22 de septiembre de 2009

INSACIABLE


Encuentro este curioso texto en Internet, sobre esta novela que supuso cierto despertar para mí en la tardía adolescencia. Y de un autor que no ha dejado de interesarme y apasionarme.
No deja de sorprenderme ya que por aquel entonces uno pensaba hacer ciencias exactas, y nunca dejó de pensar que eso de letras y ciencias son cajones de desastres de gente con la mollera mermada y la intención aviesa, que no hay más que un saber, bello y bueno, compartimentado, artificialmente, en como lo estimemos, a efectos de saberlo..., para que sabiéndolo seamos unos buenos y bellos asimismo. Ahí va el asunto de mi alegría:

La cultura del cambio entre guerras: Insaciabilidad de Stanislaw Ignacy WITKIEWICZ. El editor Barral inaugura su Biblioteca de Rescate en 1973 con una rara novela.
No tan extraña si la situamos en el mundo de Joyce, Musil o Kafka, ese periodo de los años 20 y 30 de renovación del arte en todos sus aspectos.

Insaciabilidad
fue editada en polaco en 1930, poco después de la Mecánica Cuántica, la Relatividad, la Mecánica Estadística, los Conjuntos Transfinitos, las Geometrías No Euclídeas, la Teoría de Variaciones, o los Principia de Russell; todo ello dejará su huella en una novela total. Einstein, Cantor, Russell, Whitehead, Poincaré, Minkowski, Lebesgue, Planck, y Maxwell son citados en un ambiente futurista donde la lucha entre nacionalismos, misticismo, bolchevismo y fascismo se enmaraña con un rabioso individualismo hedonista.
La novela moderna se asienta en autores como Joyce, Musil, y que como los clásicos Cervantes, Tostoi o Sthendal, hacen un uso prodigioso de la Matemática.
Insaciabilidad se sitúa en esa sugerente corriente.
Cuenta Stanislaw M. Ulam en sus memorias (Edición de Nivola) el ambiente creativo de las matemáticas polacas, donde las servilletas de los Cafés de Lvov servían como recurso en todo apasionado debate. Witkiewicz no es ajeno a esa efervescencia.

Son varias decenas de citas donde la matemática es más que metáfora, es pura reflexión sobre el devenir humano. Veamos una mínima muestra:

Si hubiera podido existir una famosa medida psíquica de Lebesgue
(página 53)
Aleph = primer número transfinito de Cantor. Solo puede haber un Aleph de existencias particulares dentro de toda la existencia infinita, y gracias a Dios ningún continuum
(página 68)
Es difícil como un dibujo de la Geometría Descriptiva: la sombra de un elipsoide de revolución proyectada en un prisma que se interpenetra con una pirámide oblicua
(página 143)

De imprescindible lectura
y relectura

21 de septiembre de 2009

CERTEZAS DE PLUMÍFERO



CERTEZAS DE UN ESCRITOR DE ÉXITO

1.-Te arrimarás a todo partido, conciliábulo, preboste, sindicato, asociación o partida de gente que te dé sombra y dineros para publicar lo que fuere, donde fuere y como fuese.

2.- Amarás el dinero, la familia, que tiene la manía de comer tres veces al día, y el Estado en sus esplendorosos poderes, por encima de todas las cosas.

3.- Ignorarás el conocimiento de la lengua, su buen uso, de los clásicos y de la calidad literaria, por encima y por debajo de todo.

4.- Cuando escribas piensa siempre en el lector tipo: mediocre, medio tonto, aburrido que hay que entretener, y bailándole el agua, sin intenciones de complicarle la lectura con esfuerzos intelectuales. No seas incorrecto con la medianía pudiente para comprar tus libros. Lo intelectual es un enorme peligro del que debes huir como de la peste. No leas filósofo ni poeta.

5.- Piensa siempre en temas reales para tus libros: que la gente sepa de ello por televisión, medios de comunicación y otras formas de espectáculo. Piensa que esta es una sociedad del espectáculo, un enorme río revuelto de tripas, en donde has de pescar, y mucho: ese dinero que amas en el punto dos. Sean tus temas como la vida misma y tomados de ella siempre. Por ello espía la realidad para reproducirla con fruición, como decía el frustrado de Stanislaw ignacy Wietkewits, autor polaco, cuando se reía de sus enemigos, en contra de ese espionaje de la realidad, y con ironía, ¡y así le fue! Por lo tanto: ¡al peo Stanislaw Ignacy!

6.- No tendrás ni una idea tuya, ni un argumento, ni un sólo cuentecito será de tu creación, sino de la de otros. Tú sólo te dedicarás a buscarlo, a copiarlo y adaptarlo para el consumo humano. Eso de la libertad creadora es un cuento de los idealistas. No seas idealista, ni nada que termine en ista.

7.- Los caminos para llegar al triunfo son los que cuentan. Si es necesario triunfa medrando en otros campos: negocios, prensa, política, sociedad, banca. Si es necesario te haces comisario de las peregrinaciones a Fátima. El caso es triunfar, luego échate a dormir. O, con motivo de que eres alto comisionado a Fátima, y decides sobre la inversión de dinero para publicidad, pues das alguno a una revista literaria de prestigio a cambio de que publiquen algo tuyo en lugar destacado. Por ejemplo, es algo que puedes hacer por ti mismo.

8.- Acoge como compañeros a aquellos jóvenes, si te gustan, o jovenzuelas con ínfulas creativas, y saca de ellos todo lo que puedas. Declárales tu amor eterno y usa de los mismos.

9.- Los premios están ahí para pactarlos, usarlos y ganarlos. Aprende a hacerlo con toda la publicidad que la modernidad te brinda. No te prives, y piensa siempre en el punto dos.

10.- No cometerás actos puros o escribirás con propiedad y esfuerzo, sino en una forma llana y simple, mientras más simple mejor. Leer a los modernos no lleva a ningún medio. El ser escritor es un premio que da el dinero, las editoriales y el nacimiento.

11.- Tendrás tu página semanal, mensual o de vez en cuando en algún medio de información escrito, vulgo periódico, revista, etc. Y por supuesto tu hermoso blog o página web con jaranera codicia y adorno propagandístico. (Nota de última hora:¡¡¡ahhhh!!, y atención a esas redes sociales, como Facebook o similares; en ellas abunda la gente que quiere y no puede, los pescadores de río revuelto, pero siempre una buena cantidad de gente aburrida o esperando a Godot -por decir algo- y que agradecería tu promoción si está llena de vida y de buenas ofertas en el medio y los fines. No pierdas puntada, chico/a...).

12.- Aceptarás, siempre encantado, las invitaciones a pregonar fiestas, sucesos de entidad más o menos política y social. Y si eres de pueblo, mejor en el pueblo. Que para eso está.

13.- Te pondrás a la cola de los eventos a celebrar para escritores y asimilados, en lo tocante a subvenciones y pagos de las diputaciones provinciales, autonomías, ministerios, ayuntamientos, universidades (menos) y otros entes. Si es posible ata contratos con los políticos amigos y de intereses iguales a los tuyos. Expuestos en el apartado dos.

14.- Si puedes sal en televisión. Que se te vea, que se te conozca. No importa que escribas mal. Tú no te amilanes y adelante. Lo importantes es triunfar y el punto dos. Si puedes también habla en radio. Si tienes buen pico, encandila a los oyentes, que están esperando creación y vida.

15.- No te dediques a la poesía más que como un lujo entretenido, algo que viste bien y que queda mejor para revistas más o menos marginales; pero con subvención y estilo. Por supuesto hechas en buen papel, y mejor imprenta.

16.- Aspira a sillón en la Real Academia de la Lengua; pero no mucho. En eso, como en todo, está atento a las multitudes y al dinero que están dispuestas a darte. Pero si está de moda ser republicano, al ser Real no tengas empacho en ser de la república; pero dilo con la boca chica y muerde con la boca cerrada.

17.- Piensa siempre que tener es ser. Si tienes un bolígrafo puedes escribir el Quijote, como poco. Por lo tanto tienes todo lo que se puede escribir.

18.- Sé desmitificador y no dejes que haya nadie de más éxito, triunfo o victoria. Sé tú mismo sin condiciones.

