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31 de agosto de 2008

LAS CACAS Y SUS MOSCACAS


Esto no aparece como algo extraño en los medios bipartidarios y de los autoritarios partitócratas que mandan en este país, como la dictadura de los tontos, que se agarran, que son los que los votan. Lo que también llamo los cacas y sus moscas.
Cotejar todo esto que aparece, porque el trinque que no aparece es el mayor y el muerdo gordo, es cuanto menos que curioso.
El binomio bipartito en mando, en poder total y absoluto sobre la sociedad española y la gente, se reparte dineros porque la caja es suya y ¡ya está! Castigando a los que no obedecen como por ejemplo el pnv, que no es que sea santo de devoción; pero si recibe votos ha de recibir monea, digo yo… Y como parte pues reparte y punto. Una muestra más de que son lo mismo, la misma cosa –mierda- para lo mismo/mismas moscas votantes: trincar y mandar, mandar y trincar y vota porque te toca. Sólo la mierda tiene tanta mosca votante, o volantes de una ca a otra ca.
Y como no hay izquierda, que la cosa esa del chiquitín asturiano quiere ser monaguillo zapatero, o perrillo ladrador, pues se queda en nada, o en algo penoso y grosero ya como poco.
Ya lo tengo bien dicho al personal en este sitio. El pp y el psoe son una misma moneda falsa con dos caras, o cara y culo pegados. Tanto el uno como el otro usan el llamado terrorismo para elecciones y ganarlas, tanto el uno como el otro gustan del mando por el mando y para mantener el estado de cosas como están estructuralmente, que a eso se le llama ser conservador en formol, a los dos les pirra servir a los grandes señores del Capital y el Mercado, los dos poseen amplia nómina de caterva de políticos profesionales con amplio currículo de barbaridades, trinques y cacicadas, cuando no terror de guante blanco contra los que no son ellos, los dos se sirven de las instituciones para servicio de intereses privados, los dos adoran la jerarquía, los líderes, la publicidad engañosa y esas monsergas…
En fin, los dos se retroalimentan, desde sus bocas a sus culos de monedas para detentar y obligar, pues sus deseos son ley.
En verdad que no me valen un bledo, y si no procedo de otra manera contra ellos es porque están protegidos por las armas y la fuerza, la vesania y la violencia que les tiene en el machito del poder. Si practico la desobediencia civil me secuestran en sus cárceles. Eso seguro. Así que toca la burla, la crítica, y ponerles con el culo al aire las vergüenzas parvas que tienen.
Y a sus moscas votantes, las de esas cacas, poco toca sino que despertaran convertidas en abejas, o cuanto menos en avispas, o libélulas como la que vi hace unos días en mi patio, o la luciérnaga que hoy alumbra en el mismo. Indicios de su salud ecológica.

30 de agosto de 2008

JUEGOS POPULARES

Durante los casi ocho años que la Revista Torre Túrdula ha estado saliendo, en su primera etapa, he ido publicando, de la mejor forma que he podido, una serie de juegos populares en Llerena. Procuré ser claro y leve al hacerlo. Se habrán publicado como unos treinta, en total, lo que da para un librito en su día. De esa colección que quiero llamar Libros de la Torre Túrdula, hechos como deben hacerse: sin subvención, hermosos, claros, y útiles al espíritu y para la libertad. Por supuesto con el diseño que merecen. Así que busco ilustrador o ilustradora de los tales cuentos, a fin de que vayan convenientemente presentados como deben cosas así. Pero quiero alguien con verdadero afán creador, con entrega y creatividad verdaderas, no con afanes ajenos al arte, como la mayoría de los emborronalienzos y papeles. Había pensado en el amigo Fernando Ruiz Millán, o an Miguel Ángel Montalbán, incluso en Gucemas... Tal vez la mejor idea será proponerles a todos que hagan alguna o algunas ilustraciones para la publicación. Un librito de juegos populares ilustrado por pintores y dibujantes relacionados, de alguna manera, con Llerena. Eso sería estupendo y hay que ponerse manos a la obra desde ahora.
Algunas personas me advierten de la inconveniencia de poner aquí ideas, proponer proyectos y todo esto. Me dicen que hay mucho mal bicho que está a la caza y captura de esas cosas y se adelantan, plagian y copian; pero lo hacen de formas chabacanas y cutres, aunque populacheras, y muy subvencionados. Soy del parecer de que el plagio no existe, existe mimetismo zafio y torpe, la cosa imitativa para comerciar o conseguir todo eso absolutamente antiartístico como es la fama, la gloria y el dinero o la presunta estima de la chusma. Por eso estoy muy tranquilo cuando expongo ideas y proyectos. Son ideas y proyectos que sólo pueden ser realizados por quien los expone, lo otro no es sino mañas de monos.
Sí, un libro lúdico, hecho con ludismo y para ludópatas de los que no están atrapados por la cosa capitalista y de mercado. Un libro de juegos populares contra los juegos olímpicos o del negociado internacional del cotarro de autoritarios y mandamases, policías, teles, periodistas e historiadores y todo eso tan cutre y desgraciado de medallas, enfermedades y tontos esforzados en ser más que, más que, más que, más que..., mejor que y según me dicen que...
Vivir otra vida, sentir otro mundo, y jugar otro juego. Con radicalidad, esto es, desde la base y raíz y desde abajo contra los de Arriba y sus teles, olimpiadas y engaños de ser más que nadie, esa cutrefacta enfermedad de los autoritarios de todos los tiempos contra la gente.

