7 de abril de 2009

EL PROGRESO

απó μηχανῆς θεóς
Todo eso tan chusquísimo, que voy a exponer o difundir como noticia, viene del mal cuchufleto de estos tarugos acatetados, que ni son de la edad de piedra (¡más quisieran!), sino de la época del ladrillo rojo y afañasí (de afañar, robar). No saben que eso de periodificar el tiempo pasado es algo artificial y acordado, no real. Que la edad de piedra no existió más que en las molleras de algunos y sobre el papel, y que no es una época tenebrosa, a lo menos no había bomba atómica ni otros artilugios similares de otras épocas más groseras, como ésta que vivimos, incluyendo los políticos de garrafa y estafa, que son los que las hacen, por las comisiones que generan mayormente.
Si hace pocas entradas dije que ya todos eran conservadores o neoconservadores en formol, desde el troglodita Zapatero y sus partidos hasta los republicanos abrileños, también cabe señalar la llave y trampa de todas las crisis, el motor de motores de todo mal, que es la ambición del más y más y más, ese afán lambucero de ansia ilimitada, de progreso en su prístino sentido, de codicia y brega por lo que más y más, más, más…
Es la cosa esa que se llama progreso. Palabra que con democracia o socialismo y alguna otra, no uso, secuestradas como están por los barbianes y la barraganería cañí del ansia y pretensión. Con la palabra progreso, como se usa, se concibe la existencia de la humanidad sobre la tierra como en una evolución competitiva y progresiva a más, y más o más… No lo que expresó el darwinismo, no. Que se limitó a constatar y verificar evoluciones, adaptaciones al medio, que en ningún momento consideró como algo cuya etapa final superaba las pasadas, que no. No hubo gradación de quien es más o quien es menos. Simplemente eran diferentes. Bueno, pues esa idea absolutamente gilipollesca y filonazi del progreso que se tiene, considerando el tiempo presente como la etapa a que más ha llegado la humanidad, y el futuro las etapas a que más se llegará y, por supuesto, mejor. Concepción por otra parte eurocéntrica, no ya referida a Europa, sino al euro también, como monedao o valor de cambio, siguiendo la estilística marxiana… Es la cosa de los historiadores y sus creencias, todo ese amasijo fundado y mal digerido en el siglo XIX, que se errastró en pasado siglo y nos cuelga éste. Por eso políticos de trinque e historiadores van de la mano, los unos justifican los otros y viceversa. Téngase en cuenta la justificación de cosas como el nazismo o el golpe, guerra y dictadura de Franco, basados en la Historia y en el progreso ambos, por no arrellanarnos en la degeneración de la revolución soviética y sus gulás como manifestación de la linda progresía, cara al mañana que nos promete patria, justicia y paz, ¿o era pan?
Siempre eso tan deportivo de las marcas logradas y los records. Por cierto siendo el inglés idioma fundador de algunas de estas patrañas (eurocentrismo, euro, etc.), (divagación intempestiva: resulta curioso usar la palabras record, registro, para nombrar lo competitivo, y remember se refiera a recuerdo, renombrar. En castellano decimos marcar, que es como más animal y primario, al uso del marcaje de algunos animales con el territorio, hembras, etc.). Los escalafones alcanzados y otros fogueos. ¿Comprenden ahora las razones por las que todo el tinglado neocon de dominio imperante difunde y defiende los llamados deportes, especialmente el fútbol? ¿Comprenden las enormes razones, más que de Estado y Capital, amén del Mercado, por las que se les perdona a los clubes de fútbol la deuda de más de 15.000 millones de euros a la hacienda pública, sólo en España? Porque todo eso de la competencia, la competitividad, ese fogueo y sofoco tiene sus púlpitos, sus leguleyos, sus predicadores, sus clérigos en toda la manera y fondo que sustenta de justificación ideológica y de las otras. Es lo que los marxistas clásicos llaman supetrestructura cultural e ideológica que justifica, tiene en pie y explica la infrastuctura política, económica y social, implantada tan ricamente por los que mandan. (Por eso don Felipe González Márquez, que quería hacerse un hombre mu rico, sin que se notara, y lo consiguió, mandó quitar las herramientas marxistas del partido; pero sobre todo para que la dictadura bipartidaria funcionara. Y allanar el camino a los compadres de partido para fundar su capital, no ya refundar, como ahora, que eso es refrito). Así que esos de la supertestructura de prédica, comecoco y educación de la servidumbre y votambre están exentos de pago de deudas al erario público, y pueden deber lo que quieran, pues son necesarios del poder y sus manifestaciones de dominio y funcionamiento. ¡Qué no se le ocurra a cualquier currelante en paro, no! ¿O que se piensan algunos que hacen los altos jerarcas estatales cuando hacen acto de presencia y presidencia, por todo lo alto y con palco mayor, en los eventos deportivos? ¿Porque les gusta, por amor, porque se representa al país, por la cosa patriota? No, hombre, no, es por esto que me digo, y de rebote lo otro. Porque la superestructura se ha de disimular, tapar, siendo la tapadera del cotarro, en su sentido más abyecto (digo cotarro y tapadera).
Bien, una vez aclarado eso del cuento del progreso como idea, o más bien, creencia cretina y engañosa, un dios más falso que todos, un dios que debería tener más ateos que todos… Y cuidado, que aquí si dices que eres blanco, inmediatamente funciona la cosa bipolar, la tendencia maniquea y el resorte mental del personal y piensan que eres negro. O sea que si digo que no soy progresista cae sobre mi el anatema sit de retrógrado... No conocen otros colores, y juzgan en gris. La cosa es colocarte en algo biparcial, en algunos de los dos equipos de juego. Pues no, no y no soy progresista porque no creo en la capullez del llamado progreso, por obvias razones de inteligencia y salud mental elemental. Y no ser progresista no supone ser retrógrado. Que ese concepto existe en tanto acepte el otro. Por lo tanto los dos al peo, soy ateo con rima en eo de esas cosas, que es de lo que hay que ser incrédulo. Y como no acepto el uno, me cargo a los dos, por bipolares y bipartidistas, ¿entendido?