19.- La libertad es un cuento, una mentira. Lo que importa es el euro. Sé moderno y no aspires a otra cosa. La igualdad una calumnia para tus valores, y la solidaridad queda bien para crear una buena imagen a las masas. Sé correcto. Ponte en toda lista que firma algo que los muchos apoyan: no importa que sea la guerra, la paz, no al gobierno o sí a tal otro. Tú aparece en firmas por una causa siempre. Que se te vea.

20.- Hay una certeza especial que debes grabarte a fuego en tu cerebro: no existe la derecha ni la izquierda políticas. Si hay contratos-basura para trabajadores que hacen su trabajo casi como esclavos, si los inmigrantes son explotados, si las mujeres de países pobres venden sus cuerpos y almas por nada, si se hacen guerras coloniales para adueñarse de petróleo y otros bienes de pueblos, si la plusvalía del tiempo y la fuerza de trabajo de un obrero engordan las cajas del poderoso, no lo tengas en cuenta. Son la demagogia de trasnochados y antiguos, radicalidades que aparecen en alguna prensa a desaparecer. La realidad es otra. No existe la derecha y la izquierda en política. Existe la confusión y los tránsfugas de una a otra. Por ello en ese nuevo río revuelto, del que hablamos en el punto cinco, tú saca partido doble para tus intereses. Y si existe un centro tienes triple lugar de donde trincar. Llévate a bien con todos, pues todos son iguales. No existe la derecha ni la izquierda. Menos el centro de la pista del circo. Entérate bien.

21.- Sí, hijo mio, sé simplemente correcto desde todos los puntos de vistas de la moral. Procura dar al Mercado lo que este te pida por boca de sus servidores, que bien saben ellos lo que los lectores, simples consumidores, necesitan. Sé correcto con el Capital, que paga el Mercado y lo alimenta. Y, por supuesto, sé correctísimo hasta la locura con todo lo político, que el Estado marca con su patente de corso. Los incorrectos no están llamados a los reinos de los cielos y arderán en el infierno para la eternidad. Sin fama, gloria, triunfo, victoria ni éxito. Tú sí, hijo mio, tú serás muy, pero que muy requetefamoso y de gran éxito.

NOTA.-Escrito encontrado en una papelera en la entrega del último premio de novela Donde las dan las toman, de la Editorial Gliglielmo.

NOTA. Este texto apareció en el número siete de la revista, que codirigí con Manuel Martín Burgueño, Torre Túrdula. Formaba parte del material que redacto y junto, para ofertar a algún taller literario de fuste y capitalino, a fin de hacer que funcione la mecánica de la industria creativa, con la eficacia que merece el público de consumo y la gente en general. Lamento si hay alguien que se lo tome a mal.

DESHISTORIA MEMÓRICA




Es vergonzoso y de una maldad insolente que estos del psoe se lleven ahora la palma electoral, partidaria, propagandística y de otras, por todos los asesinados, muertos y desaparecidos por la guerra social abierta, de 1936-39, que el pueblo tuvo que sostener, contra la iniciada por Franco y los suyos, es verdad, y perdida y atizada por las torpezas de los del psoe de entonces que mandaban en el gobierno de la República, que permitieron a Franco y sus mesnadas y a todas sus gentes hacerlo, con torpezas inmensas que están ahí, en los hechos históricos incuestionables, en la memoria escrita de, por ejemplo, Juan Simeón Vidarte, que concluye su cuarto tomo de memorias con un Todos fuimos culpables como título y reflexión final.
Vidarte, que fue secretario del psoe de los años 30, diputado extremeño y el que gestionó la cogida de exiliados en Méjico de la mejor forma, abogado y escritor de la novela sobre la que se basó el guión de la peli Casablanca, fue expulsado del mismo por la gente de entonces... Pero sus memorias, como las de muchos testigos de primera línea, en aquellos tiempos, constantan que si Franco mató, si le dejaron, fue por errores cometidos por los del psoe principalmente..., así que asuman su parte de culpa y delitos de no actuar como debieron contra los que maquinaban contra la República..., y no se pongan, encima medallas para publicidad y electoralismo vil y votambre chunga, a costa de tanto asesinado en una guerra social abierta, que ellos permitieron y fundamentaron a perder por sus inmemsas torpezas y errores, y encima dando lecciones...
Ahí están los anarquistas catalanes a los que no daban armas, a los que no dieron armas, y tantos otros que tampoco pudieron defender, atajar, vencer a Franco, por ineptitud de políticos moderados y burgueses que cerraron los ojos a la realidad..., como ahora abren el culo a ponerse medallas a costa de asesinados, con la colaboración de los estúpidos manipulados de siempre, que hay como un déficit de historiadores y se apuntan a un bombardeo para ganar el chusco...
Pero hay más, después de la guerra civil, por esa falta de resolución contra el fascio, el psoe deja de existir, se deshace en el exilio, y sólo sobreviven pequeños grupetes testimoniales que nada significan durante cuarenta años de lucha contra el franquismo, que permitieron por sus torpezas y errores, incluso colaboraciones de quintocolumnistas... Nada es el psoe durante 40 años, nada significa..., y lo de Surennes es un invento franquista y de la CIA, como ha destapado el libro clarificador de Alfredo Grimaldos, La CIA en España, en donde manejando documentos recientemente desclasificados de la Agencia yanqui se demuestra como Felipe González y el famoso Guerra viajan a Francia llevados en palanquín por un coronel de los servicios secretos franquistas, que se jubiló hace poco con máximos honores de general, por cierto, y por agentes de la CIA y de como los dineros los ponían los alemanes a través de los socialdemócratas de pasteleos derechuzos, que pagan la campaña del psoe(r) a las generales de 1977..., y preparar el camino de sustitutos del régimen franquista que permitieron sus antecesores de marca partidaria... Algo muy sucio, mu negro, mu oscuro..., y que cualquiera honesto debe considerar, sea militante de la cosa, que antes está la verdad y la justicia... Y eso por no hablar de los militantes del partido de poder psoero que militan en la organización mundial del capitalismo más rancio: la Trilateral...

La mentira estaba servida, y de ahí a hacerse con la marca de un partido republicano, que dejó de ser, por sus errores, no falta nada. Y hoy el nuevo lavado de cabeza, manipulación de la historia y de los muertos, intrumentalización de los asesinados, sin empacho ni vergüenza ninguna por estos trajineros que dominan esta tierra desde siempre, y mandan y sojuzgan y quieren poner refinerías y otras miasmas..., y mandar y mandar... ¿Hasta cuándo la gente va a estar permitiendo todo esto?

Por eso las subvenciones para todo lo de la memoria histórica, les es rentable electoralmente, no por solidaridad ni saber la verdad o hacer justicia, el montaje de la publicidad llamada memoria histórica es un insulto a los republicanos y sus muertos, una insolente vileza...
Por ejemplo, la manipulación hecha con el pueblo portugués de Barrancos es de lo más burdo y chabacano. Tal que así: Subvencionan a unos chicos mu espabilados que hacen unas pelis documentales estupendas, y ya habían hecho pinitos con una de ellas destinada a engordar la propaganda pesoera, con el rollo este de la memoria histórica; que son instrumentalizados sin ellos ni olerlo... La peli se difunde urbe et orbi y tocando la fibra sensiblera convenientemente... Y se organiza paralelo el cotarro de pedir la medalla de Extremadura para el pueblo portugués que ayudó a más de mil extremeños a salvar sus vidas, perseguidos por los fascistas de Franco... Que la gente concreta de ese pueblo tenga que ser admirada por su ejemplo de solidaridad en aquel momento no tiene duda alguna para alguien bien nacido. La duda está en la instrumentalización histórica e histérica de los del mando supremo en esta tierra... Para prestigiar una medalla obsoleta y cuestionable, autoconcedida por al mismo Ibarra cuando mandaba, por ejemplo, toda esa vil manipulación y encaje de bolillos de tanto tonto útil, tanto medalleo a buenos para tapar el de los dados a los amigotes, los empresarios del trinconeo y la refinería, los políticos que nada han hecho sino mandar y eliminar lo mejor de esta tierra, obligando a una emigración de lo más preparado de la misma, sin un posible Barrancos que nos salve de esa persecución de lo torpe, lo cobarde y lo que no ama...

