7 de junio de 2009

ESCRUTADOR ELECTORAL

Debe ser de mis años de carestías y crisis... Salgo a ver el panorama social y electoral en la tarde del domingo. Mucha tranquilidad, sobre todo, demasiada. Visito el patio del excelentísimo ayuntamiento, un hermoso patio en donde uno no se siente nunca forastero. En el mismo hay instaladas tres mesas electorales. Otras andan por escuelas, hogares de pensionistas, centro cultural de la población... Son como las siete y cuarto de la tarde. Husmeo por los garitos donde se despachan las papeletas. A esta hora hay gente tardía que anda a ver si suelta el sobre en la urna, apoderados vigilantes, algún funcionario y ojeadores diversos... Veo que los garitos que contienen las papelas de voto están atiborrados con el papel de las más de treinta y seis, cuento, candidaturas que se presentan a los comicios europeos de este año. En primer plano las que más se despachan; pp, psoe, iu... Las otras andan ordenadas como menos exigidas. Hay conservadurismo hasta en este detalle.

Recuerdo el foro en el que alguien escribió sobre lo de la oportunidad de ir al mitin del Vara y de los suyos a dar caña por el cierre, y unificación, con los institutos de secundaria y bachillerato. Alguien derrama razones de miedo... Y es muy cierto. No ha habido una catarsis social en Llerena. Ni en Extremadura, y hablo de la vida cotidiana y a pie de pueblo. Aquí gana quien sabe administrar el miedo, ganarse la ignorancia y despertar los odios contra los que puedan quitarles el santo y la limosna a los que lo apoyen.

Recuerdo el relato de Italo Calvino, Jornada de un escrutador electoral. Es el único libro que no tengo, en castellano, de este autor italiano tan querido, y del que tanto disfruto y aprendo.

Ahora, sin ir más lejos, me veo como un escrutador electoral, por poco tiempo, desde luego. Escrutador como se define en el María Moliner, aplicado particularmente a mirada u ojos, en actitud de escrutar...

Salgo a la plaza y me voy a un bar. Tomo una cerveza. Vuelvo y no puedo seguir escrutando. La puerta se ha cerrado mientras votan los de las mesas y demás... Me voy y tomo un vino, despacito... Charlo con alguien sobre lo mal que anda todo, que poco a poco descubrimos que no anda tan mal nada...

Entro de nuevo en el patio de la casa consistorial, en donde adorna, este acto electoral, tal vez por accidente, una exposición de pinturas diversas de autores distintos de la universidad popular de Llerena, que da un toque de distinción y categoría (que diría el castizo) a este evento. Antes he solicitado al del bar, que me sirvió el vino, que e diera una bolsa de plástico, que porto. Me entro en una de los garitos de las papeletas y cargo dos mazos de ellas.

Siempre he sido un vicioso del uso de papel usado. Que me gusta escribir detrás de la parte no usada del papel de publicidad, o en estas pepeletas que se usan por una sola cara, de las elecciones. Que de algo han de servir. Es buen papel para ello y recuerdo una novela escrita en esas color sepia de las candidaturas al senado. Que suelen ser de doble ancho de folio, y estupendas para escribir, del ancho de folio, con lo que queda una parte considerable en blanco para notas, añadidos y demás... Estas papeletas son como del largo del folio, pero estrechas como la mitad. Bueno. Lleno mi bolsa, la ato y salgo ante la mirada de algunas personas, una de las cuales sonríe con cierta camaradería y complicidad... Y es que es vicio este de escribir en este tipo de papel, y con boli BIC o lápiz, que es lo que me mola, y el lugar, a ser posible, en una cocina estrecha, en una mesa escueta... Es que me priva eso. Manías de uno. Y que no lo tengo ni que explicar, ni justificar ni nada...

Con estos papeles me elaboro cuadernos, de un tomo de ciento cincuenta páginas o así. Tochos que preparo con cola blanca de carpintero, en una de sus partes estrechas, y listos para usar. Son estupendos y a mí me gustan mucho más que los convencionales. A ver cuantos poemas, relatos, notas, cuentos, escritos, apuntes, tonterías aguantan.

Cuando acaba todo el asunto electoral, con ganancia –dicen- del psoe, seguido de cerca del pp y lejos iu, y así... Malo, me digo, que ha ganado el pp si es así aquí. Lo compruebo perfectamente en el bar. En la tele sale un tipo, en un entorno azulado, hablando con alegría, rodeado de otro y dos mujeres en una especie de balconada, con amplio público en festorrio y banderas y gritos...

Y me largo a mi casa con los papeles bajo el brazo, en su bolsa, en este extraño y tranquilo día electoral.

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