Bueno, esa idea del progreso, del desarrollismo a ultranza, del que hay que crecer y crecer, y crecer, y más y más y más… La cucaña alta. (Intempestiva: recuerdo, no sin sorna, la manía de las payas en que los varones que gustan sean altos y más altos, y venga altos, cifrando en eso toda virtud y rango, todo valor, inteligencia y gozo. Y de forma absolutamente fanática de corte islámico. Es la forma como tienen ellas entrañado el asunto del más y más… Cuando uso la palabras paya me refiero a la mujer dominada, y que goza el dominio y sirve, por el varón triunfante y en mando político, social y económico, al que ella vota con pundonor y frenesí. Lo mismo digo del payo, ese machista en dominio que exige dama de medidas determinadas, sobre todo de ubres, cosa que importa poco a todo efecto, salvo si aún se es un mamón. No se me asusten ante tales consideraciones). Esa idea del más y más está en los males que aqueja a la Extremadura actual, manifestado en el deseo e intención de colocar una refinería de petróleo, si vamos a las alturas, para recuperar el camino del progreso que aquí se perdió… Pero que se manifiesta también en la vida cotidiana de cualquiera de los lugares, pueblos, ciudades, campos extremeños… Porque aquí la vida, la sociedad pudiera ser de otra manera más grata, sensata y vital, si con inteligencia se hubiera organizado el reparto de la riqueza para la vida, y no al revés, habiéndose liberado esta tierra, a costa de muchas hambrunas, es verdad, del aciago maltrato del progreso industrial y otras miasmas desastrosas. Pero a eso lo llaman utopía; pero para eso hace falta unísono, paciencia, hilar fino y mucha inteligencia. Y nada de esto sobra en esta tierra entre sus gentes de mando y elevada, por la votambre adoradora, a cargos de responsabilidad y servicio que han degenerado en dominio y cacicazgo tradicional, adobado de usos progresistas en modos y maneras y que pretenden ahora una revolución industrial que supone involución, o la entrega a la cosa de patio de desahogo de la gente ahogada que huye de esos paraísos donde el progresismo capitalisma y mercantil ha triunfado..., por ejemplo, cada vez que pueden, de Madrid, como esta semana santa.