Se apropian de Extremadura y de todos, con campañas como Somos Extremadura, se apropian de la historia, de adueñan de la memoria y como fue, se hacen con todo, estos auténticos kazikes del cortijo..., y no hay oposición, nadie pía, la gente anda a lo suyo que es gordo, el día a día es gordo o peor... Eso y la comodidad en que se aposentan los más y la abdicación en ser libres, solidarios, iguales...

17 de septiembre de 2009

EL CALLEJÓN DEL BICHO


A la Pirula, narradora visceral, mágica

Existen en Llerena callejones sombríos, tristes, de paso. Algunos están en la almendra intramuros, otros gozan de la salida a campo abierto. De estos últimos es el Callejón del Bicho. Como obvio debe su nombre a un bicho.
Sabido es que bicho es masculino de bicha, que por estos lares se llama a toda serpiente, con todo el misterio y maldición que el cristianismo le otorga, como lo satánico. Algunos se refieren al Bicho que le picó a Camilo, estar hecho un bicho, ser un mal bicho, etc. O sea, bicho puede ser algo así como dragón, o, al menos, feo y temible. Es este significado al que se refiere dicho nombre de callejón. Ya que bicho también designa, cariñosamente, a todo animal doméstico, incluso con el cariñoso bichito. Tiene su sentido positivo decir estar hecho un bicho, o sea, estar fuerte.
Pero el cuento que cuento, de pan y pimiento y de rábano tuerto, nos narra qué o quién era ese Bicho del callejón. Así como otros cuentos y mitos nos contarán, en su día, quién es el moro de la piedra, el obispo de la otra piedra, o los quemaos de otro callejón, así como la personalidad de la rana de la fuente, precisamente frente al Callejón de los Quemaos.
Parece ser que un día apareció, en medio de la plaza Mayor, una enorme estatua de piedra. Esto ocurrió hace mucho tiempo. Nadie sabía quien la había colocado. Parecía tosca escultura megalítica, y como muy moderna podría ser visigoda, por decir algo. Representaba a un hombre desnudo, con una gran cabeza melenuda de ojos saltones. Sus vergüenzas al aire, que eran prominentes y más bien desvergonzadas. El cabello largo decimos y el aspecto, en general, fiero y hosco, todo ello bien proporcionado, aunque membrudo.
El cabildo, tras muchas deliberaciones y consultas a los hombres sabios del pueblo, entonces no existían expertos ni correveidiles, o similares, decidió que aquello no podía estar allá, para burla de todos los vecinos y bochorno ante los visitantes. Así que decidieron retirarlo a un lugar discreto. Como siempre sin consultar con la mayoría de los súbditos. Previamente se dictó una orden para ponerle taparrabos a la cosa. Así se hizo; pero cada amanecer aparecía destapado. Parece como si aquel pleno invierno tuviera calores para la cosa.
Se decidió retirarlo tras la huerta del Marimanto, en un callejón sin nombre, que parecía ser un ramal de la Mesta, un paso de caballerías y ganado. Con los artefactos necesarios, los encargados del trabajo trasladaron, con gran esfuerzo y en dos jornadas, entonces se carecía de tecnología, la estatua, al citado lugar indicado por el consistorio municipal, aunque otras versiones hablan del rey del pueblo, porque por entonces, según algunas versiones, Llerena tenía su rey. Así se hizo.
Al amanecer del siguiente día no daban crédito a sus ojos. El Bicho, como ya le llamaban, con propiedad, los lugareños, estaba otra vez en medio de la plaza mayor.
El rey montó en cólera, lo que era fatal, pues se parecía al muñeco diabólico, y el consistorio y los mandamases dieron la misma orden. Fue retirado al mismo callejón. Volvió a ocurrir igual al día siguiente: la estatua aparecía en la plaza al amanecer. Esto aconteció un mes. Hasta que, cansados, reunidos los sabios y consultados los doctores, dictaminaron lo mejor: una vez que fuera trasladado al callejón se procedería a romperlo, resquebrajarlo y destruirlo con martillos, marras y macetas. Así se hizo; pero al ser de una piedra tan dura sólo lo redujeron a algunos pedazos, y de pura suerte, quedando muy deformado.
Más tranquilos volvieron dejando en el callejón al bicho cuarteado.
Amaneció la plaza con la estatua entera y resplandeciente en medio. Volvieron a destrozarlo, esta vez con más encono, y no ya porque les mandaran y pagaran, y volvió a reaparecer íntegro en días sucesivos. Pasó otro mes.
Hasta que el rey, valiente y cortés, pero con malas pulgas, astuto y muy tozudo, convocó a todo el pueblo con mazas, escoplos, marras, martillos y todo instrumento contundente. El Bicho fue trasladado a su callejón y se ordenó reducirlo a polvo. A lo que se aplicaron todos los vecinos con frenesí de destrucción de lo demoníaco. Alguien dice que mientras se hacía esto se oía llorar a los lejos. Así, pues, el Bicho quedó hecho tierra, la de ese color especial que todavía queda por algún tramo del Callejón del Bicho, en Llerena, aun hoy. Desde entonces se llama el Callejón del Bicho a ese espacio que no es ni calle, son como traseras de unas viviendas de nueva planta o así. Al que el consistorio no ha puesto nombre de alguien de alcurnia y prosapia histórica.

NOTA. Este cuento es de la serie de ellos publicados en la revista Torre Túrdula, como catorce cuentos... Se dice que la madre de los Machados estuvo por Llerena recopilando cuentos populares, se contaron cuentos por Llerena, esa tradición se perdió, esa cultura, la cultura real..., como se perdieron muchos mitos y ritos que se aluden en este cuento, por mor de cierta cateta manera de desarrollismo...

12 de septiembre de 2009

PACTO DE LOBOS VERSUS PACTO POR LA SU JUSTICIA



Traigo aquí este texto, escrito hace seis años y publicado por el periódico principal del sindicato anarcosindicalista español veterano, cnt. Y lo quiero publicar aquí como ejemplo y denuncia. Ejemplo de que la justicia, por los bajos y por los altos, no existe en este país ni en esta sociedad, ni siquiera formal. Es una mera tapadera del Poder, del Único Poder Político que hay, del pp$oe en caciquismo alternante de nueva generación. No es éste error aislado, el que narro aquí y me concernió, es la norma de los señores jueces al servicio de los demócratas impuestos por la votambre ignara y manipulada, huera de saber, llena de odios y miedos, por la gente alienada y manejada...
Pero lo quiero traer especialmente por el caso sangrante de los once imputados de haber agredido al mandamás de Villafranca de los Barros, con testimonios falsos... La juez que llevó la denuncia, en primera instancia, acordó archivarlo, recurrió la gente de preboste alcalde ante la Audiencia Provincial y ésta, en servicio, acuerda que debe reabrirse; nuevamente la juez competente lo rechaza y nuevamente lo recurre, y así otra vez..., hasta que los jueces de la Audiencia Provincial deciden destituir, contra todo derecho y ley, a la juez, que pretende hacer justicia de verdad y rechaza la maquinación del Masca del Ayutamiento con que le han dao pal pelo, que nadie lo tocó en su Autoridad democrática, para poner uno que cumpla los designios y servicios al Mandamás de Villafranca de los Barros, un grande hombre llamado Ramón, que es uno de los más mandones en el asunto o mafia poli del pp$oe de toa la vida de dios. Y ese juez entonces empura a los once acusados, más por la cosa de meter miedo en los cuerpos de la gente que se opone a la construcción de una refinería en Extremadura, por escarmentar que se dice y usa la Autoridad, como atentado terrorista del Poder y sus sicarios y empresarios.
Está muy claro que los que mandan en la Audiencia están al servicio del señor jefe de la mafia pp$oera, mandante y trincante en Villafranca de los Barros, que está interesada en la refinería y en servir al empresario Gallardo para montarla, con todos los recursos de la administración, y eso no es prevaricación, ni delito alguno... O sea poner todos los recursos públicos, y los cargos políticos y administrativos para el medro y logros de un particular como es el señor Alfonso Gallardo no es prevaricación, ni delito alguno de tráfico de influencias y etc., ¡que hay tela que cortar...!, señores de la Audiencia de Badajoz, y que unos funcionarios enchufados mientan en sus testimonios contra el de toda la gente que allá estaba, referido a la presunta agresión inventada de don Rabón Rompero Porompompero, sí es un delito mayor, que a la Autoridad hay que protegerla, sobre todo a una Autoridad que pone todos sus desvelos en las ganancias de un empresario que maltrata a trabajadores y tiene cosas sucias detrás... Esa es la Justicia en este país. Y lo digo bien clarito... Porque saben que detrás de esa Justicia está la poli y la guardia civil y detrás el mismo Ejército, tras el que se escudan, que si no, ¿quién iba a acatar tamaños desafueros y mentacateces y dominios y cacicazgos? O sea toda una organización terrorista polimili, que diría si hablara de ETA...
Por ello uno se carcajea del Juez Garzón, y de sus tonterías para que la gente mire a otra parte, bueno la gente no, sino esa linda progresía entretenida en hacer campaña zapatera electoral, a la que le trae al fresco la verdad del tiempo presente y anda enzarzada aireando una memorieta histérica para publicitar al partido en Autoridasd, Poder y Mando, a costa de lo asesinados por el fascismo hace setenta y tantos años, y jugando con los muertos, y sus restos perdidos, de forma vergonzante..., y encima va el héroe garzonesco, que eso sería tras la etapa de caza con el ministro del ramo para preparar la campaña, que quiere procesar a Franco..., mientras que sus amigotes sociatas se hartan de procesar inocentes utilizando la llamada Justicia y en hacer todo tipo de tropelías que en nada se diferencian de lo que el mismo Franco hizo, en nada...
Que no me pongo en la piel de un vasco de izquierdas ni loco, debe ser terrible. O que no esté con los que quieren mandar a toda costa en Euskadi, los pactistas y lobos pp$oe... Sobre él caerá la terrible y justiciera mano de los alternantes y de su clara Justicia.