Para completar reproduzco en texto en que expongo uno de los juegos:

JUEGOS POPULARES EN LLERENA
EL GAVILÁN

Continuamos la serie recopilatoria de juegos populares en Llerena. Nuestra intención es publicar aquellos que están más en olvido, para acercarnos a los que, todavía, puede que se jueguen en algún remoto momento de la memoria de unos niños.
También nuestra pretensión es, con estas publicaciones, y esta recogida, iniciada hace años y muy avanzada, casi terminada, encontrar editor y darla en publicación aparte, como otras series de esta revista, de índole etnológica: cuentos, romances, léxico, frases, refranes, dichos, supersticiones, mitos leyendas, instrumentos diversos, ritos, etc. Algo muy avanzado y de material de una tesis. Nada investigado y muy rico y de interés, no sólo para Llerena, sino –como remarcaba Pecellín Lancharro- para la comunidad de Extremadura.
En lo referido al juego de ahora no se han encontrado referencias, como no sean medievales y lejanas: hindúes, chinas, etc. Está desaparecido del uso de nuestros muchachos. Se llama El Gavilán. Con todas esas connotaciones de cazas y cetrerías, cetreros y pájaros volanderos diversos. Un juego más para la vida.

Este juego, como caso todos, se celebra en un espacio abierto. Preferentemente esas plazas de barrios de Llerena, llenas hoy de coches y artilugios, ya que no de juegos y risas. Es otro de los inmensos motivos del rescate de estos juegos populares. Son asunto de ecología urbana, de preservación de la tranquilidad, la naturalidad y la belleza.

Reunido un número par de chavales, siempre más de doce, se elige a la madre, echando los pies. Ésta se sitúa en el centro de un corro, bien estirado, que se forma por los jugadores dándose las manos, y en torno a ella.
Luego la madre, al azar, va tocando a cada uno de los jugadores en el corro por cada palabra de la siguiente cantinela o recitado:
Alza petaza,
Copetín copetaza,
Fue a la fuente,

Come, bebe agua,
Monta tú
Encima de éste.

El jugador señalado con la palabra tú sube a horcajadas, o a cuestas, sobre el señalado con éste. Y lo lleva a más de 50 metros del corro. Vuelve a cerrarse el redondel sobre la madre y ésta repite el rito, con la misma canción, en el último jugador que quedó. Así sucesivamente hasta que quede un solo jugador. Ese será El Gavilán. Todos los demás jugadores serán como presa del mismo, y se hayan reunidos, algaraneros y juguetones, en grupo, a esos 50 metros. Entonces la madre dice a voces:
Allá va mi gavilán
Con cinco uñas de gato
Como no me traigas carne
Te mato.
El Gavilán persigue a los demás, tratando de coger a uno. Los demás corren, se burlan del gavilán, esperan órdenes de la madre. Los que lo prefieren, que son los menos, van y están a salvo si se agarran a la madre. Ésta puede decir:
Hilo colorao.
Y entonces todos los jugadores agarran y zarandean al gavilán y tratan de llevarlo a la madre. Pero con la precaución de que si la madre dice, de pronto,
Hilo verde.
El Gavilán puede atrapar a alguno de los que lo asedian, que quedaría como el castigado.
Así puede pasar un buen rato, haciendo juego con lo de hilo verde e hilo colorao. Hasta que, finalmente, si El Gavilán no atrapa a nadie, la madre opta por decir:
Hilo colorao
Y a casita con el mandao.
Entonces todos sujetan al gavilán y lo llevan a la madre.
Tanto el jugador que sea atrapado como El Gavilán que se quede (castigado) por no atrapar, con motivos de un castigo que consiste en pasar por una especie de pasillo que forman todos lo jugadores, unos a un lado, otros a otro, lo más corriendo posible, a fin de evitar palmadas, etc. Que nunca deben ser peligrosos, y sobre todo está prohibido escupir. Es más el ruido de las voces de los chavales que los posibles golpes. Y así termina el juego.
Por muy presuntamente bruto que pueda parecer, nunca nada ignominioso ni cruel vi en todo lo que jugué de niño. Al pasar por el pasillo de chavales, corriendo, todo lo más que se daban eran voces, entre Escila y Caribdis, alguna palmada en la espalda y nada más. Uno salía a la otra parte como si renaciera a la vida nueva. Juego iniciático a la madurez.
Que se disfrute con salud.