Vivo en Llerena, era un pueblo con hambre y con historia, es decir, dos veces desgraciado (Vidarte dixit), y desde hace como nueve años manda en su ayuntamiento alguien convencido de todo ese cuento del progreso, con sus consecuencias nefastas. No le niego la fe del carbonero en eso, ni que tenga mala fe. No digo que no hubiera que actualizar servicios, hacerlos operativos, cuidar bienes y recursos municipals, que desde el ayuntamiento se dinamizara la vida en cierta forma… Hablo de otras puntas donde aflora el mal que digo. Hablo del proyecto de la famosa autovía Badajoz-Granada, a su paso por Llerena, hablo del recientemente aprobado nuevo plan general de ordenación urbana… Hechos a beneficio de pocos y a mal de muchos, lo contrario de un servicio público, o de una política para la gente. Y concebidos no por las necesidaes reales de los vecinos y ciudadanos, sino en servicio de un concepto triunfalista de los que llaman progreso, y que siempre se ha demostrado ser algo regresivo, agresivo y nefasto… Que por aumentar los metros de asfalto en el campo y hacer muchas carreteras no se demuestra más que el apoyo al egoísmo del auto particular, mermando las inversiones en transportes públicos dignos, sociales, sostenibles… Si el alcalde de mi localidad tuviera que hacer uno de sus casi diarios viajes, a Mérida por ejemplo, en los medios públicos ya veríamos si me entendería... Que los transportes públicos en esta tierra son perversos, de horarios extraños, algo abandonados por los que debieran cuidarlos. Y todo eso del nuevo plan general de ordenación urbana destroza el patrimonio cultural de Llerena, si es que ya no está destrozado y convertido en un parque temático pal turisteo barato. Y cuando digo cultural lo digo en su profundo sentido. Que se asesoren por antropólogos el señor alcalde y los fautores del plan, no sólo por ladrilleros y sus cuadrillas cañís, tiralíneas u otros artilugios. Curioso que con tanta historia como saben, no comiencen sus divagaciones, en la memoria general del proyecto, con los asentamientos del neolítico en Llerena, datos sobran. Que todo el entorno de huertas y norias, algunas antiquísimas y auténticas obras de arte popular, que se hunden en el neolítico, han sido destrozados sistemáticamente por un auge de crecimiento especulativo e innecesario, sobre todo desde hace diez años acá, donde esa manera sistemática de actuar ha sido calculada y medida con auténtica mala leche. Y recuerdo que una ley considera a Llerena, toda y su entorno, conjunto (conjunto es todo) histórico, artístico y monumental. Y digo todo, no la torre, las iglesias, los palacios, el mudéjar de pega, las cuatro cosillas históricas… No, amigos, son también las afueras y sus paisajes, el arbolado autóctono (lo de plantar esos pinos en algunos sitios donde nunca los hubo joderá la flora, realmente interesante y motivo de alguna tesis, estoy hablando de Las Piedras Baratas..., etc., etc.), las paredes de piedra rurales, auténticas obras artísticas de la gente, los caminos estrechos y serpeantes, hechos para el pie no para la rueda, la disposición de la tierra y del espacio sin nada chirriante, que haga agradable la vida, el paso, el lugar… En fin, merecería toda un entrada explicar lo que todos saben que refiero, y que ha desaparecido por ensalmo y sin remisión en aras de feas construcciones, mal dispuestas y un paisaje infernal que en nada envidia al de los alrededores de Madrid o cualquier ciudad hecha a porrazos de progreso y modernidad, y destrozos de cemento y ladrillo.