El pacto por la justicia
versus
el pacto de los lobos

cnt número 295, noviembre 2003


He tenido la donosa experiencia de vivir muy de cerca eso que llaman los juicios rápidos, fruto de los acuerdos y cambalaches de los partitócratas dominantes, de esa tremenda oligarquía caciquil, que vuelve a estar de moda y de modos, tal como la describiera el insigne aragonés Joaquín Costa. Sólo que ahora fortalecida, reconstituida y enmendada con la modernidad y postmodernidad precisas para dominar el cotarro a lo yanqui, que de eso se trata. No en vano fue un tribunal de
Justicia quien decidió en las últimas elecciones norteamericanas. Aquí vamos camino de ello. O tal vez de esa paranoica visión de lo que llaman terrorismo, que sería todo lo que no son ellos ni sus intereses. Tal como los nenes pequeños, que son todo culito y pilila excretoras y boquita tragona, o sea unos gusanos, en cierta forma, verticales.

Me refiero al partido único, mas bicéfalo, llamado PP-PSOE. Y a sus pactos, en este caso, a lo llamado Pacto por la Justicia (escribiré Justicia con mayúsculas cuando me refiera a eso que administran los políticos de acá y allá, de partidos y sin él, por mor del poder judicial: ministros, directores generales, jueces, fiscales, representantes en el Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Constitucional, Defensor del Pueblo, tribunales varios hasta el Supremo, etc. Y escribiré justicia, con minúscula endeble y pobre, casi muerta, arrasada, a aquella de la que tenemos sed de siglos los bienaventurados, y que no existirá como bebida (a no ser que sea la Cocacola, claro). Tal Pacto, como digo, tiene una sola claúsula clara y secreta a voces: aplicar la maquinaria demoledora de la Justicia a todos aquellos y todo aquello que no sea el PP-PSOE, exterminarlo del solar hispano de una vez por todas. Para ello los juicios rápidos se han develado como un invento eficaz para exterminar personas herejes, la oposición al PP-PSOE, desde que desapareció la Inquisición, olvidando el breve interludio de las SS nazis, que fueron aprendices del Santo Oficio y maestras de los pactantes. Pero voy al grano ejemplificante.
Resulta que resido en una comunidad autónoma en la que manda uno de los socios bicéfalos del Pacto, el PSOE, y en una pequeña ciudad en la que la gente votó con fervor a un floreciente empresario del negocio del ladrillo y afines, por supuesto con pe$oítis aguda, y del Real Madrid, claro. Se llama la población Llerena. Las gentes llaman al susodicho alcalde Calentín, otras Maletín, cuando en realidad se llama Valentín. Pero ya se sabe esto de los motes en los pueblos, que definen con impacto el ser de la persona. Es un señor que con tanto voto está indigesto, esto es, no los expulsa de su ser: ni caga ni vomita. Y callo porque podría incurrir en algo incorrecto políticamente. Y como soy de la oposición que se opone pues eso: me aplican el Pacto. ¿Hacia dónde mirará Supergarzón y las asociaciones de derechos humanos? Pero repito, voy al grano: hace cosa de dos semanas, viernes por la tarde, como a las siete y media, recibo la gentil visita de dos agentes de la policía local en mi piso. Cuan ambos corchetes de otros tiempos. Les atiendo deferente y me hacen amable entrega de un papel en el que se me cita para un juicio de faltas de injurias en calidad de denunciado. En ese momento me transformé en el protagonista de la novela El Proceso, del genial Franz Kafka, en otro K, víctima del absurdo de los que mandan. El papelorio no se me entregaba ni con el nombre del denunciante, ni las circunstancias o contenido, o hechos, o palabras de mi falta de injurias. Que no se presuponía, sino que se afirmaba y condenaba implícitamente ya. Ante tal proceder tan sumamente democrático, justo, burocrático y de formas tan edulcoradas, tuve un vago recuerdo de lo inquisitorial. Interrumpiendo mi vida y mis quehaceres más importantes consulté a un amigo abogado, que me dijo que esperara al lunes para trasladarme al Palacio de Justicia, a fin de recabar los datos que faltaban en la citación, que son de sentido común que vengan con la citación, a fin de defenderme, como poco. Pero se trataba de acojonarme con las formas, los guardias municipales iban de riguroso uniforme y mu serios, hurtan las razones de la acusación y quién acusa, es fin de semana por la tarde y no puedes hacer nada y pasas todo ese finde pues alterado... Y nunca mejor dicho lo de defenderse. Así que pasé el fin de semana cavilando y haciendo examen de conciencia, tipo herético me imagino, y jesuítico por aprendizaje, sobre a quien podría haber faltado con injurias en los últimos meses. Y la verdad es que no encontraba a nadie. A no ser que la ironía de algunos escritos fuera entendida así por gente sin formación literaria, ya que publico con periodicidad en varios medios. No encontraba a nadie, y no porque tenga la lengua y la pluma santificadas, sino porque mi ética, mi profundo sentido de que el odio, el miedo y la ignorancia (cuyas carencias es de donde sale la injuria) son los árboles de donde se producen los frutos como el que me endosaba la cita de la señora Juez. La citación no tiene desperdicio para amantes de estilos. Arrasa derechos fundamentales de toda persona, la presunción de inocencia y el derecho a defensa, aparte de lo de información completa, etc. Soy de esa opinión política respecto del estilo de la citación y su contenido. Discrepo.

Yendo que fui el lunes al Palacio de Justicia y recabada la información sobre denunciante y contenido de la denuncia, se me hizo entrega de papelorio en donde el denunciante era el señor Alcalde (que escribo con mayúscula en el mismo sentido de grandeza que Justicia), conocido por Calentín popularmente, basándose en un informe, que le elaboró al respecto, según consta en la denuncia, un agente de la policía local, que por lo visto recibió una llamada en la que alguien, identificándose como yo, vertió una serie de apreciaciones y despreciaciones injuriantes sobre el señor Alcalde, Jefe de personal directo del agente que fabricó el informe, también la persona que el agente identificó conmigo por la voz y que dijo ser yo, vertía -a juicio de la portentosa memoria del agente- graves y gruesas descalificaciones sobre autoridades y demás. Ante tan donoso caso quedé patidifuso. O sea, un agente con el que jamás he hablado, reconoció mi voz, mis nombres y apellidos, dirección y DNI, por la voz, tal como consta en el informe. Además el agente recoge casi medio folio, con letra apretada, del contenido de lo que le hablaron por teléfono en mi nombre, toda vez que no se grabó. Hay que reconocer en ese hábil funcionario municipal, bajo las órdenes del Alcalde, dos o tres cualidades inusitadas: la paciencia para escuchar durante un cuarto de hora los denuestos recogidos, la memoria voluminosa, nítida y amplia, por un lado, y su perspicacia perita, y con ese don único que le dio el cielo, su olfato de perito sinigual en reconocer a una persona por la voz perfectamente, con datos totales. Lo mismo lleva insertado un chip informático, tipo Robocop. En fin, que con esos mimbres se enjaretó la denuncia del señor Alcalde, mister Valentín, Calentín o Maletín. Que el pueblo elija.

