1 de abril de 2010

LA ORTOGRAFÍA


La mediocridad de un funcionario facha total, llamado Roberto Zulueta Briones o Zurrapa Bribones o cualquier Zurullo Meones, tal vez aleccionado por su amiga del alma, me lanza el fruto de su insidia, el regalo de la envidia, que tanto abunda en esos estamentos de gentes –es un decir- con gafas de sol, para no dar la cara y poner su culo ganso en forma de jeta. Digo que me dice que todo lo que escribo es de copiar y pegar, cogido de aquí y allá en Internet… Y digo yo, también, que el buen hombre –o lo que sea- se habrá quedado tan pancho, luego de haber cotejado mis escritos y todo Internet. Que los hay sabios o sabidos de puro odio que son, unido a no poca ignorancia y muchos miedos, muchos y cobardes. La chulería pertinaz del españolito valiente. Y que me dice el payo que hoy cualquiera tiene un blog y ese cante tan castizo y del facherío rampante despampanante. Como si escribir, analizar, exponer, brindar, criticar, razonar y manifestarlo por escrito fuera algo delictivo, o para lo que se tuviera que tener una patente de corso y unos permisos especiales de sus amigos o allegados, y que yo no, yo no debo tener nada, que él quiere mi muerte, porque disiento de sus ideas -aunque hasta la fecha no las haya manifestado, si hay-. Que por lo visto para escribir hace falta una especie de don y de orden, y que yo no lo tengo, a su parecer, y claro, todo lo que escriba es nada. Piensa el ladrón... En fin, lo que siempre bordeo para no mancharme, el facherío vernáculo de esta país, me lo topo de pleno..., con esas gafas de sol y esa presencia de mollera despejada...
Ese buen hombre no se entera, o no se quiere enterar, de que yo rechazo a ETA, y todo el paquete en juego que ETA arrastra: al pp y al psoe que la usan de matute para sus medros, a las asociaciones de víctimas, encerradas en una insolidaridad más que sospechosa con otras gentes que sufren en el mundo los diversos terrorismos. Y así de simple lo digo y de claro. Rechazo todo el paquete de ETA, sus entornos, y de pp y psoe y todo lo que arrastran. Y punto. Por enésima vez espero que quede claro y se me respete en mi coherente propuesta y rechazos. En ello no cometo delito ni nada parecido. Soy pacifista convencido.
Bueno, pues el tal Zuleta que no. Y hasta me ha amenazado de muerte. Que esto de la injuria, la infamia y las amenazas son monedas corrientes de las gentes fachas en Internet. Costumbres de los descerebrados llenos de testosterona, que su amiga no mitiga de alguna forma, que bien podría, si tanto lo aprecia…

