio, un mutismo elocuente que resume la infamia de tanto sufrimiento. Sucedió que el pueblo cambiaba de amos. Los nuevos dueños, más modestos compraron, en pública almoneda, las tierras de los viejos feudales. También sus enseres, sus capillas, sus lujos. Se apropiaron sus símbolos y no necesitaron más. Se rifaron los restos del botín o dejaron que cayeran a trozos los viejos edificios, mansiones del oprobio. Los artesanos, los humildes artistas, fueron despedidos. Los nuevos señoritos andaban en sus cosas. Les preocupaba su hacienda, el agro. Porque como buenos capitalistas no tenían ideas, sentimientos, idearios, sino intereses. Elegían también en la plaza pública su nueva servidumbre, una legión hambrienta y desesperada de braceros. Hubo de todo: los resignados que se sometieron fácilmente, y unos cuantos que no lo hicieron y terminaron, como sucede siempre, en la fosa común -cuneta- de la historia. De Llerena o de tantos pueblos meridionales se puede decir lo que Dalí refería sobre la muerte de su amigo García Lorca: Fue víctima de la ciega historia. También Vidarte -otro llerenense que hizo las américas- lo decía. Mucha hambre y mucha historia, dos desgracias para un pueblo. Los pueblos felices no tienen historia –dice un sabio y antiguo proverbio- , y , como felices que son, tampoco hambres.Después, los años tristes de la posguerra. El uno de octubre de 1941 se consagraba entonces en las enciclopedias de todas las escuelas nacionales, por decreto ley, al invicto caudillo y generalísimo Franco. Sucedió en Llerena que ese día nacía en la plaza del Peso, Gerardo Ramos Gucemas. Dicen los psicoanalistas que los cuatro años primeros de la vida del hombre compendian su existir, que es la etapa donde se gestan los guiones, los patrones básicos que explican lo que vendrá después. Lo demás, un mero anexo, un desarrollo del libreto primigenio. Nos preguntamos cómo sería la infancia de Gerardo. ¿Cómo se gesta su personalidad artística? ¿Se nace pintor o uno se hace pintor? ¿Damos la razón a los innatistas o a los culturalistas? Gerardo tuvo una infancia de Academia de don Manuel Bru, con enciclopedia y demás. De la que fue expulsado durante un tiempo porque se enfrentó con el director, diciéndole que a él no le pegaba. Luego, por intermediación de su padre, proverbial, volvió a sus aulas. Eran aquellos tiempos de silencio y aguante para los más. Años tristes. Lo dice Lucía, su hermana, que tanto cariño y devoción le muestra. Gerardo pintó desde siempre. Primero con lápices y con alguna cajita de acuarelas que le regaló un familiar. Continuamente estaba pidiendo al padre, que procuraba atenderle siempre. Suerte tuvo de encontrar unos padres que no escatimaron nada en procurarle lo necesario para desarrollar sus dotes e inquietudes. Como lo suyo era pintar, pronto reclamó óleos y pinceles, telas y maderas, siempre más y más.
Estamos seguros de que sus padres y sus hermanas fueron un bastión firme para su vocación autodidacta. Recordamos a su padre, Gerardo (Gerardín, con el diminutivo afectivo que tanto se usa en Llerena), presumiendo con razón de hijo pintor. También el tierno afecto de sus hermanas, ayudando en alguna exposición del ayuntamiento. Dicen que un día, cuando apenas contaba los trece años, una mujer de negro vino a su casa con un encargo. Quería que Gerardo repintara la vieja hornacina de la calle el Cristo. Todavía se conserva la pintura en la hornacina, que esperemos que retoque algún día, que lo necesita por desgastes del tiempo.Siendo aún niño de pantalones cortos subió, con escaleras, al viejo retablo callejero, donde ya no había imagen (la mandaron quitar aquellos republicanos del XIX, que tanta alergia sentían por las capillas de calles) y pintó una propia, valiéndose de una estampita de comunión. Después todas las mujeres de la calle reunieron dinero y le pagaron. Fue su primer sueldo. Le llamaban el niño pintor.
Esta anónima mujer de negro estableció el vínculo obligado. Doscientos años era demasiado. Dos siglos sin que nadie viniera a llenar ese hueco. El pueblo necesita alguien que hable de sus mitos, sus aspiraciones y anhelos, los miedos o temores de esto tan misterioso que llamamos la vida. Arte que es necesario como el pan que comemos o el aire que respiramos. Por eso Gerardo fue parido simbólicamente en el barrio de los artesanos llerenenses, que no en vano Luis Hernández o Juan de Valencia tuvieron taller en la calle Escavias, donde nació Juan de Zurbarán, no lejos de donde viviera Hermosilla. ¿Hay mayores coincidencias? La suya fue una infancia de bodegones, paisajes, retratos de su gente, callejas y callejones de Llerena. Recordamos las crónicas de José María Lepe en el diario Hoy, que se deshacían en elogios. Hablaban de la gran intuición y de la indudable madera del artista Gerardo y le animaba a continuar estudios en Madrid o en Barcelona, sabido que en el terruño de nacencia no hay nada que rascar referido a formación en las artes.Su padre, tratante de comercio, le insufló confianza y autoestima. Mandó algún trabajo suyo a exposiciones provinciales. Nadie sabía que era un niño aún, con trece años. Cuando los organizadores repararon en su calidad artística y en sus pocos años, todo el mundo quedó gratamente sorprendido. Padre e hijo recibieron un cálido homenaje. Es una anécdota que revela cómo se gesta la vocación de Gerardo. Este hecho, dice el propio autor, le marcó de modo decisivo. En Llerena alguien recuerda los murales que pintó en la fábrica de harinas, sémolas y derivados, La Fábrica de don Pablo, llamada popularmente en Llerena. No sabemos si hoy los actuales propietarios conservarán esos murales en el complejo turístico que se está haciendo. Imaginamos que no.Sus primeros escarceos en concursos y exposiciones, tuvieron lugar en su pueblo natal. Y aunque recibe diversos premios en concursos navideños y exposiciones provinciales (elogiadas por personas sensibles como Lepe, ya mencionado) poco o nada podía aprender en Llerena. De estos años sesenta es la primera memoria que guardamos de él. Solía pintar del natural, con caballete a veces, en distintos lugares de Llerena. Le veíamos en la plaza de la Libertad, que antes fue plaza de los Señores (Inquisidores), y entonces plaza del Generalísimo Franco. Se nos antoja que esta imagen es definitiva en su obra y en su vida. Gerardo siempre ha estado instalado en esa plaza de la libertad. Lo dice su arte. También ha tenido que luchar y vérselas con muchos liberticidas, de la vida y de la expresión. Pero, ¿cómo crecer en un sitio y un tiempo tan inhóspitos? ¿Quién podría atender esa premura interna de quien se sabe dueño de un talento especial? ¿Dónde buscar maestros? Admiraba, sí, a Eugenio Hermoso y aprendía todo lo que podía. Y en sus primeros lienzos ya estaba su talante. Sorprende su dibujo, su intuición, sus dotes. Cuadros que ejercitaban su futuro... Y pronto, casi adolescente, su marcha. A Madrid nada menos. En Madrid acude a una Escuela de Artes y Oficios, que enseñaba lo académico que Gerardo ya dominaba por su labor personal. Así que tenemos la anécdota de que un profesor le invitó a no acudir, al sorprenderle pintando a una compañera que pintaba el modelo que le habían encargado pintar. Suponemos que para él, inquieto, aquello de pintar algo extático y frío, académico, no le enseñaba nada. Era más apasionante y creativo pintar del natural a la compañera que, a su vez, pintaba. En la invitación a no acudir más a aquella Escuela de Artes y Oficios estaba la consideración de que allí no tenía nada que aprender, como le dijo el profesor. Que perdía el tiempo.