Y llegó el día del juicio, al que me presenté como al Juicio Final, esto es, sin procurador ni abogado. En el transcurso del mismo el señor Alcalde, advirtió al Tribunal, por si no lo saben, que era el Alcalde del pueblo, con altanería zarzuelera, no emitió acusación ni pidió pena alguna sobre mí y fue mandado callar varias veces por intentar vituperarme con otras historias, con lo que demostró animosidad manifiesta contra mi persona. Sin salir de mi asombro ni dar crédito a lo que vivía, negué que fuera yo el que llamó porque así ocurrió, y podría haber sido Carlos Latre o cualquier imitador de mi voz, o alguien que el buen agente confundió conmigo, eso pensando bien del agente informante, o ser simplemente un falso testimonio y montaje preparado contra mí, de pensar mal. ¡Yo qué sé! Ya que la Juez no me dejó defenderme ni preguntar con estas consideraciones, ya que decía que eso correspondía a ella. Lo cual fue en mucha manera violento para mí, como para cualquier persona pensante y que tenga a bien hacer su defensa como le pareciere sin salirse del asunto, sino profundizando tal como pretendía. Pero allí estaba sentado en una banqueta por la Justicia sin comerlo ni beberlo. El señor Fiscal pidió mi absolución total como denunciado sin tampoco emitir acusación alguna, y como no menos esperaba del sentido común. Ello le honra. Por lo que el principio acusatorio, de rango constitucional, se vulneraba. Acabó nada más comenzar el juicio, que por eso serán rápidos, y me vi conminado a firmar el acta sin saber lo que firmaba, sino por orden superior, y salí a escape de la sala, no se me pegara algo.

Casi cinco días después fui citado nuevamente, por Correos y sin tanta formación de corchetes de la policía local, para que me comunicaran la sentencia. Personéme nuevamente en el Palacio de Justicia, antigua sede de la Inquisición en Llerena, y allí nadie me esperaba, sino que, preguntando por mi cuita di en un funcionario que me fotocopió la sentencia, que fue más sorprendente que otra cosa. Se me condena a pagar treinta euros, después de una jerga que habla de días de prisión, y se me concede la gracia de recurrir en el plazo de cinco días. Todo muy rápido, como se ve. Indagando cómo recurrir, en persona virgen en asuntos de Justicia como soy, se me informa que he de hacerlo con abogado, aunque sin procurador. Lo cual me cuesta unos 125 euros. Así que es mucho más barato pagar la sanción por algo que no hice, y que es grave atentado a mi dignidad por un montaje falso, que defender mi dignidad por la vía de la Justicia. Y a esto llaman Justicia. Pos vale, señores del Pacto por la Justicia. Bonito negocio esto de molestar a inocentes, robarles, amargarles las horas y otras menudencias que callo por vergüenza ajena.

Así que esto, me pensé debe ser escrito, contado a los cuatro vientos para los engañados que piensan que hay democracia, justicia y demás. No. Estamos al albur de una alcaldada general y global, de un sistema ciego y lerdo, falso y terrible. O sea que el atropello de la Justicia y de los que van a ella con cuentos falsos de faltas es completo. No digo nada si te acusan de delitos graves. Curiosamente aquí es el poder local y el poder judicial, local también, quienes se unen.

El ejemplo que narro, con visos de humor negro, es la aguja de marear para los ciudadanos libres, de la democracia por la base, la buena gente honesta que está muy harta de tanto papeleo y tanto pampringao, tanto falsario político, y que quiere justicia y sentido común en las cosas. Cualquiera puede estar tranquilamente en su casa y le pueden citar a comparecer por falta de injurias, por calumnia, asesinato, o lo que les dé la gana a los poderes establecidos, y, con falsos testimonios a usted le arrancan de su tranquilidad por una chorrada, de su inocencia, de su honradez, de su dignidad. Le conminan amenazantes mediante escrito oficial establecido por el Ministerio de Justicia a comparecer ante un tribunal, que no describo por respeto. A usted no se le deja defenderse, a usted se le multa y usted tiene que apelar a instancia superior para tratar de defender los más elementales derechos constitucionales de presunción de inocencia, respeto a su salud síquica y física, derecho de defensa, se le vulnera el principio acusatorio, y no sé cuantas barrabasadas más de ese tétrico mundo de la Justicia, que es la Política por los medios menos democráticos que haber pueden. Pero, sobre todo, sepa que a quienes hacen eso no son militantes o votantes entusiastas del monolítico PP-PSOE. Es a la oposición a los dos, o sea, a los discrepantes de este régimen oligárquico alternante de la monarquía parlamentaria que detenta el mando del Estado.

Toda esa maquinaria inquisitorial al servicio de los políticamente correctos. Esa es la definición final del Pacto por la Justicia, que se devela como un pacto de lobos de siempre. Así que la Justicia no es sólo un cachondeo, como mentara el andaluz grasioso, sino algo mucho más peligroso, con la que el ciudadano de a pie tiene que estar desasosegado, a tenor de la arbitrariedad con la que actúa, por el botón de muestra vivido y contado. Tal vez en los detalles menos terribles. Y que quede clarito que esto lo emito como derecho a la opinión política que me asiste, que está en contra de todo lo establecido como administración de Justicia, que creo no sólo mejorable sino que se acerque algo a lo que es la justicia real. Comenzando por cambiar el uso arcaico y cutre de la lengua castellana. Es lo menos que puede decir un inocente total cuando se le somete a vivir, sin su permiso, un calvario de proceso kafkiano e inquisitorial. Me imagino el inmenso dolor de esa mujer de Málaga con años de cárcel, acusada de asesinato, o la rabia, el daño y la impotencia de las miles de personas que hemos padecido el más mínimo atropello de un asunto de alcaldada (el mío), de un Calentín o Valentín cualquiera, para que encima nos quieran hacer tragar que aquí hay democracia y todo eso. Oligarquía y caciquismo como forma de gobierno en España, que diría Costa, que lo mismo era un radical malvado y equivocado como yo, lo mismo... El Pacto de los Lobos, en lo referido a la Justicia, que diría la película francesa de unos años, que pueden ver, alquilar en videoclub o así. Entenderían mejor este artículo. Cierro con la maldición gitana nunca bien entendida y tremenda verdad: pleitos tengas y los ganes, pues aun ganándolos te harán perder el juicio y el dinero, aparte de la honra y el tiempo, sobre todo el tiempo. Pero don Calentín es así de hermoso. Y los del pacto están con él. Hombre de orden al fin y al cabo.

