30 de julio de 2009

EUFORIA


si te quedas conmigo en mi memoria
madre mujer maestra de la vida
tu existencia está en mí con tu partida
el ser total abriéndose en euforia





NOTA. Como hacía un año y unos veintiséis días que mi madre murió, ahora en este mes de julio, y dado que lo cerré con trece entradas, y dándome cuenta que el número es de muerte, según la tradición y cierta creencia popular..., pues por si acaso rompo ese maleficio poniendo esta entrada en dicho mes. De esta manera uno trata de manejar el destino..., manipulando el pasado para ser, tratando de hacerlo grato para vivir...

MÁS DEL VÍNCULO


eché tus pelos negros a la hoguera
porque no te perdone la locura
conjuré toda la magia alfiletera
en pinchar tu muñeco y su ventura
tus uñas enterré tras una higuera
y convoqué de noche maga oscura
maldije y escupí tu nombre lejano
bocanada expiré pa tu gusano
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...



el esclavo revienta o se asesina
por el fútbol su casa o por su coche
un bocata un vicio o su vecina
el dinero el consumo y el derroche
por gazpacho la carne o la lubina
que todo en esa mezcla sacrismoche
pierde en su libertad y su sentido
pues todo lo que libra es sometido


estoy metido en mí como un poeta
igual que un gato enrollado y escondido
una sierpe fugaz como saeta
un meteoro rápido encendido
y me ando urdiendo mi obra tan secreta
yago tan en mí y tan en ti embebido
como un libre individuo ya trajino
mi propia libertad mi propio sino


al revolucionario el moralista
prefieren los sicarios en dilema
no al libre proceder sí al cobista
como propio de sierva estratagema
podre conservadora y casticista
tan zafia como siempre por sistema
tanta coba en formol da la paliza
tanto preso moral hecho ceniza


creencia en el poder de la palabra
si digo libertad como tan cierta
fuera en una expresión que nos la labra
nos la redime firme y descubierta
ardiente y mineral abracadabra
plagada de emoción jamás desierta
selva tropical en que se esconde
la salvación del mudo que responde


porque los charlatanes son los amos
que existen por aquellos que se callan
y digo charlatanes con reclamos
y digo palabreros que os acallan
bocazas lenguaraces con marchamos
parlanchines ruidosos avasallan
y no se anuncia libre una algarada
un feroz vocerío en barricada








27 de julio de 2009

PÁJARO EN MANO











23 de julio de 2009

ENSEÑANZA LIBERTARIA EN EXTREMADURA


El ser humano debe mantener una lucha
constante entre lo que quiere, lo que puede
y lo que debe; es decir, entre su libertad,
la libertad de los demás y las coacciones
que constantemente le presionan

Josefa Martín Luengo


No, no es sensiblería esto que me pasa, cuando leo lo que ofrece internet de Pepita Luengo. Mi emoción contenida para poder escribir esta nota dice mucho. A mí me lo dice. Trabajé en la docencia pública y sé de sus muchas carencias. De todas sus carencias. Sobre todo de ese asilvestramiento para la competencia y el trinque, ese hacer gentes para contender por y para, luchar unos con otros, y luchar por trepar a una buena nota, a más y más y más... Pero aquí se trata de la docencia libre, realmente libre del Estado y otros mecanismos sucedáneos, como Iglesia, Capital, Negocio, Mercado...
Participé, incluso, en el bachillerato experimental, en un centro que llamaban de ruralidad, porque no estaba situado en una gran ciudad, claro. Y todos los valores eran para hacer gentes para una sociedad terrible, caduca, tremenda, insolidaria, esclava... Los profes de aquella experiencia razonábamos la eliminación de los llamados libros de textos, de las notas al uso, referido a los parámetros de valoración del alumnado, en tanto se asilvestraba o no al medio ejercido como autoridad ciega... En fin, recomendamos pautas nuevas para una sociedad libre... Pero luego y tras informes, trabajos va el p$oe y saca la LOGSE y otras cosillas de pan llevar, más al servicio de los vendedores de tizas y libros de textos, de atender el colectivo de chusqueros que se llaman inspectores y otros chusqueros de la enseñanza, que de la misma docencia y de la gente.
Por ello lloro la muerte de esta mujer, de este ejemplo de cómo se han de hacer las cosas, porque la muerte de ella es asimismo la del hontanar de sabiduría y experiencia que se lleva, aunque no se lleva... Pepita nos deja mucho escrito, y de tanto escojo este texto demoledor y esperanzado, lúcido y que me ha emocionado. Ya volveré despacito sobre esta mujer y sus logros.
Lo que no quisiera es que la manipulación de este tipo de personas, que con el tiempo crecen, fuera descarada por parte de los del Mando o sus satélites, esos sindicatos amarillistas y esos partidos de Trinke...
Que la tierra te sea leve, Pepita Martín Luengo..., compañera...

LA ESCUELA DE LA ANARQUÍA
de Josefa Martín Luengo

Ediciones Madre Tierra, Madrid 1993
Josefa Martín Luengo, Colectivo Paideia

(Frangmento)

Los puntos fundamentales que debemos tratar en una educación basada en una ética de la anarquía, son:

1. Frente a la coacción paterno-materno sobre la dependencia de los niños y niñas, por la satisfacción de los deseos primarios de éstos a cambio de la sumisión. La coacción de la autonomía, evitando la satisfacción inmediata de estos deseos, y el impulso a conseguir lo que se desea desde una toma de independencia individual y grupal.

2. Frente a la coacción social de la competitividad libresca y titular, la introyección de la cultura autónoma, autodeterminada e igual para todos y todas según sus capacidades, intereses y aptitudes.

3. Frente a la coacción social de la violencia como forma de conseguir el éxito y el dominio social, el diálogo razonado y el acuerdo grupal.

4. Frente a la coacción social del consumo y adquisición de objetos para delimitar las clases sociales y crear la falacia de la libertad, la autogestión como reparto equitativo y austero de los bienes que pertenecen a un colectivo.

5. Frente a la división del trabajo como forma de perpetuar las diferencias y luchas de clases, el reparto equitativo del trabajo en todas sus modalidades para establecer un colectivo equitativo justo.

6. Frente a la coacción moral que la sociedad hace en la aceptación o infracción de sus normas y leyes convivenciales y discriminativas. La ética de la solidaridad, la tolerancia en los errores, la aceptación de los abusos y el rechazo de la hipocresía, la mentira y la manipulación.

7. Frente a la coacción moral que la sociedad hace con el adoctrinamiento del bien y el mal, acomodaticio a unas normas estatales y rentabilizadoras de una estructura social, la coacción del desarrollo de la razón, la inteligencia y la cultura como liberación.

8. Frente a la coacción moral que la sociedad introyecta del individualismo y el egoísmo, con su defensa de la propiedad privada, la coacción moral del colectivismo, el reparto de bienes y el derecho de todos y todas a gozar equitativamente de todos los bienes que la naturaleza ofrece para poder vivir con placer.

9. Frente a la coacción moral que la sociedad impone de la represión sexual. La coacción moral de una sexualidad libre, carente de tabúes sin más limitaciones que la libertad de las demás personas.