MÚSICA PARA UN VERANO, 17





29 de agosto de 2008

AUTOPSIA DE DON QUIJOTE





Acabo de gozar con la lectura de uno de esos libros que lo quedan a uno patidifuso, desconcertado, contento y como preso de una euforia intelectual indescriptible, que se transmite a todo nuestro ser. El libro que trato es, sin lugar a dudas, uno de los que marcan la vida, y si no exagero, la mente y formación de una persona. Aún en estos tiempos de trivialidades y superficialidades.
Bien es cierto que Cervantes, recogiendo lo escrito por Cide Hamete Benemegeli, recuerda, al final del Quijote, que la empresa de relatar las hechos, aventuras y vida de Alonso Quijano el Bueno sólo estaba guardada para el autor arábigo que él versiona y que el morisco de Toledo le traduce. Pero no dice nada sobre que se utilice o no el cadáver de don Quijote. Nada dice acerca de indagar con y en el muerto del de la triste figura.
Trata esta novela de la peripecia, engendro y desarrollo de nada menos que la autopsia de don Quijote, hecha ocultamente después de su muerte, por ese médico que en el último capítulo de la novela fue del parecer que melancolías y desabrimientos le acababan, y que fue conocedor del padre de Miguel de Cervantes, también médico. Es un alarde imaginativo y creativo de largos alcances y elevados vuelos místicos e irónicos. Sabido es la peligrosidad de hacer este tipo de operaciones con los cadáveres de la época: la Inquisición acechaba tras todo médico, tras todo físico o estudioso de la anatomía y del cuerpo humano que manipulaba o viviseccionaba. Se tenía que hacer a hurtadillas. De ahí que nuestro autor, el narrador de este ingenioso libro, tenga razones para seguir callando el lugar de la Mancha donde él hace la autopsia, que es, a la postre, donde nació don Quijote y murió.
La novela desarrolla parte de los quehaceres de un estudioso del siglo XIX tras ese precioso documento quijotesco que constituye la autopsia de don Quijote. El intelectual pretende realizar un minucioso trabajo investigador que configurará en una tesis doctoral que, a falta de medios por su parte, financia una Diputación Provincial de una provincia española, creada en su contemporaneidad. Una parte de la autopsia se hallaba entre los fondos documentales de la mencionada institución que hace de mecenas del estudioso. Adheridos a la autopsia figuran una serie de documentos manuscritos posteriores de diversas épocas. Añadidos y opiniones, glosas a los resultados de la autopsia. Por cronología figuran así: los de un escribano que halló el manuscrito, con los resultados del análisis del cadáver del muerto, Alonso Quijano, y las conclusiones a las que llegó tras observar anatomía, vísceras, músculos y demás componentes de un cuerpo muerto, por parte del médico. Esto ocurre a finales del siglo XVII. El escribano se llevó el manuscrito original a Toledo y él mismo escribió unas puntualizaciones sobre las conclusiones a las que llegó el médico. Por supuesto con gran sigilo y prudencia en el ocultamiento de aquellos papeles por la opresión inquisitorial, social y de miseria mental de aquellos tiempos. Pasa el tiempo y, casualmente, un caballero ilustrado del siglo XVIII tropieza con estos escritos, que a su vez pasan a un afrancesado, al birlarlos, que se los lleva a Francia, para que una sobrina suya, liberal y feminista avant la létre, trajera a España, de regreso, hacia 1823 (con los Diez Mil Hijos de San Luis y el Conde de Angulema) hasta Cádiz. El ilustrado y el afrancesado, así como la sobrina y un anónimo francés (en su lengua) aportaron opiniones y notas sobre la documentación de la autopsia original, y los escritos y conclusiones que los diversos propietarios de los documentos fueron añadiendo a éstos. Finalmente caen en manos de nuestro investigador, que era un republicano de la Primera República española, y realiza su tesis doctoral sobre la autopsia del cadáver de Alonso Quijano el Bueno, y todas las opiniones que se habían ido añadiendo a lo largo de los años por los que fueron sus propietarios. Esta tesis fue rechazada, por disparatada, por un Real Decreto y tuvo consecuencias políticas de largo alcance, pues los responsables del Gobierno de la Diputación Provincial fueron cesados en sus cargos y procesados.
Esta insólita historia se desenvuelve narrándonos simultáneamente la vida de nuestro estudioso, don Eutimio de Torres, en la elaboración, dificultades y trabajos de su labor y en la búsqueda de la parte final de la autopsia, que no se hallaba con los documentos, cuando él los encuentra. Así recorre la Mancha, Toledo, Madrid, algunas ciudades y pueblos de Francia y trajina por la capital de la provincia, cuya Diputación financia su quehacer de una alocada, peregrina y aventurera forma. Así, logra hallar los pliegos en los que están el final de la autopsia, donde se desvela uno de los misterios de los que hablan los demás comentaristas, y que es, para asombro de la posteridad, que don Quijote está circuncidado, como criptojudío heterodoxo que era o fue, y de lo que Eutimio de Torres tenía vislumbres, como le confesó a un amigo masón. Y no es lo único que sorprende de tal relato, que nos deja boquiabiertos por la gracia y el desparpajo literario con que está llevado.