FONDO

Madrid, para un muchacho de provincias. Dieciocho años y un cosmos inquietante. Atrás quedaban sus trabajos primeros, retratos y paisajes. Pero no se equivocaba. Por entonces la pintura y las artes, en España, salían de una hibernación secular. Eran los años cincuenta y el reconocimiento internacional de las vanguardias autóctonas. El expresionismo abstracto de Saura y de otros triunfaba en las sucesivas bienales de Venecia. No había que marchar lejos para saber de dónde soplaba el viento de la nueva pintura.
Justo entonces, estas tendencias informales, consonantes con las modas internacionales, se agotaron, entraron a su vez en crisis. Sucedió lo que con todos los lenguajes artísticos de la modernidad. Nacen otras tendencias superadoras. Así que cuando Gerardo llega a Madrid, en los sesenta, la nueva pintura rompe con las modas del expresionismo subjetivista. Hay un arte novedoso que defiende el formalismo y la neofiguración (Marchán Fiz, 1997). Pero en España estos lenguajes tienen cierto cariz vergonzante. Era difícil deshacerse de un estilo que tanta gloria había dado a la pintura española. Así que no es raro encontrar obras diversas en las que aparecen entrelazadas ambas tendencias. Algunos lienzos de Gerardo adolecen de lo que decimos. Y aún, por influjo del pop art en sus modos más ácidos o críticos, reaparece también un arte más connotativo que derivará hacia un realismo social, arte de denuncia y compromiso. Son los años de Equipo Crónica, la obra de Genovés, Canogar, el dramatismo expresivo de Millares. También Somoza, Arroyo y tantos otros. Años efervescentes del mayo francés, el nacimiento de la cultura juvenil, o la utopía hippy, etc. ¿Qué peso tienen todos estos elementos en la obra de Gucemas? En los sesenta es cuando podemos ver que el pintor desarrolla un lenguaje propio concomitante con estas tendencias apuntadas. Entonces coexisten los mencionados lenguajes neofigurativos o realistas junto a las nuevas tendencias hiperrealistas (Antonio López), o el lenguaje del arte psicodélico o del neosurrealismo. Y mencionamos sólo aquellos que se acercan más a los modos expresivos del pintor llerenense, por no citar aquellos otros que se fundamentan en el arte- razón, como el minimal- art o el optical- art, etc.
Son muchos los artistas que se posicionan ante la realidad social y política del momento. Renace un arte comprometido bajo nuevos planteamientos. No es sólo una crítica política al franquismo, por ejemplo, sino que tiene derivaciones hacia aspectos más profundos del sistema económico que lo sustenta. Además, este arte no se ciñe meramente a objetivar situaciones, sino que usa múltiples recursos expresivos relativos al momento cultural de los sesenta: desarrollo de los medios de comunicación, sociedad de consumo, etc.
Sin embargo, la formación de Gerardo en Madrid sigue siendo atípica. Nunca pisó una escuela de Bellas Artes. Sí alguna que otra de pintura como la Escuela Palma, donde se desarrollaba una didáctica académica y aburrida.
De Madrid, lo mejor, la influencia de los grandes maestros del Prado. Es evidente que su lenguaje entronca con eso que ha venido denominándose la veta brava del arte español, que tiene precursores en Herrera el Viejo, Quevedo, Ribera, Valdés Leal, Goya, Solana o Camilo J. Cela. Algo que a veces se ha visto de forma negativa.Sin tener suficientes datos para afirmarlo, diríamos no obstante que en su estilo priman estas tendencias generales que se dan en Madrid o en otras ciudades españolas (Equipo Crónica en Valencia, Equipo 57 en Córdoba, por ejemplo) unida a esa sabia recepción que hace de la lectura propia de los grandes maestros del pasado. Gucemas sabe conjugar lenguajes gestuales expresivos ( expresionismo de los cincuenta), sin renunciar a las nuevas tendencias neofigurativas. En realidad, en su obra sintetiza tendencias, lecturas, aprendizajes amplios que van desde la tradición hasta el presente más cercano. A finales de los años sesenta, Gerardo ha consolidado ya un estilo personal que viene marcado por su expresión vehemente, centrada más en los problemas semánticos de su arte.
El propio autor marca la fecha precisa de 1969 para el comienzo de esta nueva etapa.Por estos años es decisiva su relación con Imelda Cuenya, su mujer, a la que conoce en Madrid, donde estudiaba restauración de obras artísticas. Noviazgo y matrimonio, le ligan definitivamente a su segunda patria, la Argentina, a San Miguel de Tucumán.
Desde este momento, su obra hay que entenderla en el contexto de las artes plásticas argentinas, y por supuesto en el entramado social, político y cultural de estos años azarosos para el país hermano, en el que tantas cosas han cambiado.