10. Frente a la coacción moral de la división de los sexos en roles predeterminados, la coacción moral de la igualdad, como personas que, cada una según sus peculiaridades, aporta a una colectividad para mantener la justicia, la equidad y la creatividad.

11. Frente a la coacción moral de una cultura de la imagen manipuladora en exceso, la coacción de una cultura del libro, las ideas y la ciencia.

12. Frente a una coacción moral pública de la división de la sociedad en pobres y ricos, listos y tontos, elegidos y masa. Una coacción moral de la igualdad y de la diversidad en una sociedad sin privilegios.

13. Frente a una coacción moral del embrutecimiento de la sensibilidad, por el pragmatismo, la satisfacción de los instintos primarios y el embrutecimiento de la imagen, el sonido y la productividad. Una coacción moral del desarrollo de la sensibilidad, el afecto y la generación de los productos necesarios para mantener una vida digna.

14. Frente a la coacción moral pública del individualismo egoísta y de la familia generadora y reproductora de todos los males sociales, la coacción hacia el grupo natural, las relaciones libres y la generosidad.

15. Frente a la coacción moral del establecimiento de roles sexuales fomentadores y perpetuadores de la familia. La coacción moral de la libre relación sexual sin apelativos, marginaciones o permisividades según los deseos de las personas sin ninguna finalidad estructurada, como base de la generación de una sociedad diferente donde los lazos de unión son solidarios y libres y no estereotipados y sujetos a coacciones conservadoras propias de una sociedad inmovilista y no anárquica.

16. Frente a la coacción moral pública de la norma, la ley y la moral burguesa que requiere y demanda el Estado. La moral natural libre de prejuicios, ataduras y reglas de sometimiento.

Por lo que: “Es necesario absolutamente e indispensable una conciencia social y una politización de la vida personal diaria” (Reich, W., La revolución sexual, pág. 15, Edit. Ruedo Ibérico, 3ª edic., 1978).

Y en eso debe incidir la Escuela de la Anarquía, en recrear una conciencia social y política personal que sea diametralmente opuesta a la establecida en esta sociedad, para evitar su perpetuación y poder tener la posibilidad de establecer las bases de una nueva sociedad humanamente responsable, social y personalmente.

22 de julio de 2009

TUFO, FATO, CANTE...


difícil liberarse del perfume
del amor de entre sus claros sabores
de su agua frutal de sus borbores
ardiendo ante la vista su desplume

un pájaro libélula consume
olfato gusto vista confesores
oído tacto más son los furores
del útero total donde el implume

volátil entrepiernas enmaroma
como un ave taimada con su vuelo
bamboleo frenético lo toma

imposible ya es en el anhelo
brutal desvincularse del aroma
sahumerio y fragancia son su cielo


Por Nu.´.

21 de julio de 2009

TRASTRUEQUE O PASTICHE AMOROSO


El miedo es padre de la crueldad.
James Anthony Froode

Desde 1973 hasta 1979 escribí el borrador de mi novela
Reverte Metamorfoseado, publicada en 1988, por modo tan rocambolesco como la ayuda de herencia abientestato de la duquesa de Rojas, habida por el ayuntamiento de Llerena. Cuyos recursos se convirtieron de aquella manera en suculentos medios para el mecenazgo post morten de la noble señora. Lo cual le agradezco sinceramente, o al destino.

Cuando escribo nunca pienso en la publicación y mucho menos en todo el mamoneo que remolonea en las molleras de la gente de letras, al tenor de sus declaraciones y propagandas, medios y mercados, ni pretendo inmortalidad, ni fama y mucho menos que me lean o aquello de que se me reconozca. Con que yo mismo no me pierda de vista con salud, quedo contento y feliz. Cuando escribo trato de hacerlo bien y cabal, crear y punto.

Hace mucho tiempo, casi desde entonces, que no leo del tirón esa novela. Algún crítico me dijo que su mayor defecto era la intensidad, en todo. Y que de la misma cualquier escritor tendría temas y modos para toda una serie de novelas... O sea que en cada palabra, línea, frase hay tal despliegue de asuntos, guiños, inmensidad que un lector medio se atasca, no puede... Y se refería al lector medio de hace como veintiún años. Y el crítico era de mucho prestigio, no ya como tal, sino universitario y personal. Supongo que para el lector medio de hoy es como si estuviera escrita en suajili por lo menos, o se quedaría en la superficie y la piel de la misma, o la tiraría a la basura directamente.

Hace un tiempo que considero su reeescritura, o sea hacer otra versión o diversión al hilo de su relectura y de la experiencia habida por mi parte, con toda la monserga de críticas, opiniones, creencias y sucesos en su torno habidas. Hay en ella partes inquietantes desde todos lo puntos de vista: formales sobre todo, pero también de temática, asuntos, personajes, símbolos, culturas..., que me siguen interesando.

Traigo este capítulo segundo tal como se publicó. En el mismo hago una especie de revival y mofa o burla carnavalesca con el tema del amor: desde el ideario medieval del amor cortés hasta los descocos de Stanilaw Ignacy Witkiewics en Insaciabilidad, esa novela maestra de la literatura polaca tan mal leída, (es curioso como en internet casi nada hay sobre este autor polaco, en castellano y a derechas, lleno lo más de lugares comunes y tópicos repetidos hasta el asco, como en casi todo; internet es, a la postre un lugar muy tecnificado de la incultura y la ignorancia malsabida, del consumo y de los tópicos y vulgaridades culturales de la sociedad del espectáculo tipo listillos del trinque comunes de suplementos de disrios al uso y círculo de aficionados a las letras que se creen que saben lo que no saben ni sabrán), pasando por madame Bobary y sus gestos románticos, la hipy o los desmadres de la novela sentimental de quioscos tipo Corín Tellado, a quien homenajeo, pasando a la burla del donjuanismo bien temperado y a dos bandas, de la novela erótica y otros devaneos de alcoba y orgía. Advierto de que es un pastiche breve de todo eso y de más, intencionadamente mal escrito, como al desgaire de un escribidor aficionado. Así es:

CAPÍTULO II

TRASTRUEQUE AMOROSO
(DIDILO = REVERTE)

