28 de abril de 2009

EL EMPERADOR Y LA ACTRIZ FAMOSA


Las naciones son rameras y plañideras.
Elías Canetti
Y sus dirigentes, parentelas y entornos más.
Agustín Romero Barroso


políticos y putas a la rueda
rueda del bombo trocado rijoso
ya de sí marrullero en fondo y poso
mundo espectacular en almoneda

pelambre jacobina su humareda
mundo y bombo de suerte como coso
de carcoma y coser y del acoso
del pueblo como res la a por la zeda

linda publicidad mercar la puta
para el marcado engaño del dominio
la chusma trisca por toda esa ruta

se ofusca la verdad del escrutinio
se cede inteligencia a su cicuta
es toda la verdad de lenocinio



Quería escribir hoy sobre la primavera, esta linda y a trances primera edad del año que se resiste. No ya porque en abril no deba llover sino por los cambios tan bruscos de temperaturas. Y hablar de mis plantas, tan hermosas, y de las horas de luz a raudales que me visitan…
Pero, no hay más remedio, los reyes de Francia visitan a los políticos y reyes de España. Y eso bien merece una misa, dicho sea con todo respeto, y lo digo en el sentido que ya lo pregonó el emperador Carlos V antes de tomar París, que al final no sé que hizo, si se fue de juerga o la tomó y luego se la dejó para que Sarkozy mandase y conociese a la Bruni y toda esa mandanga del cuento de pan y pimiento… Que me encanta pensar que siglos atrás algún personaje pensara en los que le sucederían y actuase en consecuencias.
Ya escribí toda una novela, Reverte metamorfoseado, tal vez lo mejor que he hecho tocante a trama sintáctica y dispendio de esquemas, y trajineo de argucias narrativas, con deslumbres que a mí mismo pasman… Digo que ya escribí toda una novela sobre el engaño de los sentidos en el hombre actual. Sí, sobre todo del engaño de la vista, que por lo visto es en sentido primordial de valoración y conocimiento del hombre moderno, actual, con fuerza y empuje, desde hace casi un siglo a esta parte (¿para qué, cómo, a dónde, cuánto, contra qué, quién...?). Porque todo pasa por la frontera de lo que se ve, y lo que se ve y aparece manda, de manera que apariencias son hoy fundamentales si se quiere eso que tanto hace babear al personal: triunfar, ganar, vencer, imponer, incluso si se quiere ser y sobre todo estar… Desde un partido de fugo (fútbol) hasta unas elecciones o la valoración moral e intelectiva de alguien, si se es o no poeta, escritor, artista, monaguillo y paso de una procesión. Si no entra por la vista malo, mu malo y no vales nada de nada. Eso fijo… Ni existes, ni eres y no estás.
Ya he tratado someramente de este asunto, que para mí es esencial del ser moral, político, social, médico, histórico, científico, religioso, antropológico, vivencial, mediopensionista, artístico y de todo-todo del hombre de hoy y de mañana o antes.

Porque para relacionarnos, vivir, hacer sociedad, tener proyectos de todo tipo establecemos valores, escalas de valores y que esas escalas de valores se determinan por el conocimiento del mundo y ese conocimiento del mundo hoy día lo hace el ojo, esclusivamente el ojo como sentido primordial y casi único, la dictadura bestial del ojo (algunos quieren ya que el ojete también entre a participar y marcar esa valoración e imponer) es la que manda, impone, dice, dicta, impera, determina, insufla y es esencial. De manera que la escala de valores de casi todo, salvo cuando hay apagón y todos rezan, lo marca la puñetera vista y lo que se ve, y como se ve, hasta para los ciegos, ¡vea señora cómo es la cosa!
Es obvio que la afloración de los medios audiovisuals, el cine, la tele, sus sucedáneos diversos y distintos, más visuals que audio, ya que el audio juega el papel de mamporrero, no es ajena a esta filosofía impuesta y real, impactante y absoluta. Y dejémonos de elucubraciones filosoferas. Lo que es es y además golpea, que dijo aquel frente al cogito ergo sum del otro, gabacho por cierto, si mal no recuerdo.