OFICIO

La crítica especializada insiste en encasillar la obra del llerenense en el marco de las tendencias expresionistas y neofigurativas.Por lo que entrevemos, Gerardo desarrolla un lenguaje complejo, por encima de fáciles clasificaciones. Cierto que podríamos calificar determinados cuadros como obras del realismo social. Por otra parte su lenguaje no está lejos de un cierto surrealismo que le acerca de forma azarosa a pintores como Bacon o Barjola. Y por lo demás, el pintor no ceja en investigar nuevos modos semánticos informales o próximos a la abstracción lírica incluso. Otros han insistido en el tremendismo como lenguaje entroncado con la tradición española, algo que no deja de ser un mero tópico, toda vez que estas tendencias están presentes en otras escuelas pictóricas europeas. Incluso, algunos insisten en lo cruento de su arte y lo relacionan con esa ascendencia hispana basada en lo taurino o lo goyesco (el Goya de las pinturas negras, claro). Cierto que hay mucha sangre en determinados lienzos de Gucemas, pero no hay una intención vesánica en su arte. Practica, en determinados momentos, lo que podríamos llamar una pedagogía del terror, una reflexión sobre las raíces de la violencia desde posiciones filosóficas un tanto pesimistas, pero comprometidas con la causa del hombre.
Lo que sí es netamente hispánico, es ese afán de no hacer concesiones a la galería, que tanta autenticidad confiere a su lenguaje. Es esto lo que le liga a sus raíces españolas. Basta que comparemos la pintura tradicional italiana, tan amable, tan sujeta a los deseos de agradar al espectador, frente a la tradición española, sincera, exenta de afanes seductores.
Y en fin veremos como en sucesivos años, derivará hacia reflexiones más amplias o abstractas. Porque no estamos ante una obra fácil o amable.
Puestos a poner etiquetas, para nosotros Gucemas es un pintor neobarroco que consigue captar la atención del espectador. Practica un arte elocuente, diestro, en el que las formas, las texturas, el color, todos los elementos gramaticales se articulan maravillosamente al servicio de la idea. Sus registros son múltiples: audaces composiciones, un perpetuum movile de las formas, un colorido riquísimo e impactante, (en absoluto estridente, sí elegante), una amplia variedad de texturas, diversas gradaciones icónicas, etc.
¿Y cuál es la idea? Las raíces de la existencia, el eros y el thanathos, flujo que explica las sombras y los gozos de la humanidad toda. Carne como materia. Materia como masa enérgica de un cosmos sin sentido. Ampliamos algo más estas ideas. Para ello, hemos hecho una división convencional y provisional de las etapas y fases de su pintura, con un afán exclusivamente didáctico y sin ánimos de sentar cátedra alguna.