La duquesa de Bará estaba tórrida y candente como una brasa de un puesto de castañera. Didil (o Dídilo) estaba enamorado locamente de ella. Era un oficial del ejército imperial, apuesto, buen mozo y garrido.
La Duquesa de Bará estaba sórdida y caliente aquella noche en el baile de gala que organizaba el príncipe. Los grandes salones horadados de lumínicas señales. Con un ambiente acústico grato, a ratos solamente. Los aristócratas andaban majestuosamente de acá para allá. Una sonrisa ancha enjugaba sus rostros resplandecientes y lúbricos. La orquesta, la gran orquesta espectacular, tocaba una música de valses, polcas, fandangos, pasodobles y rocanrol.
En los pisos superiores al salón, al gran salón de bailes del príncipe, estaban los aposentos de los invitados. Habitaciones amplias, muebles de estilo, grandes cortinajes, alfombras, camas amplias y mullidas, bóvedas con grandes adornos de yeserías, una alpargata tirada debajo de alguna cama. La Duquesa de Bará estaba pensando subir a sus habitaciones para retirarse definitivamente de la orgía enmascarada que se había organizado. Pero le daba miedo subir sola. Era la verdad. Quería un hombre.
Allí estaba el barbilindo don Florián, hombre truculento de vida bohemia y exótica. Indudablemente todo esto llamaba la atención de la mujer. Porque las mujeres son, o han sido por circuntancias históricas que no vienen al caso, románticas, no en el sentido pedantesco más socorrido, sino con toda su hondura ancestral. Lo exótico, lo oscurantista, lo bohemia han sido y serán constante atractivo de las mujeres, o al menos de ciertas mujeres como la Duquesa de Bará.
Ella se fue hacia don Florián provocadora, llamativa y llamante. Una copa de champán descansaba en su mano. Era un señuelo simplemente. Don Florián, como todos los vividores, pareció captar las pretensiones de la Duquesa y, como era mujer bella y apetecible, no tuvo escrúpulos, antes al contrario, decidió seguir aquello para ver dónde paraba. Ofreció un baile para abrir boca, cosa que la Duquesa rechazó de plano, invitando al buen mozo a compañarla a la terraza, pues hacía una noche calmosa y ardiente. Don Florián aceptó. Picó espuelas en el rocín de su pasión y salieron al aire libre. Estuvieron un rato en la azotea mirando la luna. Pensando las probabilidades.
La Duquesa propuso, Florián aceptó. Subieron a las habitaciones. Dídilo, el enamorado de la de Bará, lo sabía todo y los seguía a prudente distancia. En su cerebro surguían las más peregrinas imágenes, las más truculentas visiones entre la Duquesa y su acompañante. A veces un martillo machacaba solemnemente en la masa encefálica. Era Florián en forma de martillo que golpeaba una y otra vez. Dídilo se retorcía las manos febrilmente en el amplio pasillo palaciego mientras, a unos veinte metros, la Duquesa y Florián iban a sus habitaciones, a las de aquélla, claro. Mil preguntas sin respuestas enmarcaban y enrejaban a Dídilo, el enamorado de la Duquesa de Bará. Una vorágine de celos le atormentaba. Un martirio atroz es la mejor definición de aquella situación. El ansia de posesión de Dídilo era inusitada. Posesión total de la Duquesa como ella lo poseía ya a él. Porque él era un pelele con el que la Duquesa jugaba. Sus sentimientos eran marionetas en manos de la de Bará, esa era la verdad. Él quería devolver todo eso, hacer a la Duquesa lo mismo; pero esto parecía, de momento, imposible. Se encontraba en un estado terrible. A las puertas del infierno. Se abrió una puerta y penetraron los dos amantes. Ella llevaba siempre la batuta: De esta forma, de la otra, esto es así, aquello de esta manera. Presentando su realidad, que no era otra que la de una dominante mujer.
Se acercó a la puerta, la entreabrió. La abrió un poco más y penetró en una penumbra inquietante y misteriosa de alcoba de dama deseada. Avanzó algunos pasos. Apartó unas cortinas un poco. Miró el interior y vio a la Duquesa que se iba desciñendo de los vestidos poco a poco. Un sedeño perfume cerebral le invadió por momentos. Tuvo intenciones de penetrar y dirigirse a ella apachurrándola en sus brazos fornidos de militar, de abrazarla sin compasión y sin medida. Así, por las buenas. Florián no aparecía, no conseguía verlo.
Su cerebro burbujeaba. Había un espejo en el fondo donde se reflejaban, deformes, los objetos y muebles de la habitación. El cuerpo ondulado de la Duquesa posó ante él. Dídilo ya no la veía. Veía sólo la nada borrascosa y humillante. La cabeza le daba vueltas y las mejilla estaban al rojo. Los ojos le echaban chispas sin ver. Su mostacho se erizaba de miedo y deseo. Por fin la Duquesa mostraba sus desnudeces lánguidas y feroces que recomían el meollo cerebral de Dídilo. Sus pies descalzos paseaban por la alfombra y su cuerpo bailaba eróticamente la música que llegaba lejana del salón. El lúbrico Dídilo extasiaba. Aquello no lo era todo, sólo el comienzo, el principio sólamente del ataque cerebral aquel. Sudaba y suspiraba anhelos celosos. Florián, ya desnudo también, apareció en escena. Su pecho apenas aparecía velludo. Sus piernas apenas tenían un bello rubicundo. Pies grandes y proporcionados. También bailaba al son de la música mirífica por momentos. Su falo marcaba un ritmo erótico subido del más alto grado. Se balanceaba como un pez en el agua dueño del ambiente palaciego, en los aposentos de la Duquesa. Los testículos estaban agarrotados, fieramente arrugados, más oscuros que el resto del cuerpo. Un pubis ligeramente rubio, bello por momentos. Así se bailaba mejor, sobre todo por el calor que hacía.
El pez navegaba a sus anchas en el espacioso ambiente de la habitación. Saltaba, daba tumbos, en erección como una vara de fresno. Los dos danzantes tenían una sonrisa tenue en sus labios, una sonrisa acariciante y acariciada. Florián era sólo un señuelo,
un pelele más en manos de la Duquesa de Bará. Se acercaron mutuamente. Florián con los tres brazos en erección. La Duquesa oferente y directiva. Se hicieron una sóla masa de cuerpos, brazos, agujeros, bocas, pelos y recovecos. Una masa palpitante que cayó al suelo. Rodaron algunas vueltas tenues y lentas. Se levantaron y de forma incomprensible se dirigieron al lecho. Una cama amplia y mullida: Rollizo tálamo ducal.
Allá hicieron el amor por término de dos o tres horas, no se podría precisar, ante la mirada rojiza y espectante de Dídilo, que con esta muestra de la Duquesa cayó definitivamente en sus redes, perdiendo toda posible huida del amor enjaulador que esta mujer le tendía. Él lo vio todo. Vio el falo de Florián hurgar una y otra vez y mil veces el cuerpo tórrido de la Duquesa, vio todo, asimiló la lección y redobló su enamoramiento por ella. Ahora sí podría decir que estaba loco, loco de amor, loco por el cuerpo y por el alma, si es que la tenía, de su dama: La Duquesa de Bará.
Su frente estaba ardiente y el cuerpo empapado en un sudor frío y mórbido. No sentía cuerpo ninguno y sus pensamientos estaban embotados, no existían y parecían evadirse. Una mosca se le posó en la nariz y a pesar de que sentía un asco congénito por los animales diminutos volátiles no se pasmó un instante.
La amplia cama crujía. La Duquesa reía estentóreamente y a contratiempo, negaba, pedía vehementemente, acariciaba, besaba, mordía como una bella hija de Baco. Grititos provocadores, risitas llenaban el ambiente mezclándose con la música que todavía provenía de los salones bajos del palacio. Florián ya se dedicaba a juegos eróticos de los que la Duquesa exageraba a gusto del público monocorde que veía el espectáculo. Risas y más risas, deseos expresados casi en voz alta, para que te enteres. Florián era sólo un instrumento, un señuelo más. No valía la pena darle mucha importancia y dejarlo hacer.
A veces la Duquesa daba gritos de dolor, atenuados y provocantes, que quizás exageraban, seguro que sí, las acometidas de Florián a su desnudez erótica y provocativa en el lecho del amor y del coito.
Dídilo sufría, sufría; pero ya llegaría el desquite. Mañana aún no ha llegado. Hoy no existe y es mejor olvidar.
Desde aquel día Dídilo creó un mito, aplastante y conmovedor para él. Amaba, amó y amaría a la Duquesa de Bará siempre, cada día más, cada jornada con más fuerza, y siempre que la viera hacer el amor, besar, acariciar o masturbar a cualquier hombre, él la querría más. Era el juego, el juego de siempre: No hacer a quien se ama, hacer por amar a quien deseas.
Dídilo volvió la espalda y abandonó el recibidor de los aposentos de la Duquesa. Florián y la de Bará se vestían ya. Él, Dídilo, se juró amar más infinitamente a la señora, mujer de sus deseos, Duquesa de Bará, grande del país.