Así, de sopetón, uno se encuentra, en los tiempos que corren, donde parece que la creatividad, la imaginación y la narrativa, amén de lo lúdico y humorístico hacen vías de agua en la literatura peninsular, y domina la comercialización de lo mediocre, foráneo y vacuo, que hay maravillosos autores soterrados, conminados a vivir en subterráneos con sus creaciones, en lo social y comunicativo, ellos y sus obras. Predominando una alcahueta y manida manera ramplona los tratadillos o noveluchas históricas de muy baja estofa ay mal gusto. Narradas en un estilo ramplón y poco ambicioso, aclimatado a una masa estupidizada y manipulada por esa historia que interesa al sistema para sustentarse. La Autopsia de Don Quijote está muy lejos de ser una novela histórica. Es más, supone la burla de todo ese subgénero narrativo que aloca a los más, no de la manera que los libros de caballerías, sino para peor.
Esta novela, de la que puedo decir que se imprimió en Sevilla en 1977, la adquirí en una reciente feria de libros de ocasión, atraído por el título. Creo necesario comentarla aquí toda vez que es actualidad; pero no por el dictado del consumo editorial sino por méritos propios. Su autor es un tal Rosouro Bara, gloriosamente desconocido, y es una autoedición no carente de buen gusto, buena encuadernación y una buenísimo diseño de portada. En una curiosa y aclaratoria nota se nos advierte que en la etapa supuestamente democrática que se inicia con la muerte de Franco, el autor, con la ayuda de amigos, y con un esfuerzo grande por su parte, debido a sus menguados bienes, trata de imprimir mil ejemplares de la novela que tenemos entre manos, ya que es una de esas creaciones literarias que el franquismo no permitió jamás salir a la luz. Y que, cansado de visitar editores y no queriendo pasar por los aros de los premios literarios, lanza al aire, en pocos ejemplares, a los que mereciera, con poca difusión y difícil distribución, esperanzado de que no caiga en vacío.
Espero que la nada no sumerja en sus fauces está genial narración con estos bienintencionados comentarios y que si Rosouro Bara los lee así le conste y se sienta animado, no por él, sino por la literatura y el gozo creativo y de lector. Seguro también de que todo aquél que lo leyó habrá quedado tan estupefacto y alegre cono el que esto suscribe. De esta manera se hace constar que la literatura, en nuestro tiempo, se ha vuelto un saber especializado y remoto, sectario, un mausoleo superexclusivo de santos y héroes de la palabra, que han cedido, soberbiamente, a los escritores-eunucos el enfrentamiento con el público, el mandato de la comunicación, y que se han enterrado en vida para salvar a la literatura de la ruina, pues la Autopsia de don Quijote es eso. Rosouro Bara escribe entre él y sus iguales y para ellos. Parece estar empeñado en la rigurosa tarea de la investigación verbal, en la invención de formas nuevas. Porque si lo que narra en Autopsia de don Quijote es sorprendente, no lo es menos el cómo lo hace. Ambas cosas van imbricadas. Pero en la práctica ha multiplicado las llaves y cerraduras de ese recinto donde ha encarcelado a su literatura, porque en el fondo alienta la terrible convicción de que sólo así, lejos de la promiscua confusión donde reinan, todopoderosos, los medios de comunicación masivos, la publicidad y los productos seudoartísticos de la industria editorial y de la sociedad del espectáculo, que alimentan al gran público, puede, en nuestros días, florecer, como orquídea de invernadero, clandestina, como esta novela que comento, exquisita como ella misma, preservada del encanallamiento por códigos herméticos, esequibles sólo a ciertos esforzados cofrades, una literatura auténtica de creación.
En este año de la celebración, grandilocuente y del poder establecido, de la publicación de la primera parte del Quijote, hace cuatro siglos. Escrito por un entonces irrelevante y pobrísimo señor llamado Miguel de Cervantes, amén de persona de vida un tanto extraña para la moral y usos de la época, vamos a traer a esta sección rarezas o cosillas poco trilladas sobre la obra primordial de toda literatura: Don Quijote de la Mancha. De esta forma salvaremos la cara de lo literario, de lo auténticamente creativo, de los avaros académicos de Argamasilla, de tanto barbero, cura y bachiller que pretenden secuestrar la obra y el pensamiento del libertario manco. Que se jodan, pues Miguel de Cervantes será siempre libre en sus obras. Y sobre todo creador y literato, altanero y muy dueño de sí mismo, cabal y magnánimamente irónico, con un humor y un humanismo del que lo ha visto todo, y del que tuvo que luchar bravamente para sobrevivir, en la sociedad raquítica que le tocó vivir. El Cervantes de la penuria económica, la calle, los caminos y la cárcel fue el común. Sin eso hubiese sido imposible su obra. El Quijote no se lo merecen leer las más de las gentes, que no tienen gusto ni pasión por el juego de la literatura ni por el juego de la vida: de la lengua como instrumento que reconstruye y sustenta el mundo, los mundos, de la inseguridad del camino, de los caminos no trillados…