OBRA Y ETAPAS

Los años de formación: 1954–1969
Gerardo comienza a pintar, de forma oficiosa, a finales de los años cincuenta. De entonces datan sus primeros premios y exposiciones. La obra de este periodo se reparte entre Llerena, Madrid o San Miguel de Tucumán.Sería interesante que el propio Gerardo o su familia lograran darla a conocer para poder catalogarla. Cierto que es una obra juvenil, de formación. Pero no de menor interés, toda vez que permite delimitar algunos de los invariantes de su talante artístico.De ella se hicieron eco las crónicas locales, de Jesús del Barco o Lepe de la Cámara. Por cierto, que hay que resaltar las enormes dotes de intuición de don José María, al hacer la crítica de sus primeras exposiciones locales o provinciales. Quien repasa esas hojas amarillentas del Hoy, no deja de sorprenderse por sus atinadas observaciones. Algunos de estos lienzos los hemos podido observar en los últimos meses. Más que nada, retratos, paisajes urbanos de Llerena y su entorno, y algún que otro bodegón. Pensamos que este primer periodo hay que extenderlo también a sus comienzos madrileños. El propio pintor señala la fecha de 1969 como el inicio de lo que podíamos considerar la mayoría de edad de su arte.

El afán de expresar: 1969-1985

Dice Cruz de Castro (Cruz de Castro, 1987: La obra expresionista tiene como finalidad responder a las emociones. Lógicamente, su fuente de inspiración es el instinto, el temperamento del artista en el momento de la creación... La obra por consiguiente será el resultado de un proceso: El acto de pintar. No existe la imagen previa al acto. Se genera en el proceso. Es consecuencia del acto. Y dice asimismo: El lenguaje expresionista es el más indicado para exteriorizar cualquier signo de protesta, para manifestar descontento y denuncia del orden social y político.Palabras certeras que podemos aplicar a la problemática artística del pintor llerenense en estos años. Hay entonces una preocupación latente por la idea. Todo lo demás queda subordinado. Y así es como en sus primeras obras de la nueva etapa urge la pasión por transmitir.El artista afirma que no hay plan concebido. Sólo prima la idea. Y sin embargo topamos con lienzos muy bien estructurados, con una composición sabia. Instalado en Argentina, Gerardo permanece en estos encuentros con su lenguaje y con su nueva patria. Recién llegado a San Miguel de Tucumán, expone en la Peña el Cardón. Su obra es recibida con interés, como ejemplo del quehacer de las nuevas generaciones plásticas españolas. Sólo tres años le bastan para ser estimado y considerado con primeros premios en salones de Tucumán y de Santa Fe. Se encomia su capacidad técnica de dibujo y color. En pocos años, la crítica le distingue como una de las personalidades más creativas, dotadas técnicamente e interesante de las artes plásticas argentinas. Hasta 1980 su estilo podemos definirlo convencionalmente como neofigurativo, de un singular antropocentrismo. En su etapa madrileña comienza pintando lo que será su temática central en sucesivos años: Cadavéricos cuerpos lacerados, troceados, horriblemente mutilados, escarnecidos, torturados, expresados por un violento tratamiento, contorneados por trazos crispantes (en las obras que pinta a finales de los sesenta).
Ya en Tucumán, despliega y desarrolla la idea a través de una galería de seres inquietantes, monstruosos, deformes o amputados, sujetos oníricos que sobrenadan en un plasma violento, con trazos no exentos de cierto informalismo... Gucemas aporta un lenguaje rico en sustratos icónicos, un neto expresionismo cromático, un color que en sus primeras obras se nos antoja simbólico: rojos agresivos y explosivos, verdes gritos tétricos, azul orden, blancos delatores, eléctricos y fríos. Durante varios años despliega estas formas estigmatizadas, con fondos trágicos de luces frías y artificiales, que exhiben todo el repertorio de la brutalidad humana: bombillas cuarteleras, salas tristes de tortura, cuadros crudos. Gélidos terrores que se resuelven en gritos congelados, cinesis de geometrías no euclidianas... Otras veces son visiones insólitas, surrealistas, pesadillas oníricas en las que caben extrañas coyunturas descomunales. Si la idea se sirve del color, sucede otro tanto con las texturas: pinceladas amplias, acuchilladas, rayadas sobre fondos oscuros y dramáticos en los que se desenvuelven esta triste humanidad de seres descoyuntados, rotos, homúnculos abandonados, despojos expuestos con una composición violenta y estudiada. Irónicamente, estamos ante auténticos bodegones de carne humana, restos de naturalezas muertas en el sentido más literal, carnaza amontonada, sumida en un mar oscuro de dolores soterrados, que pugnan por aflorar, que emergen a una luz lateral acusadora.Son lienzos pintados con exceso de énfasis. Y un aviso para navegantes: Quien se acerca a su obra debe estar preparado. Muñones sanguinolentos, desollados, carne enfardelada, empaquetada, carnes calcinadas, que se desvela tras unas sábanas acusadoras, texturas inefables de la infamia, carne al peso del mercado, tensa, degradada... Hasta los muebles y otros tristes enseres sufren y simpatizan con este mundo violentado. Son frecuentes los ejemplos de tejidos que encorsetan, personas enrolladas en opresivos sudarios. Otras veces, posando en sillas atravesadas, en posiciones increíbles, semejante a potros inquisitoriales, con correajes, casi sillas eléctricas. Entre los personajes pueden interponerse inquietantes mantos gelatinosos o viscerales. Son, a veces, seres con rostros plastificados, con los ojos vendados, semiocultos, en contraluces barrocos, maniatados, hijos malhadados de un Saturno devorador. En estos ambientes sórdidos y tristes, hay escasas veces un ventanuco de esperanza. Mayormente personajes aislados, sumidos en un extraño estupor, dispuestos con una simetría violenta, anónimos, extraños, copartícipes de la misma alienación urbana o carcelaria.¿Qué dice tanta saña cruenta, estos terribles instrumentos mutilantes, fríos y metálicos, esas formas ortopédicas que constriñen la carne? ¿Qué expresa en esos incisivos abrazos minerales que arrancan, que amputan la carne a puro grito? ¿Qué acusa tanta gente vejada, esas valijas de carnes, tanto gesto de manos y piernas, de abrazos exasperados, opresivos, de miembros anudados, de enredos dolorosos entre hombres y mujeres?
Estos cuadros son pura arqueología sobre los instintos primordiales, sobre el eros y el thanathos. Mil silogismos sobre la violencia, sobre el instinto de muerte, que a veces tiene nombre y apellidos, aunque con el tiempo se torne más compleja o abstracta. Es una denuncia contra la opresión y barbarie política (franquismo, muerte de Allende, guerra de Vietnam, etc.), contra la violencia de la sinrazón del sistema social (anomia, alienación, sociedad de masas, etc.), contra el régimen de la dictadura militar argentina, posteriormente... Así, cabe entender que apueste por un lenguaje expresivo y comprometido, de amplias connotaciones emotivas. Gucemas parece sentencioso ante un mundo en el que se entremezcla lo misterioso y lo torturado, lo erótico y lo sangriento, todo el dolor del mundo bajo el prisma de una horrible y pasmante belleza. Su técnica, en fin, evidencia oficio. Despliega una gran gama de recursos en su pincelada, suelta a veces, otras más pastosa o minuciosa. Trata cada zona del cuadro de modo autónomo, y muestra rigor y bondad de dibujo, así como amplios registros formales desde el más puro hiperrealismo, hasta las fronteras de la abstracción. Es un gozoso maramagnum pictórico de no poca dificultad de recepción, por parte del que mira su pintura; pero impactante siempre, a la que no se es ajeno nunca, ni pasa desapercibida nunca.