Reverte metamorfoseado, novela, Cáceres, 1988

NOTA. La ilustración es la contraportada de la novela. En foto donde poso con actitud de mercenario de algo dispuesto a todo..., tras de mí un cartelaje de la posible portada, y ese texto publicitario al remedo del comercio editorial, a la contra, que me uso, en ese cachondeíto tan propio de todos los maestros hispanos de la cosa de escribir, desde don Juan Ruiz, arcipreste de Hita, hasta Miguel Espinosa, pasando por Cervantes, Gracián o Quevedo... Todo muy en negro.

VERSIONES Y DIVERSIONES










20 de julio de 2009

URBANITAS EN DESKOKO

En mucho se ha de tener el hombre
que tiene corazón para menospreciar
un reino o un imperio; mas yo en
mucho más tengo al que menosprecia
a sí mismo y que no se rige por el
su parecer propio; porque no hay
hombre en el mundo que no esté
más enamorado de lo que quiere
que no de lo que tiene. Por muy
ambicioso y por más codicioso
que sea un hombre, si camina
diez días tras el tener, caminará
ciento en pos del querer; porque
los trabajos que los hombres pasan
no es por tener lo que deben, sino
por alcanzar lo que quieren.
Si caminamos, si nos fatigamos,
si trasnochamos y nos desvelamos,
no es por cumplir con la necesidad,
sino por satisfacer a la voluntad;
y lo peor de todo es que, no contentos
con lo que podemos, procuramos
de poder lo que queremos.
Antonio de Guevara

Lo último que he leído de Antonio de Guevara es su Relox de Príncipes, los inicios, y espera una visita en cuando pueda. Es conocido el fraile por su Menosprecio de Corte y Alabanza de Aldea... ¡Sus y a ello...!

Todo esto me ha venido a la memoria cuando estaba pergeñando una vindicta o, más bien, una exortación desde este púlpito de pueblo y lugar habitable, y que llamo intempestiva en este sitio..., contra la mala vida perfilada, ¿afilada vida?, por el sistema sociopolíticoeconómicomercachifle dominante hoy en los cocos y molleras de los más que dominan y vencen sin convencer y mandan y ganan elecciones como guerras para el destrozo de los otros, y de ellos mismos, que no son mancos del espanto...
Ahí es na. Lector de don Miguel Foucault, a la postre, algo me supura por los costados. La invectiva iba contra el playeo y el turisteo, el zascandileo rural y todas esas costumbres modernas de la industria quitamugre, aplicada lo más a los habitantes de grandes ciudades colapsadas o urbanitas cuaresmales. Un tipo me dijo, la primera vez que muy joven arribé a una, que lo realmente hermoso en ellas era lo que recordaba a los pueblos, tanto en sentimientos como en cosas o animales, o sea lo que antes fueron y perdieron... En ellas la gente vive estabulada y de mala manera, sometida a ser mera mercancía y cosa, cuando no reducida a números fríos o simples habitantes. El invento de las grandes ciudades es cosa del mando, del poder en su despótica manifestación. El ejemplo, en lo que llaman Historia, siempre es Roma, aquella gran ciudad terrible e imperial..., eso es antigüedad y pasado, cuya averiguación es dudosa, pantanosa. Modelo y moda. Porque la moda nace en la urbe condita, eso de las pelis en que los urbanitas ven a uno mear, por poner un poné (un poné es un ejemplo, así se dice en Llerena), ver mear digo al protagonista de una peli sobre las nieves del Kilimanjaro y a todos se les abre el culo por hacerlo, y lo demandan y se corre la voz y quieren, y todos como en tropel y cuerda para el África y su sagrada montaña a mear sobre la blanca nieve, ¡¡kesapuestodemoda!!,como el prota de la peli, para ver en aquella realidad si la meada se vuelve roja, y luego contarlo en el vecindario, en el barrio y dar y ser la envidia de todos, que querrán venir a lo mismo hasta que todos y todas las meadas consigan derretir esas nieves del Kilimanjaro vivas para los restos... Que así son de propio los urbanitas y esos sus usos consumistas e imitativos entre ellos. Así de paletos integrales.
Nunca me gustaron las grandes ciudades, ni siquiera para verlas arder como merecen. No me gustaron ni con aliños o mayonesa ni en sus tintas. Aquello de que en ellas uno se pierde y se vuelve anónimo también acontece con más delicia en los campos naturals y en visita natural... Tienen algo de antesala de todos los infiernos, de todas las taras, de todos los males humanos y de todas las enfermedades. No hay más que ver al ciudadano medio de una de ellas, su infelicidad, sus desasosiegos, sus pobrezas, su impersonalidad, sus manías, sus ignorancias... Y abomino de grandes urbes, de ese hacinamiento concentrado y masivo de humanos que dejan de serlo porque de ellas suelen emanar los gases del dominio, control y males estructurales que nos abochornan y terminan, que nos reducen la libertad y nos matan. En ellas sientan sus reales los poderes ciegos y los mecachifles contables, los poderosos, son como los castilllos de los nuevos señores medievales de horca y cuchillo, erigidas en todo lo alto de las cabezas de toda la gente, amenazantes, amuralladas de redes de carreteras..., control de almas y dineros, en ellas los bancos, todos los bancos sientan sus reales sedes, los fabricantes de armas y de palos pal personal, de leyes, los grandes tribunales y los mamelucos especilizados en controles...