En esta entrada quiero ejemplificar ese catetismo atroz del progreso, al servicio del consumismo mercachifle y capitalista y de toda nefasta ideología progresiva y depredadora, con lo que está ocurriendo en Fresnedoso de Ibor, en la provincia de Cáceres, que raya lo cómico, sino fuera tétrico, de estos gañanes con parné, o al olor del mismo, que quieren aplicarnos el progreso consumista, normalmente encaramados en alcaldillos y alcaldillas con afanes mesiánicos, y luego resulta que esconden el money bajo el colchón, como aquel de un pueblo de Málaga, digo yo. Por eso, catetos vestío de limpio.
Se trata de Fresnedoso de Ibor. Lean la noticia y perdonen erratas y faltas. Al grano. Es una de las patitas que asoma por debajo de la puerta, luego de los políticos de fogueo de todo eso del turisteo rural, la puesta en venta del campo para los nuevos ricos con todoterrenos frutos del progreso, de los parajes y zonas más hermosas de esta región, a los que aplican los criterios de propiedad y usos traidos de los madriles, la conversión del territorio en mercaduría rentable según el cálculo estreñido del Capital, más allá del buen uso secular de la tierra y el espacio: cotos de caza intensivos, agresivos, como sección de caza de un corteinglés, consumistas… En fin, un auténtico exterminio y extensión para usos de la sociedad del espectáculo y competitiva, como cuarto trastero o corral de cabras de gentuzas que desfogan sus muchas frustraciones en sus guerras capitalinas, así. Debe ocurrir lo mismo con micer Felipe González Márquez y otros sicarios de partidos afines, cuando compran enormes terrenos en América del Sur…, y se hacen terratenientes enormes… Lo que está ocurriendo en Extremadura es un auténtico exterminio de su cultura de la gente, de su ser, en aras de un progreso regresivo, comercial y del más, más y más, ¡venga más!..
No cabe más que mantener la antorcha encendida, informar para concienciar. Mientras aquellos partidos y gentes que debieran presentar alternativas globales a todo ese tinglado progresí, están ocupados en papar moscas, que los listos de turno les fabrican con sus cacas, mientras esos listillos hacen sus agostos. Y que si pendientes de elecciones europeas y otras miasmas. Ahora sí que sí, realmente Extremadura será definitivamente saqueada sistemáticamente, por esta gente que lleva mandando en ella de toda la vida, y como treinta años...

Y son peor que el PNV, ¡oíga señora, peor!
VIVA LA
TERCERA
REPÚBLICA

10 comentos:

INQUISITORMURCIANO. dijo...

Hola poetaenllerena, no se a que se debe el comentario puesto en mi blog, realmente me ha gustado. Pero dime, ¿A que obedece?. ¿Nos conocemos?
A bear hug.
By Inquisitormurciano.

Ana dijo...

hey, Agustín! your blog is turning in english-speaking! Just for you! What´s happening here!!
Inquisitor, you are from Spain? a bear hug? My God! MY GOD!
Un beso o deberé escribir: a big kiss for you darling!

Ana dijo...

Parece que puedo comentar en tu blog, nuevamente, seguramente es el cambio de gabinete....
Un beso grande( a big kiss? jajajaja)

Ana dijo...

Too much for me Llerena´s poet!!

Aaoiue dijo...

Hasta los todoterrenos todo lo he soportado estoicamente, quiero decir "con serenidad". Pero es que los todoterrenos me sacan de quicio.
El hecho que de un tiempo a esta parte algunos very vips de las Españas se hayan dedicado a comprar grandes extensiones de terreno con la excusa del vino u otras más hagiográficas, indica la fe que tienen en el progreso, y lo que es peor en la liquidez, y es un atisbo de la decadencia del imperio.
Si hay algo que me poner peor que Guerra en campaña electoral y peor que a una hidra venenosa en plena adolescencia es ver a ZP en todoterreno entrando en Doñana.
¡Y que la Reina de las marismas se tenga que callar ante tanto despropósito. Grrr!
Un beso grande.

Ana dijo...