10 de septiembre de 2009

LA ENVIDIA


COLUMNA BARROSO
Por Eutimio de Torres

LA ENVIDIA

La riqueza se desea, la inteligencia se envidia
Dicho popular judío


En estos espejeantes mundos de grandes hermanos tamarones, de autobuses pueblerinos y pueriles, comadres televisivas que, como jueces absolutos, definen y precisan vidas y obras de los más, el significado de palabras muy repetidas ha perdido valor, pues el pensamiento apenas es esbozo. Se usan vocablos que no se saben qué significan, qué quieren decir, se repiten como loros los unos a los otros.
Pasa con la palabra envidia. Ya en los catecismos de Ripalda y Astete, y en el canónico de Pío X, se hizo algo que confundió el asunto. Machado acertó al decir que la envidia de la virtud hizo a Caín criminal. Siempre se dijo que la envidia era el pecado o defecto capital del español castizo y nacional. Lo afirmo en el presente: la envidia corroe el país. Pero , ¿qué es la envidia? ¿Cómo puede un millonario envidiar a un mendigo? ¿Veo la viga en ojo ajeno? Bien lo expone el dicho hebreo, capitel de la columna: la inteligencia es lo que se envidia siempre, pues los bienes son más o menos fácil de obtener, a poco que uno se empeñe; sin embargo lo primero tiene que darlo naturaleza.
Es la envidia ese no poder ser ni conseguir las virtudes que el otro encierra, o lo que creemos virtudes en él. Pretender dar envidia con un coche, una moto o un despliegue de poderío económico, o lampazos culturales de congresos, cronicones y demás es una soberana estupidez. Despertará deseos en los otros; pero nunca envidia. Si alguien muestra su inteligencia, bondad, discreción, honestidad, ética, valores personales incuestionables... Inmediatamente será marginado, vilipendiado, postergado, echado de lado, odiado sin sentido... Ahí tenemos la envidia en acción.
Si miramos no me equivocaba al inicio al decir que campa a sus anchas por las tierras de las españas. Es moneda corriente en la sociedad competitiva y futbolera de hoy. Pues no basta con ser inteligente, por ejemplo, se tiene que pedir permiso a ciertos energúmenos de los poderes sobre vidas y haciendas, y tener dinero para ejercer la inteligencia. Así nos luce el pelo, así irá, pues nunca los más valiosos estarán sirviendo a la sociedad con sus valías. Como dice en su gloria Carlos Cano: Dios nos libre de la clase media. En estos días navideños se rememora el nacimiento de un marginado, de un tal Cristo que fue víctima clara de la envidia, como es bien sabido. Y ni tenía moto de gran cilindrada, ni poderes económicos especiales. Sí era honesto, generoso, bueno, inteligente, atrevido contra los poderosos, veraz... Un Judas envidioso actuó y ya sabemos.
Así se envidia la generosidad, la capacidad de alegría, ingenio, sagacidad, inteligencia, honestidad, dignidad, y otros valores, que suena hasta vergonzoso nombrarse, porque no están de moda. De moda está el triunfo, el éxito, el dinero, la estupidez, ser un canalla... Y otras lindezas.


NOTA
. De la simpar Torre Túrdula iré publicando también estos textos de mi alter ego,
Eutimio de Torres, eminente erudito a la violeta, en otro sentido del que se refiere Moratín, desde luego. Su Columna Barroso no tiene desperdicio, por sus puyas a esos lugares comunes del vulgo votador y futbolero, que habita en las altas esferas de la cochambre cultural de alturas, ministerios, coles, congresos, universidades, bibliotecas, librerías, academias de argamasillas diversas y demás artilugios del dominio del saber y de los chusqueros que viven a sus expensas.

EL GAVILÁN


De los casi cincuenta juegos populares de que doy cuenta en la revista Torre Túrdula, dije que iría poniendo en este sitio todos. Ahí va uno de los primeros, el juego de El Gavilán.



EL GAVILÁN


Continuamos la serie recopilatoria de juegos populares en Llerena. Nuestra intención es publicar aquellos que están más en olvido, para acercarnos a los que, todavía, puede que se jueguen en algún remoto momento de la memoria de unos niños...

También nuestra pretensión es, con estas publicaciones, y esta recogida, iniciada hace años y muy avanzada, casi terminada, encontrar editor y darla en publicación aparte, como otras series de esta revista, de índole etnológica: cuentos, romances, léxico, frases, refranes, dichos, supersticiones, mitos leyendas, instrumentos diversos, ritos, etc. Algo muy avanzado y de material de una tesis. Nada investigado y muy rico y de interés, no sólo para Llerena, sino –como remarcaba Pecellín Lancharro- para la comunidad de Extremadura.

En lo referido al juego de ahora no se han encontrado referencias, como no sean medievales y lejanas: hindúes, chinas, etc. Está desaparecido del uso de nuestros muchachos. Se llama El Gavilán. Con todas esas connotaciones de cazas y cetrerías, cetreros y pájaros volanderos diversos. Un juego más para la vida.

Este juego, como acaso todos, se celebra en un espacio abierto. Preferentemente esas plazas de barrios en Llerena, llenas hoy de coches y artilugios, ya que no de juegos, charlas, trato, paseos y risas. Es otro de los inmensos motivos del rescate de estos juegos populares. Son asunto de ecología urbana, de preservación de la tranquilidad, la naturalidad, la convivencia vecinal, la cultura realmente popular y la belleza. Vayamos al rito.

Reunido un número par de chavales, siempre más de doce, se elige a la madre, echando los pies. Ésta se sitúa en el centro de un corro, bien estirado, que se forma por los jugadores dándose las manos, y en torno a ella.

Luego la madre, al azar, va tocando a cada uno de los jugadores en el corro por cada palabra de la siguiente cantinela o recitado:

Alza petaza, Copetín copetaza, Fue a la fuente, Come, bebe agua, Monta tú encima de éste

El jugador señalado con la palabra sube a horcajadas, o a cuestas, sobre el señalado con éste. Y lo lleva a más de 50 metros del corro. Vuelve a cerrarse el redondel sobre la madre y ésta repite el rito, con la misma canción, en el último jugador que quedó. Así sucesivamente hasta que quede un solo jugador. Ese será El Gavilán. Todos los demás jugadores serán como presas del mismo, y se hayan reunidos, algaraneros y juguetones, en grupo, a esos 50 metros. Entonces la madre dice a voces:
¡¡Allá va mi gavilán Con cinco uñas de gato Cómo no me traigas carne Te mato!!

El Gavilán persigue a los demás, tratando de coger a uno. Los demás corren, se burlan del gavilán, esperan órdenes de la madre. Los que lo prefieren, que son los menos, van y están a salvo si se agarran a la madre. Ésta puede decir:

-¡Hilo colorao!

Y entonces todos los jugadores agarran y zarandean al gavilán y tratan de llevarlo a la madre. Pero con la precaución de que si la madre dice, de pronto,

-¡Hilo verde!

El Gavilán puede atrapar a alguno de los que lo asedian, que quedaría como el castigado.

Así puede pasar un buen rato, haciendo juego con lo de hilo verde e hilo colorao. Hasta que, finalmente, si El Gavilán no atrapa a nadie, la madre opta por decir:

¡Hilo colorao Y a casita con el mandao!

Entonces todos sujetan al gavilán y lo llevan a la madre.

Tanto el jugador que sea atrapado como El Gavilán que se quede (castigado) por no atrapar, son motivos de un castigo que consiste en pasar por una especie de pasillo que forman todos lo jugadores, unos a un lado, otros a otro, lo más corriendo posible, a fin de evitar palmadas, etc. Que nunca deben ser peligrosos, y sobre todo está prohibido escupir. Es más el ruido de las voces de los chavales que los posibles golpes. Y así termina el juego.

Por muy presuntamente bruto que pueda parecer, nunca nada ignominioso ni cruel vi en todo lo que jugué de niño. Al pasar por el pasillo de chavales, corriendo, todo lo más que se daban eran voces, entre Escila y Caribdis, alguna palmada en la espalda y nada más. Uno salía a la otra parte como si renaciera a la vida nueva. Juego iniciático a la madurez.

Que se disfrute con salud.

6 de septiembre de 2009

COLGAR(SE) MEDALLAS


Creo que los premios y sus sucedáneos, sobre todo esas medallas que el Podre (he querido escribir Poder, pero la errata bien lo vale o equivale..., aunque sería la Podre) otorga, las medallas, condecoraciones, placas, distintivos, insignias, distinciones, honores, galardones, gratificaciones, lauros, laureles, honras, recompensas, homenajes, concesiones, coronas, enaltecimientos, retribuciones, primas, compensaciones, beneficios, mercedes, pagos, pluses, sobreprecios y demás dones de propio o ajeno responden a un conservadurismo propio enquistado en las entrañas del mismo poder, conservador de por sí para existir, que se repite más que como hipo, como regüeldo antiguo para limpiar su mala conciencia, su maldad innata, sus felonías y sus servicios a los de Arriba siempre (sobre todo si es administrado por gente que se dice de Abajo) usando a los de Abajo y manteniendo el sistema de valores que utiliza y justifica el sistema de otros valores (los de la Bolsa y Banca y Mando y Trinque...). Sistemas obsoletos hace tiempo ya, ¡y con la crisis no veas!, y que la carquería vana de los poderosos conserva para mantener su orden a toda costa y coste, siempre de los mismos. En el caso que nos ocupa es la prueba patente de que quienes inventaron esas medallas en manera alguna querían que nada cambiara para mejor, en lo que es la convivencia de la especie humana sobre la tierra en Extremadura, y en manera alguna deseaban ni que un pelo se moviera de como estaba establecido el contubernio socioeconómicopolítico que detentaban. Nunca fueron lo que tradicionalemte se llama izquierda y menos socialistas o similares, son la vieja guardia con nueva labia, en la misma guarida. Por ello esas medallas, para justificarlo y bendecirlo, para limpiarlo e imponerlo, para deslumbrar y distraernos de sus errores, maldades, estupideces. Que los que mandan, mandan.