Es evidente que quien vive en un entorno determinado, la mayor parte del tiempo, queda determinado asimismo por ese entorno, sus usos, imposiciones, y que le calan lo más profundo del alma y los tuétanos. Quien vive en cárcel o en espacios cerrados, especulados, medidos, estrictos, cerrados, es de pensamiento y sentimientos similares a lo vivido y de alguna manera no conoce ni sabe de espacios abiertos, libres, para uso y no para especulación, etc. Doctores tiene la cosa de la sicología para determinar este tipo de males de los habitantes de espacios estabulados o vulgo urbanitas puros y duros. Y hablando de establos lo comparo con los cerdos que viven a su bola por el campo y los montes y los que viven en cochiqueras industriales. La diferencia es absoluta y opuesta. Pues a mi creer lo mismo, o peor, pasa con los humanos. Los de ciudad conforman un determinado pensamiento restrictivo y de trinque y amenaza para todo, aunque no sean conscientes de ello. Restrictivo a la forma que lo conforma esa ciudad grande..., claro. Por ejemplo, cuando una persona encerrada casi lo más del año, en esa ciudad, sale fuera de ella y encuentra espacios abiertos, no contaminados, libres, diferentes, se vuelve como locuela y, de alguna manera también (el uso crea el órgano) lo añora y tiende a actuar como si todo el monte fuera orégano, y ha usar y ha hacer y ha comportarse como si el uso de esos espacios diferentes fueran la ciudad que lo atenazaba y contenía, con lo cual, si son muchos los que salen, en esas circunstancias, de las grandes ciudades tienden a convertir los espacios libres en ciudad con todas las taras elevadas al cubo. Por ejemplo el uso de playa como se estila en verano, esa masificación de tumbaderas al sol y metidas en las aguas litorales o playeras y demás playeo, es uso de los desmadrados ciudadanos de grandes ciudades, como primeros usuarios de esa forma, luego los catetos de pueblo los imitaron... Los autóctonos habitantes de lugares cabe el mar no lo hacían, les era absolutamente extraño, agresivo, risible, cateto total y de gilis absolutos... Con el tiempo esos han hocicado en el error impuesto por los urbanitas. Porque desde ahora llamo urbanitas a esos paletos agresivos y salidos de los encerrojados lugares de vida estricta y comercial que se dan en las grandes ciudades y sus epónimos y consecuencias imitativas. Porque encima ese tremendo error: se convierten en modelos de organizarse los núcleos de vida humana, que en su modelo quieren ir a más, y más y más y más habitantes, que la cantidad da el poder, no la calidad...


Cuánto añoro a los vikingos que arrasaban las costas en verano, su vuelta sería un control ecológico maravilloso para tanto uso mercantil y farfullero turístico, limpia merdes de gente que ensucia por hacerlo y como deporte consumista que no lleva a ningún sitio... Vamos que estoy contra el uso de playas veraniegas como de bosques y montes asolados por zascandiles andariegos de ciudades colapsadas en invierno y que en verano son inhabitables por su mal gobierno y la mentecatez de sus habitantes: todo contribuye a la destrucción..., y lo que han de hacer los que habitan grandes ciudades es saber y hacer habitabless sus entornos: hacer sus playas si las quieren ahí donde viven, sus bosques igual..., y que sepan elegir los que lo hagan. Eso de ciudades grandes masificadas e inhabitables es cosa cebollera que termina con el planeta, y salpica a otros que no las vivimos y las soportamos, y encima como despreciados y ninguneados por esos centros de poderes agresivos a tope y depredadores, llamados grandes ciudades y las que están deseando. Por ejemplo, en Extremadura, Mérida está deseando convertirse en una gran ciudad, capital y castillo de dominio territorial de toda esta tierra, una masificada y triunfante urbe congestionada para su subida al cielo, y habitada por los señores de dominio de la llamada Junta de la Caradura por mí. Extremadura es nombre respetable para llamar con ella a sus instituciones de dominio y trinque del dinero y prebendas públicas, ¡hombre! Y cuentan sus mandamases cada día la gente que la habita y se hacina y la trajina...

He vivido al lado del mar por imperativos de trabajo. No suelo ser chominoso con eso del ¡oh el mar, qué bien! y toda esa cosa que obnubila a los más de los urbanitas, que nunca entendí sino como suprema catetada. Conozco el paño y la forma. Prefiero vivir en el interior y en lugares habitables, abiertos, libres al campo y espacios no comerciados o vendidos... Eso comporta, en el sistema y organización del poder absoluto urbanita, ciertas carencias de servicios, atenciones..., cada día menos por fortuna. Y cada día veo como los urbanitas quieren hacer del todo una enorme ciudad pantagruélica y horrorosa, como la que tienen en sus molleras. No otro intento es eso del petróleo y los autos, y sus derivaciones, hace como un siglo escaso y que está poniendo al planeta contra las cuerdas... Avanzada de la misma son las playas en verano y las cada vez más depredadoras costumbres de asaltar los campos y montes, sierras y lugares con excursiones invernales de millares ya de zascandiles urbanitas, que se tiran a esos montes para ir abriendo boca del dominio y construcción de su gran urbe total en el colapsado planeta Tierra, todo él convertido en un castillo amurallado urbano total... Y claro, se suelen poner la careta de ecologistas, para que no se vea el lobo...

Esta serie de reflexiones conformarán la etiqueta, que llamo motivo en este sitio, menosprecio de corte (de mangas), dedicadas a la elucubración y males de los llamados catetos ontológicos de ciudades y sus peligros, poderes, guerras y miasmas contra la vida, el amor, la libertad, la igualdad y la salud si me apuran... Son el peligro, el gran peligro... Pero como pasa que son mayoría, bueno son la chusma en marcha y mancha, pues por aquello de la ley del número y la democratitis crónica mal entendida, pues si matan a todos, como así lo decide esa mayoría, pues a jodernos los que apostamos, desde siempre, sobre todo habiendo elegido nacimientos, por otra cosa más humana y vital, más racional, y que deberíamos dirigir la reconversión de esas grandes urbes en lugares vivibles, certeros de vida y en medio del campo, campestres lugares más y más vacíos de gente, mejor repartida... No será así y algún día esos urbanitas aprietan el botón y todo va a la basura, porque será su basura, imposible de reciclar.
Tomo mi texto, editado por Cátedra, del Menosprecio de corte, alabanza de aldea del sabio Antonio de Guevara y entreleo para una cita... Les invito a visitarlo.