Agustín, lo que describís está sucediendo en el mundo, en la parte del mundo en donde hay algo para robar, si para robar, para saquear, para asolar. Se está asistiendo a un exterminio de toda cultura diversa. Se están construyendo realidades que se corresponden con las nuestras, escribiste en alguna entrada anterior sobre el vaciamiento de nuestro idioma, es un modo y no inocente ni menor. En latinoamérica sabemos de eso, viene de leeeeejos, nos han puesto de rodillas, han eliminado generaciones, la historia de la latinoamérica profunda es muy triste.
Un beso grande.

Ana dijo...

fe de erratas: que NO se corresponden con las nuestras.

agustinromerobarroso@gmail.com dijo...

Marta: Si los autos en general me dan yuyu, los todoterrenos directamente asquito. Dicen que a las mujeres que conducen les da mucha seguridad..., y que por esa parte venden mucho.
Ana: Bueno es que Extremadura es colonia, y ahora cuarto trastero de los madrileños que quieren vivir y sentir, que no está mal, pero vienen con todas sus catetas taras(muchos son catetos de vuelta, como los cantes) y "progresismos" a fastidiarnos, ¡que no veas en cada finde, puente, vacación la tira de gente que baja acá..., donde vienen a paliar los males que la capital provoca. Si los catalanes dan queja de dominio político, si analizamos esto veremos que es mucho más... Y creo que las soluciones a los agobios de las grandes ciuadades es no crearlos, o no hacerlas, descogestionarlas pero todo el tiempo, no tomar territorios como cuartos trasteros y patios de recreo, o desahogo, como el que se va de putas o toma una aspirina, vamos... Se produce el 70 por ciento de tabaco nacional y no hay una sola factoría mínima de transformación, ni una fábrica de cigarrillos, que pudiera, independiente que fume o no, que no lo hago.... Hay una central nuclear, con dos reactores, y trataron de poner otra, cuando la electricidad que produce no es para aquí, pero como hay agua..., por cierto agua para otras zonas de España, que se trasvasa, en los que hacen campos de golf, etc., y se la llevan hace años... Y mucha materia prima cuya producción aquí es barata y se lleva directamente, y al transformarse eleva su precio... Y nos quieren cascar una refinería de petróleo y centrales térmicas supercontaminantes. Mira, muy cerca de donde vivo, entre la provincia de Córdoba y Badajoz existe uno de los cementerios de residuos radiactivos de Europa más grandes, el de El Cabril, con el consiguiente peligro para las poblaciones que vivimos a unos cincuenta kilómetros alrededor, y ahora que tratan de reactivar la energía nuclear quieren reabrir y explotar minas de producción de mineral para eso, porque resulta que en Extremadura están los primcipales yacimientos, y esos materiales en su forma natural bajo tierra no dañan, pero si son sustraídos no sabemos y parece que sí... En fin, es que los listillos que tiene montado el asunto son los mismos en todas partes. Por eso los que gritaron proletarios (y esa palabra es hoy una metáfora de gente buena, honesta, explotados, engañados, los que luchan por la libertad, los justos...) del mundo uníos no iban mal encaminados y los problemas suelen ser similares en todas partes donde el capitalismo se haya desarrollado, donde su progreso haya sentado plaza, y ahora recuerdo el título que da Joseph Conrad a uno de sus relatos en el que cuenta barbaridades del progreso: "Una avanzada del progreso", que, por cierto, fue bastante escrutador y profético. Y creo que ha estado sobrevolando todo esto cuando lo escribí.
http://www.puntoyapartexal.com/edicion/ver_nota.asp?xid=410&xfecha=12/01/2005

Salud y gracias

alter ego joseph conrad dijo...

Joseph Conrad: Una avanzada del progreso

Omar González

Donde duermen las hormigas burras


Joseph Conrad

Una avanzada del progreso denota el indeleble espíritu aventurero, entomólogo y explorador de Joseph Conrad (1857-1924), granjeado en 20 años de vida marítima: de 1874 a 1894. Se dice que en 1890, Conrad “mandó un vapor fluvial en el Congo”. Tal vez esa empresa incidió en Una avanzada del progreso; sin embargo, en su ideario e imaginación no se pueden excluir sus otros viajes, puesto que la crítica al mito de la superioridad de la civilización europea, implica los atavismos y los prejuicios morales y racistas de todos los países coloniales expoliando sin escrúpulos un mundo salvaje y menos desarrollado.