Alguna vez escribí, y publiqué, creo que en El Periódico Extremadura y por los años ochenta (cuando se fraguaba la cosa manijera de la Junta y sus signos, símbolos y valores de cotización), que una de las características vitales de Extremadura, y de los extremeños, en el panorama que entonces se abría de eso que llaman el Estado de las Autonomías, era que, ¡grande fortuna!, no teníamos bandera, ni himno, ni capital, ni esos símbolos, ni medallas que constituyen la quintaesencia de tanto mal y tanta gilipoyez sobre la tierra, y por la que tanto se ha matado, asesinado, torturado, aterrorizado..., eso que llaman, con el fudamentalismo suficiente de la gente de Arriba: patria y sus señuelos o señales fundadoras en la esencia de la Historia y todo ese cante viejo y antiguo, y malo y botafumeiro de tanto mal... Porque la Historia, a lo que veo, es el botafumeiro de los de Arriba. Era un indudable valor, si se supiera ver. Pero al contrario, a la gente de orden aquello le parecía algo vergonzoso, e inmediatamente, desde ese poder detentado por la gente más aviesa que ha habido en esta tierra, y más torpe y medalleada, se nombraron comisiones y comités de sabios y fabricantes de humos, de historiadores y esa gente asilvestrada a mantener los sacros valores de la cochambre de Arriba y del mandarinazgo, a saber: la vida y la muerte en los otros de los sacrosantos valores que significan el Dominio y Señas de Identidad, a esa gente de la Historia maldita. Y esa gente, los que manejaban el Cotarro, miméticos con los usos de otros lares, asimismo inventores de lo mismo, en su día, encargaron inventar una bandera, un escudo, un himno, una letra pal himno, en fin toda la cosa de artificio y seña del cortijo en el que se mandaba, lo que los castizos en ganadería de todo tipo llaman el Yerro del dueño, la señal y marca de propiedad e identificativa del ganadero –siempre la ganancia- del ámbito de mando... Y es verdad que en todos sitios cuecen habas y en este caso a calderadas... Sin darse cuenta que aquello que los aterrorizaba: el vacío de signos de identidad, el no tener ni nombre, que ser extremeño es ser de fronteras y extremadura un nombre común en la tierra que pisamos, para mí y otros un orgullo no tener nombre propio ni patria del suelo y símbolos de mando. Y que hasta entonces no les había despertado rareza o extrañeza esa falta de esos símbolos y yerro ganaero, era ya en sí un indudable valor identificativo del ser extremeño real, patente y diacrónico (porque si digo histórico siempre se entiende con esa pátina ultraconservadora en formol de la cosa histórica y el palabro Historia), que a los extremeños nos faltaran signos de identidad que llaman unificadores y que el realidad son uniformadores, era ya una seña de bondad y lujo, y de nuestro propio ser real, desde luego no institucional mimético de otros, ¡que ya ves la que lían y matan...! O sea que no tener lo que los de siempre y de Arriba habían detentado sobre nuestras cabezas y vidas -las banderas, los himnos, los escudos, los sellos, las medallas, los premios...-, ya era una victoria para autoafirmarnos contra ellos, por encima de ellos y mostrando al mundo el camino real de la dignidad y de la libertad del hombre sobre esta tierra y toda tierra...

Pues no y no, horror vacui, antes al contrario, que ya los trajineros se movieron temprano para indagar que desde antiguo había banderas, incluso en las legiones romanas de invasión y colonia, de rancia raigambre desde siempre, y que en tal y tal suceso arqueológico se podían ver los valores de los colores de la insignia patria, y del escudo, que la encina es muy sufrida para esos trotes y abunda y siempre estuvo ahí, por otra parte..., y que si tal documento, porque para esta gente de Historia, como patente del control y de la verdad supremas, del poder como dueño de la tierra y de la gente y del aire, el humo y el fuego, el agua y la respiración, todo el pasado es presente y futuro... Ya lo dijo aquel poeta de que la Historia y la morcilla de mi tierra se parecen, las dos se hacen con sangre..., ¡ay, Ángel González, mal leido y manipulado per secula...!

Y se inventaron de la nada todos los símbolos que imponen a los extremeños desde las instituciones que se encargan de manejar. Identificando la realidad de Extremadura con el engaño, embuste, quimera, mentira, artificio, entelequia, trapisonda e invento de la Junta y Asamblea de Extremadura, y de sus instituciones derivadas, llegando en sus spots publicitarios a aseverar que somos extremadura, por la cara y todos lo que ellos son y mandan. Por supuesto que a la puñetera fuerza de las armas, que son las que justifican y aseguran, en última instancia, toda negativa a obedecerles y pagarles impuestos, y rendirles pleitesías, o meramente obedecerles y respetarles...

Todo esto me viene al recuerdo, que la memoria de la valioso no la pierdo nunca, no la memoria que quieren imponerme sus historiadores asilvestrados y educados en servir y servirles, por la concesión de la llamada Medalla de Extremadura a dos selectos elementos sociales, a dos puntales de la publicidad mediática, sabiamente despachada desde hace un tiempo, desde los vomitorios de los periódicos y opinantes hasta las vallas publicitarias y librerías y cines y teles, a dos aseveraciones que mantienen el tinglado progrecarca, o karkiprogre, del Dominio en las cocorotas de los polismilis del partido turnante en potestad y señorío, en las instituciones que avasallan esta tierra –eso sí, con el voto pertinente que le piden e imponen a sus habitantes, que no me diga nada Ibarra, especialista en alegar que si manda, manda por votambre-: la Historia y venga Historia y nada más que Historia para bendecir a los de Arriba. Esto esas dos ocurrencias premiadas y medalleadas son, a saber: la cosa de la memoria histórica y la novela histórica. Dos modas del pensamiento débil y enclenque, idiotizado, que nos domina. (¡Ah!, sobre mi mesa La estupidez: ideologías del potsmodernismo, de André Glucksmann, se hace a esta hora más verdad y mejor, como profecía). El concepto de memoria histórica identificado con el recuerdo y respeto a los asesinados y torturados y expoliados en la guerra social abierta de 1936-39 es de una maldad insolente, puesta al servicio de los que mandan, del zapaterismo votador y votante, una instrumentalización cavernosa y tardofranquista de insulto. Que si no eres de la cuerda esa, con su decálogo, pues no eres nada, y encima eres facha, que te dicen. No digo más. Y en el caso que nos concierne, el de la concesión de la Medalla de Extremadura al pueblo de Barrancos, sito en Portugal y cabe lo que llaman frontera de la parte de allá, por haber ayudado a gentes huidas de la la muerte, en aquella guerra social abierta, es un engarce más del uso y abuso de la buena gente y de la gente de Abajo para colgarse medallas los de Arriba, instrumentalizar, siempre lo mismo y la misma cosa de vómito y cosificación y espectáculo... Que previamente se subvencionó película para difundir el caso a premiar, y todo se queda en casa... Claro que los pobrecitos cineastas actúan de buena fe y sin ninguna maldad, como el verdugo o el que pega los carteles oficiales de la institución, el que riega o pone la jeta para la publicidad de que todos somos extremadura, digo la jetadura, unos mandados más, que de mandados más está empedrado en camino del infierno que el poder mantiene... Es la sinvergonzonería y saber del poder y los de Arriba, maquinaria que no para, no para, no para, y tiene caterva cavernosa de especialistas en maquinar y propagar y publicitar sabiamente... Pero para quitar la máscra estamos los analistas sin piedad, poniendo las cartas bocarriba en el tapete que tapiza la farsa en blanco sobre verde y negro. Que no es cuestión de opiniones ni creencias, es cuestión de dignidad y respeto a los muertos y su tranquilidad. ¿Cómo puede la Junta de Extremadura utilizar la bondad, la solidaridad de gente de Abajo ayudando a gente de Abajo, por las locuras de la gente de Arriba siempre, cuando los que mandan en esa Junta son, no ya cafres en lo solidario sino tendenciosamente perversos, y para muestra recuerdo el botón de la refinería que quieren cascar para beneficio del Capital y mal de la tierra y sus gentes, entre las miserias de la vida cotidiana de cualquier vecino que los sufre, en sus barbaridades continuas, y de ello puedo poner botones que saltarían las vistas...?