NOTA
. Publicado en Faro de Vigo el domingo, 7 de diciembre de 1986. Luego en el
portal El Pollo Urbano y finalmente revisado para su publicación en este lugar.


28 de agosto de 2008

FALSO GOBERNADOR MAESSO, CISMÁTICO



Muramos faciendo camino con el corazón, pues no podemos facerlo con las armas.
Don Alonso de Cárdenas
último maestre de Santiago, siglo XV

Maesso se colocó desde el principio en franca e inequívoca rebeldía.
A. Manzano Garías

Llerena se convirtió en un infierno.
Marcelino Menéndez Pelayo

Queda en fin denunciado el señor Maesso excomulgado vitando, privado de
toda jurisdicción eclesiástica y de toda comunicación en cosas sagradas
y aun políticas con los fieles, (...) todos los que comuniquen con el citado (...)
dándole auxilio y favor (...) incurrirán también en excomunión mayor.
Boletín Oficial Eclesiástico
Obispado de Badajoz

PROLEGÓMENOS DEL ASUNTO
Han de saber ustedes que el texto, tan importante para la historia espiritual y del pensamiento de nuestra comunidad, que a continuación van a leer impunemente, fue escrito tal año como corre, pero hace un siglo atrás; esto es, en 1888, por un tal Francisco Maesso y Durán, gobernador del priorato de San Marcos de León, de la Orden de Santiago, provisor en Llerena del mismo priorato, en los priores del cual recaía normalmente el cargo de gobernador eclesiástico del obispado, que llegaba cerca de curatos en Galicia, dicen, aparte de lo que hoy es gran parte de Extremadura.
Sabrán ustedes que la Orden de Santiago ha tenido durante tiempo secular administración de las tierras de Llerena y de la ciudad, en la que su maestre residía normalmente y que jamás estuvo bajo ninguna corona de reyes, ni españoles ni otros, ni aun condes y marqueses.
Según cuentan, entre otros el ínclito Menéndez Pelayo, o en esta misma revista y en el año 1962, o en la Revista de Estudios Extremeños, tomo III de 1960, este tal gobernador Maesso fue un cismático empedernido y heterodoxo, sospechoso de estar avenido y conchabado para sus fines, no ya con los perversos liberales decimonónicos, sino con las gentes de la Primera República Española, cuyas autoridades dieron apoyos y sostenes, incluso militares, en el famoso proceso histórico tan mal estudiado y tan interesante, que se llama, con pomposa nombradía, el Cisma de Llerena.
Claro que todas las versiones sobre el mismo, y sobre el personaje de Maesso, las tenemos por sus enemigos. España ha sido aleccionada como pocas naciones en la intolerancia, desde los Reyes Católicos, y ha aprendido que el vencedor hace la historia a su gusto. Aún así la cosa venía de atrás, a lo largo del siglo pasado, y ya en carta publicada por el diario La Regeneración (febrero de 1868) de Valencia, por un tal José Doncel y Ordaz, se le acusaba de que su cargo como gobernador no era justo ni se atenía a derecho, usurpándolo a un tal doctor Alday, que era merecedor en justicia. Bien es cierto que en el mismo periódico, en abril de aquel glorioso año de 1868, el mismo José Doncel dirige carta al clero y fieles de este obispado-priorato retractándose en seis puntos de lo que contenía su anterior escrito acusatorio sobre la “dudosa legitimidad de los últimos prelados del obispado-priorato de San Marcos de León, del que era entonces gobernador Maesso. También hemos de hacer constar que en el mismo periódico y por alguien que firma como nota de un ignorante, se nos informa que esa retractación del acusador Doncel está hecha por temor al destierro y otras penalidades, y que le fueron dictadas materialmente. ¡Qué habíamos de esperar de un siglo donde se desfoga toda la intolerancia educada de antes, que se desangra en guerras civiles, dicen, por los derechos de un trono que es primer culpable de toda esa destrucción! Parece que esa lucha se trasladó a otros órdenes de la vida social, religiosa y privada. La revancha y el resentimiento intolerable son patrimonio exclusivo español, hoy y ayer.