16 de julio de 2009

LA POESÍA HOY

Que la poesía, la buena poesía, es una de las formas, sea leída o escrita, de la más excelsa de las artes y gozos, que nos recuerda el ángel que fuimos y que estamos llamados a ser, que dignifica la humanidad… No sé si seguir, en estos tiempos en los que los padres y madres de familia, los abuelos y los vecinos, educan a los niños en un vergonzante practicismo de tendero de la esquina, ramplón, vano y cretino. Cuando no de aprendiz de gañan Aznarín o vulgo Zapatero. O, tal vez, trepador dignatario en el escalafón funcionarial: desde abogadillo del Estado para meter en cintura a los incorrectos políticamente, hasta juez. Los colegios, las teles y demás partícipes en la domesticación, adoctrinamiento y crianza para que todo vaya a peor, de la cándida juventud, han acordado, al unísono, cargarse todo lo que sea poesía, en aras del éxito y el dinero, esto es, de la estupidez y la vacuidad, el engaño y el crimen. Tal como se eliminan bosques, se contaminan ríos o la propia sangre de los individuos, derramada en aras del progreso de los derivados del petróleo. Todo sea por ese dios raquítico llamado dinero. La Biblia y el becerro de oro me traen recuerdos de perdiciones, enfermedades... Pero, ¿quién hace caso de la Biblia, esa antigualla de miles de años, que todo lo más es poesía y está en clave metafórica y todos esos artilugios de poetas, inspiraciones divinas y otros rollos? Desconsideremos que es un libro religioso, en esto que voy diciendo.
Está tácitamente reconocido, es la Real Constitución que hoy sólo vale quien tiene dinero (dicitur), incluso se piensa que sólo quien gana dinero – no importa cómo- es inteligente, aunque sea burro dándole vueltas a la misma y mareada noria de hacer dinero. Los campos de exterminio nazis se hicieron para adorar a ese dios: el dinero. Lo que se olvida muy fácilmente por los que los recuerdan: los beneficiarios del Holocausto y sus consecuencias: Israel como patente de corso del sufrimiento y los EE UU, que son algo así como su profeta. La famosa guerra civil de la España de 1936 se hizo por el dinero y con el dinero de los canallas de aquí y allá, para ganar más dinero. La historia humana está llena de sangre y dinero. El mito del traidor Judas, las treinta monedas, la traición, la muerte…Esta en todas las culturas y deberíamos quitarlo, por aburrido, estéril y malévolo.
Que el poeta, y el escritor en general, si es bueno, sólo tiene una preocupación: escribir, y hacerlo bien. Ese es su único cometido personal, social, político, etc. A poco que se conozca, con la perspectiva del tiempo, lo que les pasó, lo que hicieron los grandes escritores, todas esas telarañas de éxito, riqueza, fama, etc., cae del agujero por el que se empeñan -¿nos empeñamos?- en ver el mundo.
Consideremos dos de los más grandes poetas en lenguas castellana: don Luis de Góngora y Argote y don Francisco de Quevedo y Villegas. Todos convendremos que la poesía de ambos es excelsa. Pues bien, ninguno de los dos publicó un solo libro de poesía en vida, sino después de muertos, y en algún caso mucho después. Todo esto, que puede parecer insólito a los pardillos escribanos de hoy, o candorosos lectores, atrapados en el batiburrillo enclenque de manuales y enciclopedias del mundo de la fama , está más que comprobado. Ya lo mostró nuestro nunca bien ponderado filólogo y paisano, el ilustre don Antonio Rodríguez-Moñino, en sus estudios imprescindibles al respecto. Por cierto, que ya es hora de que las instancias institucionales publicaran toda su obra. Luego lo han corroborado –y corroboran- otros estudios en pormenor. Aparte de que es obvio que no existe libro de poemas de Góngora o Quevedo en vida de estos. Es más, el clásico Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León, Fernando de Herrera, ... Ninguno de ellos publica en vida. Ensimismados, tal vez, en escribir y hacerlo bien. Sí, sus obras eran leídas en borradores que corrían manuscritos de mano en mano entre la minoría interesada y de buen paladar. Tal vez la sombra de Virgilio, sin su Eneida acabada, pidiendo al César que la destruyera, pesaba sobre todos esos conocedores de los clásicos. No sé.
En fin, en el uso de la ironía, diremos que como ahora, vamos, como ahora, que la poesía por no encontrar encaje en el enmarañado y terrible mundo agresivo del Mercado, en donde se la quiere convertir en un producto más de consumo, como las habichuelas o el atún en conserva, vamos. La poesía está matada, sino muerta. Sólo sobrevive en las gloriosas catacumbas. Como siempre, por otra parte, como siempre, por fortuna: pero acechada de más tremendos enemigos: la publicidad que la usa para vender bragas o pan, y el rascaguitarra de turno que se hace de dinero –su única patria- merced a nombrarla mucho y hacerla poco. Don Sabina, como don Sabino de Arana, hace patria, siempre de la ignorancia. Incluso riman. A buen entendedor…

TORRE TÚRDULA, diciembre, 2003, Columna Barroso

15 de julio de 2009

CABALLITO DEL DIABLO



NOCTILUGA


luz
luciérnaga luciente
lumbre embrocada en celo
lucimiento
lúcido de hembra
albor fosforescencia
lustre
relumbro amoroso albúsculo
lámpara vigilante de virgen despierta
luminaria en el ataúd de la vida
fuego fatuo lábil
lumen lumínico
lucifer al fin alumbrado
por la idea
de librar al mismo dios
luz de luz
claridad cabida en cuencos
de manos desprendiendo rayos
soleados fulguran
abriéndose proclaman
luz de luz abierta





Quaderno de dexados, 1986






NOTA. Entre 1977 y 1985 escribo Quaderno de dexados, poemario fundacional de los que publico. El poema que lo abre es esta Noctiluga, de la primera de las cinco partes en que lo divido, La Mirada Iluminada, y pensaba escribir en esa línea todos sus poemas: sintaxis descolocada, sin sentido, lúdica, balbuceante, insegura, como piropos o exclamaciones, exabruptos, rabias, amores, letanías, refranes, pintadas de las paredes, retahíla, sarta de palabras comunes, rosario bien temperado, sucesiones de palabras y frases, hechas o por hacer, series, recuas de mulas cargadas de dichos, palabras, luces, ristras de ajos apalabrados, palabras como ajos enristrados en súplicas, invocaciones, impetraciones, imploraciones y denuestos, insultos, imprecaciones sumandas... Pero sólo adolece más de todo eso este poema iniciático, en todo sentido. Aunque lo demás están picados de ello.
La luciérnaga, ese bichito en extinción, abundaba y abunda en el corral de la casa de mis padres, en donde, cuando vivía allá, las veía en la noche con su fulgor desde una ventana y a oscuras. Bajando siempre para verlas en oscuridad y de cerca... Este poema está escrito con esas visiones. Titulo esta entrada Caballito del Diablo, que en Llerena se llaman así a las libélulas, popularmente, que junto a las luciérnagas han alumbrado estos días últimos mi ser y mi sentir, sobrevolándome. Y N lo sabe muy bien y lo sabrá mejor. Por ella y para ella traigo este poema del cuaderno...
¡Hágase su lux crucificada!

14 de julio de 2009

NOMBRE


No más cantar por monte, selva o prado
tu dulce nombre al eco enamorado.
José Cadalso






Tu nombre de flor de guadaña
cortando el agua de mi garganta.
Con tu nombre de yema de hacha
naciendo en mi cuello descuajas.
No sé decir tu nombre con corbata,
la de tus pelos estrechados en enredada
asfixia que me acobarda.

Borbotones, jirones de gualdrapa
se amontonan a miles en mi boca
que, fiera, totalmente alampa.
Los mares frondosos de tu nombre,
los mares de sargazos, laringe de algas,
los mares de pantanos que me aguardan,
mares de atragantes, mares que apelmazan.
Mares atosigantes, mares que reclaman.
El mar de tu convulso nombre
inunda mi boca, enorme riada
que entre dientes escudriña la lengua;
no acierta a acertar la garganta.







de Viático para Teluria sola, 1987

13 de julio de 2009

POESÍA NO ES SENTIMIENTO


Un poema es la proyección
de una idea en palabras
a través de la emoción.
La emoción no es la base
de la poesía: es tan sólamente
el medio de que la idea
se sirve para reducirse a palabras.