¿Y lo del novelista histórico no es también una faena? Nada tengo personal contra Adalid, persona que respeto, como a toda persona. Pero todo tengo contra su labor de historicista, literato y estatus de algo similar o mixto que ha adquirido eso de la novelita histórica, como conformadora de la mollera y distraidora del común..., como antes lo hacía la novela del oeste o la policíaca. Ni más ni menos, y los autores cobraban y callaban, que era su servicio y misión. Sin boato ni medalla clerical de Arriba. Pero ahora me lo veo con el prestigio de la cosa literata dando lustre fino y de culto a los de Arriba, que al parecer los hay hasta buenos cristianos, o a lo menos como Poncio Pilatos... Y es de agradecer.

En fin, el uso de modas y modos, sabiamente manejados por la gente de propaganda, para honra de los de siempre y sus tretas y trepas de turno, y sus instituciones de ensueño.

Compartir y a partir piñones de medallas con gente, cierta gente, pues como que limpia, pule y da esplendor en la hierba y en el raso. Así, si se mete en el mismo saco a un tal Ibarra, político nefasto y de mando largo y tremendo en esta tierra durante casi treinta años, porque ahí sigue en su despachito oficial de influencia guerrista (de Juan Guerra, no de Alfonso, aunque tanto monta, monta tanto...), o con un tal Gallardo, aguerrido también, empresario que maquina la industrialización decimonónica de esta tierra, puesta a su servicio, mediante lo que decíamos de las tapaderas de las instituciones con banderas, símbolos e himnos, para la instalación de una refinería o lo que haga falta con tal del trinque diversos y amplio pal bolsillo..., se me mete en el saco y a saco a esos que nombro y a las personas honestas, solidarias, buenas (la gente de Barrancos, que en 1936 ayudaron a exilados extremeños a salvar sus vidas, Adalid y su prestigio personal y creativo...). Y todo se pule y limpia de esa manera, metido en el mismo fregado o saco, en la misma lavadora...

Estoy, repito, contra la concesión de medallas por parte del poder y de las instituciones –sean públicas o privadas-, todo esos de los premios se usa como maldad para lavar conciencias y espectáculo de la falsa bondad, que es peor que la misma maldad o torpeza elevada al cubo, porque de esa manera se apropian de la verdad, de los valores morales y los imponen. Y no hay nadie más perverso y inmoral que el poder y sus guaridas, y sus mandamases, sicarios y usuarios. Y esa es la única verdad histórica documentada hasta el presente y olvidada siempre para nuestro mal. Y porque de esa manera dicen, los que mandan y dan medallas, quien vale, quien no, e instrumentalizan, con sus expertos serviles, la manera de anular a la oposición real y a los libertarios, a los que amamos la libertad y queremos ser libres, solidarios, iguales. Y porque nadie es más que nadie, que decía un tal Machado, don Antonio, finalmente, y por citar un utilizado por ellos, los de Arriba en partidos turnante, para darse lustres y credilibilidades.

Así, de esta manera razonada, siempre provisional, imperfecta y perfectamente perfectible, me manifiesto contra la concesión de medallas, llamadas de extremadura, todos los días siete de septiembre, impuesto como día de fiesta encima, por su manifiesta y aviesa utilización de la gente de Abajo para que el poder de los de Arriba se apuntale en toda su necedad y por ende en sus torpezas, manifiestas desde que al humano género se lo imponen, de esas maneras y todo eso del medalleo, los que lo detentan a sangre y fuego, en última instancia, a las altas instancias. Que jamás por la razón, la sabiduría, la valentía, o el amor...

1 de septiembre de 2009

UN GATO CALLEJERO: CAZADOR







Mi gato es un cazador nato. Ya lo veía de pequeñito atrapando moscas al vuelo y otras ficciones o gusarapos, gentes de la república insectal o de los troníos de sus alrededores. Las avispas como que no, que aquel primer verano ya las respetaba, pese a que era su primer verano sobre la tierra y bajo los cielos y sin decirle nadie que eran peligrosas, sobre todo de cintura para abajo, como algunas mujeres malas; pero algo sabía de aguijones, cinturas y posaderas con trampa escondida tras los refajos de colorines negro y amarillo. Las miraba mu serio y respetuoso, con los ojos abiertos y las orejas aguzadas, las seguía quieto con la vista, sobrevolando el recipiente de su agua, las observaba posarse y, como mucho, se acercaba a verlas mejor, tal vez olerlas, y lo más alzaba la patita para espantarlas, y eso muy quedo, suave..., y a veces en un acto de eso, si me veía mirándolo, me guiñaba, cómplice del mal que se tenía delante.

Pero es cazador. Ha vuelto a dejar el cadáver pequeñito y como gominolo oscuro, al pie de la escalera, en el pasillo, y en medio, para que yo lo vea bien al bajar, que esté claro, que él cumple con su misión y su compromiso vital. Antes los dejaba a la entrada al patio, también bien visibles y por lo general panzarriba siempre con las cabecitas ladeadas los bichitos muertos. Me refiero a los cuerpecitos de las salamanquesas y lagartijas que coge y caza en el patio, generalmente, a no ser que esté conchabado con algún ave de las muchas que sobrevuelen y se los traigan... Así me depositó como siete, que recuerde, en la entrada al patio. Y tres, hasta ahora, en la casa y en el arranque de la escalera, como ya digo. Muy religiosamente y con unción sacerdotal y conciencia de rito y mito...
Rito siempre el mismo. Mito el que se le quiera poner o crear, o recrearse... Divisa una salamanquesa y la controla, la vigila, la asalta hasta que la pilla. Asalta paredes en vertical y me degüella macetas y plantas... Una vez la atrapa, juega con ella, la atonta, la trae y la lleva, la baila, le hace el ocho, se tiende a su vera, la deja, la coge, la tira, la suelta... Eso sí, tanto de salamanquesas como de lagartijas se come, invariable, el rabo intranquilo y con esos meneos eléctricos, que dejan o les arranca Gurruñeta de propio..., y sin mucha piedad, y cuando lo atrapa para zamparlo pone las orejas como puntiagudas y mira atento y engulle, haciando ñam, ñam, ñam y dando bocanadas adelante, que el rabo no se deja tragar fácilmente, ansioso y alegre como es y nervioso como el dicho asevera...

Algunos me dicen que eso de ponerme los cadáveres muertos, del cansancio del juego y trajín del gato, más que de zarpazos o heridas, como oferta o especie de botín, es como muestra de su aporte y compromiso a la seguridad de que en mi entorno no habrá, con su presencia, sabandijas que me aquejen, monstruos que me asalten, caramantas que inquieten mis sueños y la misma vida, que a la muerte la tiene vista como forma de salamanquesa o lagartija y la espanta el gato.

Yo no sé que pensarán los ecologistas y los mismos pacifistas de este gato, y no digamos los que están contra el toreo, de esta masacre sistemática que acomete contra todo bicho viviente en forma de lagartija o salamanquesa en el patio o la casa, y tal vez aleccionando alguna ave que pasa arriba en los cielos. Y eso que está bien alimentado, que si lo hace es de vicio, de juego o de propio y fiel seguimiento del instinto, que los gatos aún deben tener, y que los humanos, pese a esas tonterías que hablamos de instinto, lo perdimos hace ya milenios como bien saben los científicos, y defienden los sensibleros, creyentes y ñoños.

Lo de hacer el ocho el gato me lo dijo el domingo mi amigo Manuel Martín Burgueño: es cuando el gato se restriega contra los bajos, las piernas o pies, y de puro cariño, haciendo como un ocho, al pasear su garrido cuerpito, o símbolo del infinito, que lo mismo por eso eran animales sagrados de los egipcios y en mi casa...