Sea como fuere el hecho es que, por cuestión un poco latosa de pormenorizar, se acordó, por parte del Papa de Roma, abolir los territorios eclesiásticos administrados por las órdenes militares y que sus parroquias se distribuyeran entre los obispados más próximos; pero resulta que el gobernador Maesso, hombre apasionado donde los haya, se opone tozudamente frente a Roma y Madrid, que por su ineptitud han permitido el desaguisado y, con él, una parte del clero y casi todo el pueblo. Y no sólo en Llerena, sino en Mérida, Azuaga, Alange, etc. La autoridad civil apoya a Maesso. Estamos en plena euforia revolucionaria y republicana en nuestro siglo XIX. Los denigradores del cisma llegan a decir que Maesso impetra auxilio del alcalde popular de Llerena y que desde Madrid envían un clérigo liberal que levanta a las masas y al pueblo (que ya era hora, decimos, aunque fuese para desperezarse). En fin, que Maesso es declarado incluso en pena de excomunión por negarse a entregar sellos, libros y objetos existentes en su gobierno eclesiástico, y negándose a la entrega y reconocimiento del obispo de Badajoz como prelado y su insistencia en seguir ejerciendo sus funciones.
Duró el cisma, protegido por los municipios y los jueces de primera instancia (no olvidar que Maesso era doctor en jurisprudencia) y por la situación política reinante, desde mediados de 1873 hasta el año 1875, poco después del golpe del general Pavía y de instaurarse la monarquía del bisabuelo de Juan Carlos I.
El clero cismático, pues declararse en cisma no es otra cosa que la negación de la obediencia debida al romano pontífice, en materia de disciplina, no de doctrina, se retractó.
Por lo que respecta al pueblo de Llerena, y de Azuaga y de Mérida, es indudable que si apoyó el cisma no lo haría pensando en aspectos religiosos ni jurídicos, y menos nacionalistas de esta cuestión, aunque algo habría en aquella euforia de una república federal y cantonalista, donde el pueblo dio rienda suelta a su hartera de uniformismo y unidad desde Madrid; pero también lo hizo considerando que la importancia de su ciudad, ya muy mermada, se vendría abajo al quedar incorporada a la diócesis de Badajoz y perder la capitalidad jurisdiccional, después de siglos, que poseía. Indudablemente fue a peor, hasta casi el olvido, merced a esta puntillada de Roma y Madrid, una de las muchas que se han cernido sobre el toro contra la barrera y moribundo, bravo, de Extremadura.
Respecto al jefe del cisma, el gobernador Maesso, había que decir que su actitud fue de verdadera obcecación frente a una partida jugada con Roma y Madrid, que estaba perdida de antemano, hoy como ayer. Desmesurada pasión por el priorato, en el que había nacido y que había servido toda su vida sacerdotal. Su rebeldía está así explicada, aunque no justificada, dice algún tendencioso erudito. Fiel al pueblo, pues para hacer frente a poderosos enemigos, que cuentan con legiones de mercenarios del terror espiritual y del otro, se necesita entereza y no mera defensa de intereses personales.
Para enjuiciar su figura se precisa estudio más a fondo de su biografía, que se hará, y quizás acometa yo mismo un día. Otro gallo cantara si el tal Maesso hubiese nacido en la Corte y no en lo que se considera el trasero del mundo. Figuras así lo merecen y no los que apuestan siempre por caballos ganadores y con malas artes.
Estos escritos, mitad diario y mitad reflexión sobre cosas de la vida y de la historia, de su situación y de su ámbito, me fueron entregados por alguien que ya no vive. Al hacerlo me pidió silencio sobre ellos. Pero pasado el tiempo creo no faltar a la memoria del muerto, ni a ninguna otra, si los publico. Nunca le pregunté a esa persona que me los entregó dónde y cómo los halló, llevándose el secreto a la tumba. Puede que el día del juicio los curiosos en saberlo satisfagan su interés de sabiduría, al tener la oportunidad, mientras hacen cola ante el tribunal divino, por esas razones que se nos escapan.
Sus estudiosos acuerdan que Maesso se retractó, hizo ejercicios espirituales y murió santamente. Desde luego para 1888 aún parece que no lo había hecho, pertinaz en su cisma, y solo como los vindicadores de las grandes causas, siempre perdidas para mal de la humanidad.
De destacar la enorme cultura de nuestro cismático, que no todos los pueblos lo tienen, y su alucinante relación epistolar con Julio Verne, que a la sazón contaba con sesenta años y del que este año se celebra el 160 aniversario del nacimiento.