Un lenguaje ponderado: 1985-1998

Sin precisar fechas, a mediados de los ochenta, la obra de Gucemas experimenta cambios importantes. Tiene otro talante menos trágico, más ecléctico y postmoderno quizá. A veces, extrañamente, con ráfagas que recuerdan lejanas lecciones del expresionismo centroeuropeo o del Picasso azul y rosa. Hay evidentes cambios gramaticales en su paleta mágica, casi preciosista, más riqueza y savia cromática. Su obra evoluciona al tiempo que la sociedad argentina despierta de los horrores de la pesadilla militar. Pero Gucemas, fiel a sí mismo, sigue pintando cuadros donde despliega formas inorgánicas, o caóticos amasijos biomatéricos. También los clásicos vendavales humanos, con inquietantes personajes caricaturescos, ambiguos, teatrales, deformados. Son seres que a veces nos miran desafiantes, con gesto hosco o canino... Otras son sujetos siniestros parapetados tras unas gafas de sol, enseñando los dientes, con manos enguantadas que ocultan mucha sangre.
Maestro de texturas, Gucemas maneja lo mejor de su repertorio en estos lienzos de nuevo cuño: pinceladas amplias, sueltas, vibrantes. Otras veces veladuras, manchas matizadas, hermosos tonos vaporosos, esfumados, algodonados, grafismos estampados. Más preocupado por su gramática, le vemos usar formas granuladas, chorreones, pegotes, borrones, celajes humeantes, tachones, minuciosas neblinas, reflejos especulares, colores punteados, estudios hiperrealistas, etc.
Persiste su peculiar modo de presentarnos el cuerpo humano mirado a veces desde lentes deformantes. E insiste en esas inquietantes texturas congestionadas, ateridas, casi pétreas, como de carne embutida. Hay una musculatura de áspera piel que cubre a veces unos miembros abotargados o varicosos.
Sin abandonar lo esencial de su discurso, grosso modo, sus temas son los mismos. Cierto es que se presenta ahora con matices distintos y genéricos. Va más lejos. Sus formas inconexas, o esos miembros expuestos en colchones, cojines o sillas son figuraciones irreales, espectrales, atemporales, que emergen entre telas revueltas, que levitan o se esfuman. También sus espantajos humanos, las uniones terribles, las cópulas increíbles entre nudos de cosa y carne o de carne como cosa, con entresijos, y algunos rostros desdibujados que nos hablan de una etapa más próxima a cierto realismo mágico.
Gucemas da protagonismo ahora al espacio que se ilumina a veces con una luz albina, mórbida, multifocal. Abundan los ritmos sinuosos, las formas escrutadas en espejos deformes, las perspectivas insólitas, en picado, en escorzos increíbles. Son composiciones triangulares, vehementes movimientos, convulsos, que acentúan de modo hiperbólico la ascensión en diagonal.
Queda claro quien es el sujeto de su obra. Lo es esa retorcida materia, ese mundo de carne que se abraza en un sinsentido existencial ¿Trasfondo metafísico? ¿Desesperanza?