El relato se remite al centro de África. Allí, en un lugar perdido en lo profundo de la selva, la Gran Compañía Civilizadora (de un país europeo cuyo nombre no se menciona, dado que puede de ser Francia, Inglaterra o cualquier otro) ha erigido una factoría, una barraca de cañas frente a un río, un diminuto punto entre muchos.

Los responsables son dos insectos blancos recién desembarcados: Kayerts y Carlier, más un negro: Makola, el tercero de a bordo, y diez ejemplares de una tribu guerrera, tan ineptos para cortar hierba, construir cercas o un embarcadero, sembrar una huerta o talar árboles, como son el par de blancos. El director de la Compañía Civilizadora, mientras se aleja en el vapor, luego de otorgarles sus ridículos nombramientos (Kayerts: “jefe”, y Carlier: “ayudante”), con su incisivo ojo clínico piensa que semejantes especímenes no harán nada, que en ese río la factoría es inútil, “¡y esos dos encajan perfectamente en ella!”

Kayerts dejó su empleo en la Administración de Telégrafos, a la que sirvió durante 17 años, con el ingenuo fin de conseguir una dote para su hija Melie. Carlier es un desertor de un ejército mercenario, un pillo que “se vio obligado a aceptar aquel medio de vida tan pronto como quedó claro que nada más podía sacar a sus parientes”. Ambos creen que se trata de una especie de picnic, de sentarse, rascarse las pelotas y apilar el marfil que les lleven los fétidos salvajes.

Puntilloso y humorístico, Joseph Conrad dibuja y reflexiona el drama del par de supuestos “civilizados”: su incapacidad para trabajar, explorar y conocer no sólo la exuberante naturaleza, sino también las lenguas, las costumbres, los ritos y el pensamiento mítico y mágico de las tribus que los rodean. Ciegos ante el entorno, no hacen nada. Castran sin misericordia al dios Cronos.

Entre los restos dejados por el predecesor, hallan algunos libros rotos, unos desechos de novelas que nunca habían leído. Así, intiman con Richelieu y D’Artagnan, Ojo de Halcón y Papá Goriot. Hay también algunos diarios de la metrópoli. En uno figura el artículo “Nuestra expansión colonial”. Allí leen sobre “los derechos y deberes de la civilización”, sobre “los méritos de los hombres que iban por el mundo llevando la luz, la fe y el comercio hasta los más oscuros rincones de la tierra”. Pero los muy fodongos, viéndose y olisqueándose el ombligo, se imaginan en el papel de los fundadores de la futura civilización, quizá sus nombres grabados en oro en la entrada de la urbe y leídos por las bobaliconas multitudes: Carlier y Kayerts: “los primeros hombres civilizados que vivieron en este lugar”.

Y si por antonomasia las tribus del África negra adoran fetiches, tótems y otros diabólicos menjurjes a veces chorreantes de antropofagia, en la parodia e ironía del relato de Conrad, los blancos llaman fetiche al almacén de cada factoría, “tal vez porque en él residía el espíritu de la civilización”, corporificado en el marfil que allí acumulan, la valiosa razón de cada factoría, que se traduce en dinero contante y sonante, el fetiche que adoran y buscan los “civilizados”, dispuestos a ser más salvajes y caníbales que los propios salvajes y caníbales, si es que algo se interpone en su predador camino; pero también lo nombran fetiche como una burla frente al fetichismo e ingenuidad de los nativos, puesto que allí los blancos guardan los cachivaches y los trapos con que cierran los ventajosos “negocios” con los no siempre buenos e inocentes salvajes.