TEXTOS DE MAESSO
Si para mejor dominar a un país, a un pueblo, lo indicado es destruirlo, según lo dijo el malvado, el sapo de Maquiavelo, esta terrible máxima, en su justo cumplimiento, sería darlo sentirla a mi generación, nuestra generación y en mi propia carne (1). Y es por ello por lo que quiero dejar en estos escritos, que posteriormente confiaré a T (2), mi escrupuloso testimonio. Porque en otros lugares más afortunados que el nuestro, los escritores de cada periodo dejaron abierto y abonado el camino para la historia. Pero ha sido tal la clase de tiranía que nuestros escritores han padecido durante siglos, sometidos a las acechanzas del poder real y de la no menos maligna Inquisición (3), que ha impedido no sólo que aparecieran relaciones escritas por autores testigos de los acontecimientos, cuyas revelaciones y sana crítica sirvieran de correctivo al servilismo y adulación a los llamados cronistas e historiadores, sino que ha hecho posible que esos mercenarios de la pluma a sueldo mintieran descaradamente y sin ninguna clase de miramientos a la posteridad. Total, ellos ya no iban a estar...
Siempre se ha sabido que toda autobiografía encierra una justificación de uno mismo, y yo no intentaré eludir esos elogios o aquellos ataques que fueron en la mía, aunque naden en favor de la corriente, y afrontaré las cosas tal y como fueron y no tal y como debieron haber sido.
Soy hombre del siglo XIX, y milito en las filas del liberalismo en su más amplio concepto. He practicado pues un amor candoroso e ingenuo por el progreso. Porque hubo una proterva prole de españoles que en esta centuria ha participado de un entusiasmo sin límites en el porvenir del género humano. He sufrido el drama de ser un liberal en una tierra como la nuestra, por ser rara avis, y mi espíritu de rancio intelectual me arrastró.
Hoy precisamente, a un mes de un hecho benévolo para el género humano (4), salgo a pasear en la siesta, cuando todo en pleno día se aletarga. Camino cabizbajo por tortuosas y armónicas calles hacia el templo mayor de la ciudad.
Llerena es ciudad pajarera. Quiero decir que en sus cielos vuelan las más varias especies de aves, alegrando la vista y los sentidos. Es algo que conmueve y es cotidiano el continuo canto de pájaros en la primavera en todo el ámbito de la población. Nosotros, sus habitantes, al estar acostumbrados a esa polisonora música de pajarería, lo consideramos normal y no lo echamos en cuenta. Es espectáculo especialmente grandioso, en el estío, el amanecer en el cielo de Llerena: cientos de vuelos de cientos de vencejos y otros pajarillos lo sobrevuelan en un misterioso silencio pujante, mientras la luz del nuevo día va tomando posesión de su ámbito y espacios. Tengo grabada mi visión de este hecho desde la plazuela del Teatro (5).
El motivo de dirigirme por calles serpentinas a la Granada es por mi deseo de no encontrar a nadie a esta hora reflexiva, mientras la noble, leal y antigua grey ciudadana duerme la siesta. Aunque sería raro ver ahora a algún indígena ya que se hayan en ese resuello mortal del pueblo castizo y español...
Ciudad con historia y hambre, o sea, dos veces desgraciada, como dirá el sabio. Y heme aquí en esta dura situación mezquina postrada, y en esta edad avanzada. Así me condenan los poderes de Madrid y Roma. A mayor cacumen mayor desamparo y la inteligencia sólo granjea desdichas. Allá donde surja un genio se le conoce porque todos los necios se conjuran contra él. En esas desgracias y en ese desamparo es donde se nos da la sabiduría salomónica, no como don sino como conquista dura y bien pagada, insobornable, intransferible y poco útil ya.
Echo a volar la imaginación y transciendo todo en ese vuelo, como esas palomas de la torre en este claro día y luminoso de verano y a esta alta hora de sol. En situación de vuelo, de libertad cavilante y con esa sapiencia del dolor y del fracaso veo claras las mentes, los animales y las cosas: el mundo.