Fernando Pessoa

Puede que de todo esto fuera muy consciente Fernando Pessoa, abordado en las casi inmediatas anteriores entradas.
Digo que la maldición del romanticismo, del sentimentalismo y la ñoñería a ultranza, y contra la creencia extendida de que los poetas, y el poeta concreto, es una especie de tipo fundamentalmente sensible y lleno de sentimientos y todo eso tan rancio y decimonónico, con que la gazmoñería de los más poetas trata de dar valor a su morralla y engendros de corte sensibloides y no poco egoístas devaneos de sentimentalidades endebles y enfermedades de vida de plástico. Digo que es creencia, opinión y propaganda que difunde eso de los más. Esa larga lista de poetas que siempre ha abundado generosamente en el solar hispano, que ya Quevedo los puso en su sitio y Cervantes los mandó a hacer puñetas –la poetambre dijo- en un barco...

Es evidente que una persona atenta a la poesía, a los poetas buenos y a los clásicos, sobre los pies de los que andamos y vamos, no piensa eso ni en pintura. Todo eso que basa la acción poética en el sentimiento y la sensibilidad que derrota de sensiblería y sentimentalismo huero y vacuo. Pero hay cierta patanería aficionada a la poesía que opina, cree y propaga que el poeta es una especie de ser muy sensible –a más, más poeta- aunque nunca se especifica en qué consiste esa sensibilidad y al que le viene dado, por nacimiento, una serie de dones y sentidos espaciales, que lo convierten en un detentador del sentimiento en exclusiva y de la sensibilidad en monopolio, en una especie de iluminado al que el destino le da la luz con dádivas de sentimentos maravillosos que derrama en sus versos que, por supuesto, hace como le da la gana, y son siempre incuestionables y perfectos... (Hay que ver qué cabronazo es ese destino o dios o lo que sea, que dona eso a unos y deja a otros a dos velas y hechos unos bestias, sin ni siquiera poder comprar la papeleta para que le toque).

Prosigamos este intento por dilucidar sobre el panorama poético, en una visión general y de conjunto. Digo, al inicio, que tal vez Pessoa fuera muy consciente de esta estupidez que defino supra, que arrastra desde su tiempo en toda Europa, estupidez elevada al cubo, cuando crea –por ejemplo- al poeta Caeiro, como el más, y a los otros poetas que lo habitan... He dicho que el llamado romanticismo difundió esta visión y práctica de la poesía sentimental-anarco-chorra-ruina, que la llamo de propio, que es la más de la poesía inútil –como tal misma- que se practica por internete. Una cosa malísima y pretenciosa, mimética de otros, si foráneos mejor, y muy armada de sensiblería y yoes afectados e hinchados, ensimismados en sus vivencias cuasi espirituales, porque espiritual sería como decir mucho... Son como retrancas de Campoamor desarrollado y elevado al cubo, y otras regurgitaciones de aquello nefasto llamado romanticismo en España, que nadie supo lo que fue y cuyos latigazos finales se cargaron la forma de hacer poesía en castellano, luego del asilvestramiento de los ilustrados del siglo XVIII; que no hubo más que ver cuando los llamados de la generación del 27 sacaron a poetas de verdad y dieron con poesía de certeza, como modelos, cuando se pusieron a aprender de ellos tras la larga noche ilustrada y sensiblera del romanticismo y sus epónimos, como la revitalización, la fuerza y la calidad de la poesía en castellano se recuperaba con fortaleza. Y sólo fueron escarceos y primeras obras, porque la cabra tiró al monte del sentimentalismo y el uso de la poesía como confesionario de ñoñeces y similares. Pero las obras de poesía escritas bajo el halo de la lectura de los clásicos hasta el siglo XVIII, y con su influencia, perduran como maestras, sobre todo en la medida que pierden el sentimentalismo ramplón, y son más poesía y forma verbal, esto es: arte poética pura.

Luego el llamado existencialismo remató la faena que tenía encomendada el romanticismo con la puñetera sensiblería.Y se impone la visión de los temas existenciales, como si ellos mismos fueran la poesía. Fogueándose una visión del poeta como hombre de trinque y fama, de circo y aparato circense tendente a lograr una inmensa fortuna personal, como una industria cualquiera. Eso, el poeta como hombre de trinque y un producto del sistema capitalista, como acumulador de capital, y los poetas inician una descabellada carrera por ser más que, más que y más que, en una frenética vorágine competitiva imitando el fútbol y otras estupideces como la política y el considerar que los más marcan la calidad, extraído de una malísima digestión de lo que se llama democracia, que sólo sirve para elegir quienes se han de encargar de servir al común gobernando en ese servicio, legislando, etc. Bueno, pues las mayorías sólo sirven para eso, no para marcar o decidir otra cosa... Sería lamentable que una decisión técnica la decidiera la mayoría, y así a un tipo no se le operaría de lo que necesitara, por ejemplo de corazón, y sí de estómago, porque lo decidiese una mayoría... Es lo que llamo democratitis estupidizante... Que es lo que argumentan los progres a la hora de mandar, y a todo le lleman democracia, incluso al ejercicio de la poesía...
En fin, que a ciertos niveles de mala educación poética domina la superchería sensibloide y la visión del poeta como detentador del sentimiento, una especie de curilla o clérigo cerbatana que sabe mucho contar sus cuitas, penas más bien, y sentimientos y emociones como le pide el cuerpo o como le da la real gana en lo que llama poesía. El típico tópico poetilla, sea ella o él, que predomina en casi todo internet, que ha sido invadido, en el formatoblog, por esta patulea del monopolio del sentimiento, que antes se manifestaba en revistas de dudosa calidad floreada y publicaciones de más que mala estética, y en las que vomitaban sus condolidas sensiblerías, o sus sentimientos y emotividades egoístas, importándoles la creación poética un bledo, y mirándose los ombligos de manera ripiosa. Ya se sabe, si cualquier español con un boli BIC y papel se cree Cervantes..., ¡¡pues no los veas no ya con boli BIC, sino con una Montblac, papel verjurado especial y despachito privado o tugurio de escribanías!! Los cánones y valores estéticos y poéticos, sus escalas de valores y conocimientos, para esa gente es secundario. Con una soberbia y desprecio hacia todo lo poético y desconocimiento de los clásicos elementales, rayando la estupidez, repito.
A todo esto se suma la nula formación poética, malas lecturas de traducciones malas y refritos varios. Mala educación poética en el cole y luego; que pienso que está auspiciado desde el poder, para así poder endilgar los bodrios de publicaciones que endosa la industria editorial subvencionada desde arriba, en donde ya la línea de separación entre bazofia, lo que antes se vendía sólo en quioscos, y calidad, está menos clara. Y no en aras de libertades y oportunidades, sino de una mezcla en la que todo vale, nada es trabajado y cuidado, nada es bello y bueno... Y todo es presentado con mucho diseño y lazitos y guay... Todo aupado desde los garitos del poder político del Negocio y Mercado. Porque nunca como hoy los recursos y la facilidad de publicación, a fin de que el personal conozca una obra, ha sido más fácil y con más medios, y nunca, como ahora, la calidad es nula de hartazgo, la morralla total y de falta de gusto, el sucedáneo, el timo, la impostura, lo falso con flecos de latón dorado tan total y apabullante...
Se ha convertido el ser poeta en una suerte de seudoreligión falsa y peliculera, porque eso, el espectáculo cutre y redomadamente superficial del cine impone valores enclenques y tontos y la pobre gente tiene la idea del poeta que ve, ve y ve, con todo ese engaño supino de la vista y del cartel y de la publicidad engañosa siempre. Poeta en pose adocenada y alcahueta con la sensiblería pertinaz y los vuelos engreídos en altas cotas de soberbia de que se sabe lo que no se sabe y que se hace lo que ni por mientes, y todo es falso y hueco y propaganda de la mentira espectacular y espejeante de la manipulación zafia a rabiar.