Sólo bastan un poco más de seis meses para que los blancos “civilizados” y egocéntricos, por ignorantes, sucumban. Sometidos a una dieta infame: arroz hervido sin sal y café sin azúcar, Joseph Conrad narra el clímax de su derrumbe con excelente comicidad escénica. Carlier, con fiebre y desesperado (allí las fiebres son mortales), agita y exacerba a su salvaje interior, una caricatura de los traficantes de esclavos que infestan esos lares. Exige que su café sea endulzado con uno de los 15 terrones de azúcar que Kayerts guarda junto con media botella de coñac, dizque para los enfermos. Se desencadena la risible, ridícula y dramática persecución: Carlier corretea a Kayerts, quien también sufre con sus piernas hinchadas. Dan varias vueltas a “la casa de Makola, la tienda, el río, el barranco y el monte bajo”. Un hilarante gag que el cine mudo no ignoró y que ha sido repetido y explotado hasta el hartazgo por todo tipo de dibujos animados y comedias fílmicas.

De pronto chocan violentamente y se oye un disparo. Kayerts cree que Carlier lo mató, pero éste fue el que recibió el imprudente balazo. Kayerts, profundamente deprimido, sentado en un sillón pasa la noche en vela junto al cuerpo de Carlier. Hace un balance de su vida y de los últimos hechos. Y por un momento, como ocurre en el sueño que Herbert Allen Giles sueña con el sueño de Chuang-Tzu, se imagina que él es el muerto y Carlier el vivo, “de tal forma que en pocos instantes ya no supo quién estaba muerto y quién estaba vivo”, y tuvo que hacer un esfuerzo mental para no perderse y recuperase a sí mismo.

Sin embargo, cuando al amanecer Kayerts oye el silbato del vapor de la Compañía Civilizadora, el llamado del progreso, de la “civilización” que lo invoca para que “volviera a aquel montón de basura que había dejado atrás, para que se hiciera justicia”, en vez de ir, se cuelga de la cruz, otro indiscutible signo y fetiche (no siempre espiritual e innumerables veces sanguinolento y genocida) de la avanzada “civilizadora”.

Makola tiene lo suyo: chapurrea el inglés y el francés y algunos dialectos y lenguas nativas; no es analfabeta, sabe algo de contabilidad y sostiene un tendajón. Es el tipo ideal para encargarse de la factoría, pero es negro, y esto impide su nombramiento.

No obstante, así como mantuvo la factoría al morir el fundador, él es quien resuelve los problemas. Discute con las tribus el precio del marfil. Ante lo incierto y sin decir nada a los blancos, acuerda, con un grupo de traficantes negros, el intercambio de los diez inútiles guerreros, por varios flamantes colmillos. Y al ser evidente que Kayerts mató a Carlier, para salvar al viejo barrigudo de la ignominia y quizá del castigo carcelario, había dictaminado: “Murió de fiebre”, “Lo enterraremos mañana”.

Joseph Conrad, Una avanzada del progreso. Traducción del inglés al español de Javier Alfaya y Bárbara MacShane. Colección Alianza Cien, Alianza Editorial/Conaculta. México, 1993. 64.

Ana dijo...

Es que si, el problema es la existencia de las grandes ciudades, con todo lo que provocan, y lo mas complejo, en Argentina es así, es que la mayoría de las cuestiones están centralizadas, hay un dicho : "Dios atiende en Buenos Aires", que es muy cierto, por otro lado, aquí en la ciudad autónoma de Buenos Aires muchos trámites son mas sencillos, entonces se podría decir que hay como dos países. Imaginate que de 40 millones que somos casi 13 millones vivimos en la ciudad y su conurbano, es definitivamente un país macrocéfalo, si le agregamos la amplitud territorial enorme el despropósito es mayor, circulás en algunos sitios cientos de kms y no encontrás un solo pueblo...en el mismo país conviven el hacinamiento de la ciudad y la soledad mas absoluta de extensisimas zonas del país, zonas en donde hay minería, petròleo, enormes riquezas, que están siendo literalmente saqueadas y las poblaciones, las napas de agua contaminadas...Los sucesivos gobiernos asienten y colaboran con el despojo.
Un beso

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