Los trabajos recientes: desde 1998-actualidad

En los últimos años Gerardo ha desarrollado una importante obra de claro contenido erótico, con una técnica muy personal. Son lienzos de alta energía, flameantes, vivo fuego de formas bulbosas y redondas, explícitamente sexuales, y más que sexuales, genitales. A veces con exageración de esteatopigia. Y aunque aparentemente estamos lejos de aquel primer Gucemas, seguimos observando que el color, las texturas y su gramática plástica secundan su discurso. Así las tonalidades fosforescentes o apasteladas, lo formal y lo informal, el uso de aerógrafos y acrílicos, los efectos deformantes, casi vítreos, subordinados a una galería de seres en trances místico-libidinosos, la infografía, o técnicas de ordenador para pintar. Pero sucede, como siempre, que pese a los contenidos escabrosos de su temática, no desciende a lo morboso o a lo grosero. Le preocupa más expresar a través de estos cuerpos sedosos, o en sus clásicos amasijos serpenteantes de carne iluminada, una visión desmitificada de la sexualidad humana. Convendría ver qué conocimientos de los alumbrados de su Llerena natal puede tener en todo esto. ¿Podría subsistir alguna reminiscencia de la visión del sexo como mística y libertad que los alumbrados del siglo XVI tuvieron? En cierta forma sí. ¿Qué misteriosa influencia arquetípica hay en esas expresiones de aquellos místicos heterodoxos para los que el sexo era la vía hacia lo místico, lo libertario, la liberación y el conocimiento, más que lo intranscendente del mero goce carnal, momentáneo?
Experimenta modos nuevos, hallazgos expresivos que aplica a viejas fórmulas. Formas biológicas, que fluyen como materia derretida. Retorna así a su galería de monstruos, bajo una visión novedosa: fondos enormes, desenfoques, efectos de ojo de pez, recursos fototécnicos, infografía, luces selenitas... Hay una preocupación por captar el continuo devenir, por fijar el instante (recordemos que Gerardo es también un gran fotógrafo). Son extraños aquelarres o enérgicos movimientos ascensionales, formas abiertas que expresan una hiperbólica tensión transmitida por vía gestual. Forma y color eclosionan, explotan literalmente con un neto afán de sorprender. Acentúa también los elementos compositivos, dinámicos, enérgicos, haciendo gala de audaces perspectivas, potentes composiciones diagonales que recuerdan vagamente a las artes murales del antiguo barroco. A veces las formas levitan, luchan, caen, explotan o revientan. No hay reposo. Fiel a sí mismo, se mantiene en esa frontera entre lo formal y lo informal, que a veces deriva a composiciones decididamente abstractas.
Otras retoma su clásica visión de personajes retorcidos, que mantienen o expresan una tremenda tensión interna, seres que se nos presentan como extraños tótem.
Por todo lo dicho afirmamos que Gucemas Es muy gran pintor. Su obra resume así el color de toda la pintura, de todos los pintores. Sus lienzos reverberan ecos de un bi–bang primigenio, encarnado en un mundo vertiginoso de materia y de seres diversos, terribles, aislados, portadores de emociones hermosas y desgarradas. Siendo una obra rabiosamente independiente como materia creativa, expresa en la temática los horrores, inquietudes y preguntas de los hombres de todas las épocas y lugares, circunscritos al tiempo de este pintor.


EXPOSICIONES INDIVIDUALES

1960 Ayuntamiento de Llerena
Galería Círculo Catalán Madrid
Galería Círculo Catalán Madrid
Peña “El Cardón” Tucumán
Galería Lirolay Buenos Aires
Sociedad Argentina de Artistas Plásticos de Buenos Aires
Fundación Banco Empresario de Tucumán
Sociedad Argentina de Artistas Plásticos de Buenos Aires
Galería Galatea de Buenos Aires
Casa de la Cultura de Salta
Sociedad Dante Alighieri, Tucumán
1979 Dirección de la Cultura, Jujuy
1979 H. Palace, Santiago del Estero
Galería Ele, Córdoba
Galería Arthea, Buenos Aires
Udecoop, Tucumán
Galería Alberto Elia, Buenos Aires
1982 Udecoop, Tucumán
1983 Federación Económica, Tucumán
1984 Galería Miró, Buenos Aires
1985 Galería Miró, Buenos Aires
1986 Retrospectiva, Museo de Bellas Artes de Tucumán
1986 Galería Aguad y Bifarella, Córdoba
1986 Galería Miró, Buenos Aires
1987 Retrospectiva, Museo Gerardo Pérez, Córdoba
1990 Galería Rubbers, Buenos Aires
1991 Fundación Banco Empresario de Tucumán
1992 Museo de Bellas Artes de Tucumán
1994 Galería Praxis, Buenos Aires
1995 Galería Praxis, Buenos Aires
1998 Sesenta obras 97-98, Centro Cultural UNT, Tucumán
2000 Retrospectiva Museo T. E. Navarro, Tucumán