Pero uno saca saber hasta de esto –¡que ya es! Y en este caso es una breve reflexión sobre la ortografía, o sea la propuesta normativa de lo que se considera adecuado para expresar gráficamente lo escrito, en esta caso en lengua castellana. Que lo acuerda la Academia y los hablantes, o escribientes, aceptamos en nuestra formas de expresarnos, con las mínimas variantes o acepciones pertinentes. Por ejemplo, los funcionarios, como el señor Zulueta Briones o Cojones, tienden siempre a mayusculizar Alcalde, Ayuntamiento, Comunidad Autónoma, Fuerzas del Orden y esos lugares comunes que les imponen respeto, por mor de su servilismo y fanatismo cerril que quiere imponer a todos… Es una acepción, ya que alcalde, ayuntamiento, comunidad autónoma, fuerzas del orden y etc..., son nombres comunes y se escriben normativamente con minúscula, siempre que no sea a inicio de escrito, o tras punto o punto y aparte, tras dos puntos es optativo… Pero me viene a la memoria lo de la ortografía como martillo pilón de comecoco escolar y aleccionador de los sacros valores imperantes de la gentuza de orden, tan añoradas del Seor Zurreta Beones… Que en ese sentido se ha usado y usa la ortografía, como un varapalo moral incluso y paralelo de lo que debe ser, o moral del Poder (escribo Poder con mayúscula en clara parodia a esas mayúsculas tan usuales para las palabras que adoran el funcionariado de porra y dominio: funcionarios locales y de la poli, similar y los juzgados, carcas a no poder más en todo). La ortografía como reveladora de la cultura de una persona. O eso creen algunos, esos algunos relamidos de orden y perversión policial de control mental y emocional de los otros. Para los que hemos leído a los clásicos en su salsa, o sea con la grafía usual de sus tiempos, eso es algo cómico y triste. Tengo la obra completa de Cervantes en edición facsímil de los años veinte. Una joya. Y he tenido el enorme placer de leerla de esa manera. Como otras. A esos sabios de la ortografía, o fanáticos del orto y lo ordenado, desde Arriba, sorprendería el convencionalismo de la norma ortográfica, que no indica nada. Simplemente que el que la usa acepta la propuesta de la RAE. Punto. O que ha sido un obediente alumno en la escuela, un hombre de orden defensor de los valores imperantes, que para ese matute se abundaba tanto en los valores ortográficos…
Otra cosa es aceptar libremente la ortografía que propone la RAE, en sus líneas generales; pero abierta, como norma que el escribiente puede o no puede elegir, en función de un criterio de uso personal del idioma escrito… Tan sencillo como el habla de cada quien, el llamado ideolecto… Se han dado en el mundo de los creadores casos de usos particulares de la forma de expresar por escrito. No sólo ha sido Juan Ramón Jiménez -como más conocido- el defensor de otras grafías para la misma palabra, en la modernidad, sino muchos más…, y cuando digo ortografía también considero -¡cómo no!- el uso de los signos de puntuación. El caso más renombrable que recuerdo ahora es el de Juan Goytisolo en sus novelas, a partir de Señas de identidad: eliminación del punto y punto y aparte, por ejemplo, en aquella escritura, y de la coma y de casi todo signo de acotación gráfica de periodos, para indicar sentidos, formas, encuadres… Yo mismo en mi poesía, desde hace ya muchos años –inicios de los noventa- lo vengo haciendo, ya que esa forma me obliga a que lo escrito tenga una mejor y aguzada expresión certera y sin doblez, o la mínima doblez o sentidos múltiples. Y, por ejemplo, en Facebook o en correos uso sólo la coma y punto y coma, puntos suspensivos..., como signos de puntuación o acotación de textos escritos, según un criterio de sentido o del sentido que quiero poner a lo que escribo, lo cual entiendo que al lector lo obliga a leer de otra manera que la domesticada por el uso ortográfico acordado, que no es, o no debe ser, para valorar nada. Esa forma no es ningún fondo. Escribir con perfecta ortografía, según la RAE, no indica nada más que eso, que se hace de acuerdo completo a la misma. No indica ni valora, ni quita ni pone nada para un texto de una persona que conoce sobradamente –así me tengo por profesión- la normativa académica, que no siempre uso ni fanatizo ni argullo como arma arrrojadiza para valorar nada de nadie. Y así lo exijo para mí y mis textos. Otra cosa son las erratas, errores y demás, que cantan por sí mismos y sobre los que poco se ha decir, sino que, si son detectados, el sabio lector sabrá enmendarlos y sino pues no existen, como creo que –más o menos- dijo Borges…

Finalmente invito al Zuleta o Zurrete, que tanto me envidia, a que muestre o demuestre de qué lugar o lugares he sacado, o copiado y pegado este texto reflexivo sobre la ortografía… Sería maravilloso que lo encontrara. El pobre hombre tan lleno de odio está que no quiere concederme la existencia, y por tanto, la capacidad de expresión y creación de textos con pensamientos, sentimientos, capaces de narrar, contar, analizar, criticar, escribir simplemente… O sea, es la forma de matarme, asesinarme, eliminarme, anularme, ningunearme que tiene, tanta es su rabia de casquivano y encebollado. Y es una lástima que ande tanto asesino suelto por la cara…, tanto terrorista de salón, de Internet y guante blanco, tanto matón inane. Y esta manera de actuar, pensar y sentir está dando razones a ETA de su ser deformado y vencido, ennegrecido contra otros entendimientos, en vez de ser generoso y abierto con gentes buenas y honestas...

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