El poeta y la poesía son otra cosa, otra...

12 de julio de 2009

GALETA GALÀCTICA


La Navidad del año 1982 la pasé solo. En Cáceres y solo. Escuchaba casi todo el tiempo el disco Galeta Galáctica de Sisa. Y muy especialmente esta primera canción, que daba título al LP, cambiando galeta por cabaret... Y algunas como...

GALETA GALÀCTICA
(1976)

01. El cabaret galàctic
02. A sota l'alzina
03. El comptador d'estrelles
04. Taronges i arròs
05. I vostè que ho escolta
06. Tarda solitària vora el port d'un tenor italià
07. Òrbites blaves
08. La primera comunió

Estaba en trances escribiendo un poemario y varios relatos, retocar o terminar alguna cosa..., y las llamadas vacaciones navideñas me vinieron al pelo para hacerlo.
Llegué a aprenderme todas las canciones, que curiosamente canturreo en ciertos momentos de mi vida... Esta tarde han sido algunos de esos, bueno ya se anunciaba desde esta mañana...
Conservo en perfecto uso mi vinilo de aquellos años, que no suena lo mismo que esa versión del Sisa que pongo. Mi amado Sisa, uno de los músicos más radicales y auténticos que conozco, fuera de toda medida al uso y de muchas calidades. Sino infinitamente más zelestial... Pero en la página de myspace puede escucharse la versión del vinilo de la canción Cabaret Galàctico, por cierto...
Y no es esta la primera vez que recuerdo al Sisa, ni la última...
No me resisto a publicar este magnífico comentario, hecho por alguien que sabe, y con verdades trasladables a otros ámbitos de la miseria mental, creativa y cultural de este país de enanos de mollera, como lo estoy viendo desde que tengo uso de razón. Pues los zotes, la torpeza, los éxitos, la fama y todo eso tiene las patas mu cortas. Pero lean y gocen:

Galeta galàctica

RAFAEL TAPOUNET

La semana que viene (o el lunes 19, a más tardar) se pondrá a la venta la reedición de uno de los cinco mejores discos que ha dado la música moderna en catalán: Galeta galàctica, de Jaume Sisa. No voy a extenderme glosando las excelencias de este long play necesario; baste con decir que a mi juicio supera al fundamental Qualsevol nit pot sortir el sol porque, siendo tan bueno como este, ninguna de sus canciones se ha convertido en un himno de nada, y eso está muy bien. Los himnos tienen de bueno que crean una ilusión de comunidad entre la gente, lo cual es mérito grande en estos tiempos insolidarios y tecnológicos, pero ir por la vida con un himno en la mochila, con lo que pesa, es una tarea demasiado fatigosa para un artista de vuelo espacial e intuiciones cósmicas como Sisa, que ya siendo niño se volvió miope de tanto mirar las estrellas.
Sepa el lector que si ahora se publica una cuidada edición de Galeta galàctica, ese disco hermoso, único y libre, es gracias al empeño y el bolsillo de su autor, que hace un par de años se embarcó en un arduo combate legal para recomprar los derechos de sus grabaciones a la discográfica que las mantenía en catálogo en unas condiciones de sonido y presentación ciertamente indignas. Convertido en propietario único de su obra, Sisa ha podido preparar y poner en circulación modélicas versiones de todos sus discos (la semana que viene, además de Galeta galàctica, verán la luz el asombroso tour de force creativo La catedral y los más recientes Visca la llibertat y Bola voladora).
Frente a una empresa así, solo caben dos reacciones: genuflexión ante el creador sublime dispuesto a poner dinero de su bolsillo para rescatar un patrimonio artístico de valor extraordinario y colleja a quien corresponda por permitir que sucedan cosas como esta. La imagen de Sisa recopilando fotografías antiguas para confeccionar los magníficos libretos que acompañan a los discos te parte el corazón, porque nos habla tanto de la generosidad del artista como de la miseria cultural de un país en el que los genios, para sobrevivir, deben convertirse en empresarios de sí mismos mientras los mediocres se pelean por un pasaje a Fráncfort en bussiness class y los políticos se retratan junto a Woody Allen.

elperiódico.com 9/3/2007






10 de julio de 2009

BASTO OLOR A CORCHO




Largo paseo escuchando a Pascal Comelade y eso que ya considero una obra maestra, su Concierto en Lisboa y Barcelona... Hacía como casi un año que no escuchaba nada de Comelade y me parecía imposible. Mi músico favorito, mi genio del sonido, de la música... Una hora larga y llego a casa. Me he encontrado un trozo de corcho en bruto, un pedazo de corcho recién sacado, que se dice, del alcornoque... Suele haber este tipo de encuentros por la zona en que pasan camiones que lo traen y llevan por estas tierras... Siempre es emocionante para mí hallar un pedazo de corcho en bruto, con su descarnada parte y la de la intemperie, llena de musgo negro, y a veces de coloridos blanquinosos, como explotados, en la superficie, siempre rasposa... Y ese olor de campo y sierra tan peculiar e inimitable que me subyuga y que me lleva a estar oliendo horas, tal vez, sin darme cuenta, el corcho, al que suelo echar el aliento para potenciar, con mi humedad, ese olor intenso a campo, a ese campo de donde viene, y a bichos que lo habitan, a soledades también... Góngora me suena. O lo mojo y lo tengo mojado en la habitación donde trabajo para olerlo, y lo vuelvo a humedecer... Lo suelo hacer cuando miro alguna peli, claro. No es que me ponga de propio a oler sin tiempo... Y digo que miro una peli; pero digo también que en parte la adivino, pues me encanta cerrar los ojos y oler e imaginar, o viceversa, pues la vista ciega la invención y la imaginación y tapa los olores y tufos diversos... Y escuchar entonces a Comelade es una delicia de los sentidos, con perdón de la vista que nada puede ver ni imaginar ni catar... Porque lo digo desde siempre: Comelade me suena a corcho, me huele a corcho y sus sugerencias.
Eso que hallé sobre Comelade..., de oído...