LO QUE HA DICHO LA CRÍTICA

A) PREMIOS Y DISTINCIONES

Primer Premio Salón Nacional de Santa Fe
Primer Premio Salón Nacional Tucumán
Primer Premio NOA. Unión Carbide a la Pintura Argentina
1983 Segundo Premio Nacional Unión Carbide a la Pintura Argentina
1985 Primer Premio Salón Proarte. Córdoba
1986 Primer Premio Salón Nacional Santa Fe
1987 Primer Premio Nacional. Paraná
Invitado mediante voto por la Academia Nacional de Bellas Artes al Premio Palanza Museo Nacional de Bellas Artes. Buenos Aires.
1997 Dirige el II Taller Iberoamericano de Pintura en la Sede Iberoamericana de La Rábida, de la Universidad Internacional de Andalucía. España.
2001 Nombrado Jurado de Honor en el Salón Nacional de Artes Visuales. Buenos Aires

B) CRÍTICA EN PRENSA Y REVISTAS

Hace muy pocos años, al ver las pequeñas muestras y tanteos en dibujo, óleo, acuarela y pluma de un niño sin maestro, vaticinamos que estábamos en presencia de un pintor nato...

José María Lepe de la Cámara, Hoy, noviembre de 1959
En cuanto al estilo, Ramos Gucemas presenta dentro de la novedad temática exhibida ensayos de pintura expresionista plasmada en casi la mitad de sus óleos, incluida la cabeza de mujer premiada en Badajoz y que revelan una ambición orientadora libre de encasillamientos en tendencia determinada...
José María Lepe de la Cámara, Hoy, agosto 1960
Plástico de singular valor, cuya obra adopta decididamente el tono comprometido con una realidad compulsiva.
Hugo Monzón, La Opinión, Buenos Aires, 1972
El buen nivel pictórico rescatado de las experiencias del Neofigurativismo, constituye el sostén a la propuesta filosófica de Gucemas, sostenida sin atenuantes como el fruto de sus reflexiones sobre la problemática de la sociedad contemporánea... O. F. Haedo, Pluma y pincel, Buenos Aires, 1977
Aquello de convertirse en profeta en su tierra sigue erre que erre. Es decir: Gerardo Ramos Gucemas, español, no es profeta en Llerena...
...Prácticamente desconocido, diríase tristemente, en la provincia y hasta en España entera, Gucemas es en estos momentos figura de primer plano en la plástica tucumana.
Gregorio González Perlado, Hoy, 10 de mayo de 1975
...Ante su obra el público, de una forma u otra, es obligado a adoptar una posición
Sigwart Blum, Argentinisches Tageblatt, Buenos Aires, 1978
...Obras de una horrorosa belleza cuyos antecedentes de alta jerarquía nos remontan a Goya, y Velázquez, a Zurbarán y “El Españoleto”, buen dibujante y preciso colorista...
E. H. Gené, Artemas, Buenos Aires, 1978
...Pareciera querer volver al origen en la potencia de convicción que tiene el arte para hacer de la tragedia un mensaje tan natural como la vida y la muerte. E. Ballari, El Economista, Buenos Aires-1980
Un latido en las entrañas de la tormenta, un grito profundo, visceral, filósofo...
César Magrini, El Cronista Comercial, Bellas Artes, 1980
...Con una imagen que le es propia, el autor hace de los cuerpos lacerados una masa. Una masa que instantáneamente se convierte en una cosmogonía sin atenuantes A. Andrés, La Opinión, Buenos Aires,1980
...Su pintura es descarnada, revulsiva, casi violenta, abruptamente testimonial, conmocionante en una palabra.
Francisco Galíndez, noviembre 1981, Tucumán
...El rol destacado del color está presente en todas las obras y pone de manifiesto no sólo un depurado oficio sino un goce en función de un contenido estético que transciende la mera representación objetiva...
Alberto H. Collazo, Clarín, Buenos Aires, 1982
Se trata de un artista que posee un dominio total de sus medios expresivos y que por lo mismo puede encarar con un alto grado de virtuosismo la representación figurativa.
Aldo Galli, La Prensa, Buenos Aires, 1982
Un mensaje del inconsciente alertándonos sobre la furia de un apocalipsis
Hernández Rosselot, La Razón, Buenos Aires, 1982
Pinta como si tirara piedras con el ánimo de golpear. Pero lo hace de un modo que nada tiene de vesánico
Kliaman, La Nación, Buenos Aires, 1984
Y ese maremagnum de formas y de músculos, de sentirse enredado, atado a veces por cordeles trituradores, otras por insensibles contenedores es la lucha que aflora en este deseo de libertad que finalmente alienta en la pintura de este artista.
Eduardo Balliari, El Economista, Buenos Aires, 1985
Sus imágenes retratan el dolor humano en distintas gradaciones blandiendo el sentido de lo trágico, con su carga de terror y lástima, sobre la esperanza de la vida
Pablo Ponzano, La Voz del Interior, Córdoba, 1986
Lo mismo ocurre con la destilación de su oficio, que el artista muestra y esconde, como un prestidigitador de los naipes de la vida, astuto y solitario. Miguel Briante, Página 12, Buenos Aires, 1990
Una victoria de los sentidos apadrina su realidad y pone en orden los desajustes que suele dictar la voz cavernosa de la subconciencia.
Aldo Galli, Bellas Artes, Buenos Aires, 1990
Pintor expresionista, riguroso dibujante y exaltado colorista, sus primeras obras son una desgarradora indagación en la crueldad y el dolor, la violencia y la opresión. Su pintura temperamental y vehemente, es de elaborada factura. Usa densas capas cromáticas superpuestas, luminosas, vibrantes, sobre una composición de cuidada estructura. En sus obras más recientes, sin perder la tensión del lenguaje ni la intencionalidad, valora más la sugerencia, utilizando su narrativa con anotaciones fantásticas e incluso de orden surreal, distorsionadoras, más distendidas...
Diccionario de Pintores y escultores Españoles del Siglo XX, Ediciones Forum, España, 2002.