Todo esto lo explicito con tanta angustia porque cada vez más esa forma de recibir la verdad y comulgarla, por el ojo y sólo por el mismo, es la que usa el poder y los que tratan de dominar a la gente para imponer sus dominios. Y lo que es más aberrante, a fuer de mentira: que toda la gente cree que siempre fue así, que siempre hubo máquinas de fotos, y tele, y manía por el aparecer de determinada manera, con cálculo y agudeza, entre la vida común de las gentes, y tiran de la pintura como si aquello hubiese sido lo común o corriente, cuando era mínimo y tangencial…
Eso es de cajón de madera de pino, digo lo de que el ojo sea el único que marca valores totales. Y no ya la publicidad o manipulaciones diversas de los medios, no. Eso es secundario, sino la asunción de la filosofía espectacular y del valor visual como único. Eso es lo perverso y erróneo, mas impepinable. De forma que el cine, primero y total, y la tele, su difusor secundario y aprendiz del día día, es el profeta de ese dominio. El cine y su escala de valores espejeantes como valores que apalancan el tinglado de fondo que no se ve. Lo que se ve es mera pantalla de lo que domina, que es el transfondo oscuro en donde la vista no camina a cuerdas y en penumbra. El foco del cine es la maroma que ata a los hombres de hoy a las mentiras y dictaduras de los poderosos. El juego visual, con imponer la vista como lo único que valora, ya domina y engaña. Porque elimina todos los otros sentidos y el sentido de todo.

No por otra cosa el emperador francés de turno se ha amartelado con una actriz espejeante y de fama y abolengo en la cosa visual, porque ese es el pedigrí absoluto, la pantalla continua y el guiño total a la forma que, como exclusivamente, la gente valora el mundo y la verdad, la política y hasta la salud. Si es del cine es bueno, si es visual más, si entra por el ojo, mejor, es dios la diosa. Ya se trazó algo similar para la subida del político al empíreo inmortal: Kennedy y la otra, la Monroe diosa de lo visual, exclusivamente y basta, que todos los demás valores se doblegan a ese de la vista, y del espejeo.
Comprender así la obra de Guy Dèbord, La sociedad del espectáculo, fue para mi un deslumbramiento de todos los sentidos, que andaba yo sin algo... Luego la lectura de Elías Cañete, digo Canetti, ese rarísimo Premio Nobel que nadie lee y nadie conoce y no se le sabe nación, y dicen que es judío. Libros suyos de memorias como La lengua absuelta, La antorcha al oído, El juego de ojos y Fiesta bajo las bombas, cuatro tomos autobiográficos, me daban pautas de que no ando sólo en esto de notar que el cine y lo visual triunfante en la cultura impuesta de los últimos cien años es lo que hay que hay que poner en solfa, y tal vez señalar como culpable de tanto terror y tanto mal como ocupa al hombre, y tanta esclavitud sin cadenas aparentes, y tanta servidumbre, y tanta crisis que sustenta la crisis del dinero, la apariencial.
Pero en otra ocasión hablo de Canetti y del mundo judío como el que basa su pensamiento y valores en lo que marcan el conocimiento del mundo por todos los sentidos, teniendo a la vista como el menos fiable, al contrario que la filosofía griega, o la forma de valorar y tomar valores procedente de esa filosofía. Aunque Platón es el más judío de todos los filósofos griegos, y ya trataría de ese mundo de las ideas y de las sombras como ideas proyectadas y de la vista que las ve y da valor, y todo eso…
Ahora debo comer...

3 comentos:

un lector de poesía dijo...

Soneto cincelado con una precisión pasmosa, admirable y seguro, hecho al vuelapié, con facilidad, y con mucha enjundia y mucho fondo y dominio de la lengua y de la idea, con esa rabia y burla benevolente, como escrito en la arena mojada de una playa o en el duro granito gris...

Mi admiración y seguro que podrías darnos cada día, en algun medio diario de larga tirada, una alegría de estas, si fueran libres o autónomos, claro, que no es el caso en esta puta España, amigo...

Aaoiue dijo...

En el bienentendido de que utilizamos aquí y allí "puta" en la acepción de la mujer arrastrada o rastrera porcelanósica con su pene y su cruz cienciológicos a cuestas, y no en la de las tradicionales mujeres de la vida (que me merecen todos los respetos), aplaudo el soneto y subscribo el comentario de "un lector de poesía"

Ana dijo...

Muy bello lo decís Agustín.
No es el caso de esta puta Argentina tampoco, un lector.
Bien marcada la diferencia Marta.
Un beso

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