BIBLIOGRAFÍA Y RECURSOS DE INVESTIGACIÓN

ENTREVISTAS Y TRABAJOS DE CAMPO

Hemos obtenido información sobre importantes aspectos de su infancia y personalidad a través de algunas entrevistas con Lucía Ramos Gucemas, hermana del pintor, a la que agradecemos de forma encarecida su ayuda inestimable.

CATÁLOGOS Y CONFERENCIAS

-Gucemas: Catálogo de su exposición del 27 de Julio al 16 de Agosto de 1979
Sociedad Dante Alighieri. Tucumán.
-Catálogo de la Retrospectiva del Museo T. E. Navarro. Tucumán, 2000
-Catálogo provisional de su obra. El propio autor nos ha proporcionado un CD con toda la obra fotografiada, desde finales de los años sesenta.
-II Taller Iberoamericano de Pintura en la Sede Iberoamericana de La Rábida. Huelva, 1997.

PRENSA Y REVISTAS ESPECIALIZADAS

Particular importancia tiene un trabajo extenso publicado por Eduardo Rosenzvaig, con el título Gucemas, o el llamador de bronce (Tucumán, 2000). Hecho como texto que acompaña al catálogo de la retrospectiva hecha ese año. Es fundamental para entender la pintura de Gucemas, así que afirmamos que es un trabajo digno, y necesario, de leer. También existe un breve poemario, publicado en forma de postales a color sobre nueve obras selectas de Gucemas. Los poemas son de Agustín Romero Barroso, y lleva por título Tarjetario GRG, Llerena, 2003. Fue presentado al tiempo que esta comunicación, en las IV Jornadas de Historia en Llerena. Son muchísimas las críticas que hemos consultado sobre Gerardo; pero nos limitaremos a señalar la prensa que los ha publicado, toda vez que algunas han quedado mencionadas y referenciadas en el apartado anterior. Entre ellos destacamos:
-Argentinisches Tageblatt -Artemas -Bellas Artes -Clarín -El Cronista Comercial -El Economista -El País (España) -Hoy (España) -La Gaceta -La Nación -La Opinión -La Prensa -La Razón -La Voz del Interior -Página 12 -Papeles de Córdoba -noviembre 1981 -Pluma y pincel

LIBROS

Hacemos mención expresa de algunas obras útiles que nos han servido para enmarcar el estilo y lenguaje de nuestro autor. Que sepamos, no hay aún libros, fuera de ensayos en revistas y prensa, y de los de folletos de exposiciones, retrospectivas, etc., sobre Gucemas. Por otra parte, en este apartado podríamos citar algunas obras en las que Gucemas ha intervenido como ilustrador, en Tucumán. Para no hacernos gravoso, no las incluimos.

-AA. VV. Diccionario de pintores y escultores españoles del siglo XX. Ediciones Forum. España, Madrid 2002.
-BAYON, Damián. América latina en sus artes. Editorial siglo XXI. México, 1974.
-CIRLOT VALENZUELA, Lourdes. Últimas tendencias. Las claves del arte. Editorial Planeta, Barcelona 1997.
-CRUZ DE CASTRO, Francisco. Las Vanguardias artísticas en Europa. Salvat ediciones, Pamplona 1987.
-GUASCH, Ana María. El arte del último siglo XX: Del postminimalismo a lo multicultural. Alianza Forma, Madrid 2002.
-HUYGHE, René y otros. El arte y el mundo moderno. Editorial Planeta, Barcelona 1980.
-MARCHAN FIZ, Simón. Del arte objetual al arte de concepto. Ediciones Akal, Madrid 1997.
-MARCUS, Greil. Rastros de carmín. Una historia secreta del siglo XX. Anagrama, Barcelona 1999.-

INTERNET

-www.arteargentino.com/dic/art/lazarte-www.artesur.com/links/premiadps_salon_nac

-www.bibliophilegroup.com/lynnsbookstore/argen

-www.caldarelli.it/sirene/cazzaniga/antologia-www.cfired.org.ar/cultura/esp2/cultura2/ o_noa/jurados/pintura

-www.quien-es.com/kultural/ Autor.asp?Autor=Gerardo%20Gucemas

-www.yosoytucuman.com.ar/educacionycultura/ Culgral/referencia

-www.gucemas.com.ar/

NOTA: Este es el contenido completo de la comunicación sobre Gerardo Ramos Gucemas, presentada a aquella IV jornada de historia en Llerena.

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