Por concretar simbólicamente pienso en Madrid y Roma. Sí, el Estado y la Iglesia, el Papa y el Rey, el papado y la monarquía han sido mis verdugos. Y cuando uno los tiene enfrente, aunados, está perdido. Bueno, se me ocurre pensar, anhelando, que si lo chinos invadieran esto que llaman Europa no volvería a pasar más. Este peligro amarillo se predice por parte de un autor polaco y esa es mi oculta creencia y esperanza de libertad. Pero tendría que ocurrir rápido y, a estas alturas, no solucionaría ya mi mal. Es elucubración producto de mi vejez y de su merma, quizás producto de ese sol que me achicharró la mollera. Siempre fui de la opinión de que en el fresco se piensa mejor y más sosegado y sin tanta calentura. Y esto lo escribo ahora, en la tranquilidad de este póstumo aposento, ya que en tales divagaciones brujuleó mi cacumen en este día que acabó.
Se estaba fresco ante la pila, y más si esta tenía agua bendita. Capilla del prior, mi capilla usurpada por la bellaquería.
Pero no es mi historia sólo. Todo empezó con esos reyes caóticos a los que entró el mal demonio de unificar la península, uniformarla a base de la intolerancia suya que nos corroe ya para siempre jamás, hacerla una y desmochar y perseguir y destrozar y quemar, negar y abolir, marginar y expulsar a todo lo que fuese distinto, diverso, diferente, otro. Esa ha sido la feroz y sanguinaria guía de lo que llaman España por los siglos de los siglos. Y, ya hubiese gobierno electo del pueblo o no, jamás se gobierna sino que se manda, persiguiendo a lo distinto. Una sola religión primero, unos solos comportamientos sociales después; y allá persiguen a gitanos por su nomadeo libre, y allá marchan los hebreos, y luego tantos exilios sangrados del solar peninsular por la saña exclusivista, sectaria de tanto mandamás enfermo como hemos tenido, tenemos y tendremos. Unificación política, que es lo que me toca de cerca, según los más puros cánones de las ratas teóricas a las que nadie hizo mayor caso; pero que acá tuvieron sus más fieles seguidores en lo de meter en horma a la vida y a las personas. Ratas teóricas y uniformadoras renacentistas (6), aquellos maquiavelos sin entrañas, de oscura y dudosa humanidad. Hoy como ayer: dime lo que predicas y te diré de lo que careces. Aquellos tenían la desfachatez de llamarse humanistas, siendo lobos sanguinarios, teóricos del poder y la opresión, de autoridad, de palo y tentetieso, de las razones de Estado que son los crímenes más horrendos contra la humanidad y su dignidad. Y todo para que emergiera ese monstruo que hoy corroe nuestra vida y nuestros hígados: eso que llaman Estado y sus criminales razones de existencia por encima de todas las razones y de lo humano, impuesto y pisoteando igualdades, fraternidades y libertades, que tan caras me son (7).
Sus sinrazones hunden sus torvas raíces en estos teóricos del humanismo renacentista.
En fin, tanta estupidez humana en estos tiempos parece imposible, e incluso lo que pienso me parece un mal sueño, una pesadilla en aquella capilla del Prior, en esa hora de siesta y en aquel fresco de azulejos del Pisano, donde un caballero santiaguista, como yo, ondea y blande su espada sanguinolenta montado en blanco caballo, mientras esparcidas cabezas separadas de cuerpos de enemigos infieles, yacen por las suelos. He ahí la barbarie, sí; pero más redenta que la del Estado de los caóticos reyes que subyugaron todo a sus fines: su monarquía tan una, y su Estado. Así, Roma, como siempre, va perdida desde el edicto de Milán en el año 313, permitió que los poderes, que perseguían y mataban, se cristianizaran, que secuestraran lo cristiano; esa Roma papal que se transformó en imitativa del odioso imperio romano, verdugo de los seguidores de Cristo, empeñados en derribar aquel imperio por la fuerza de la fe, vieron pasmados como esa fe levantaba otro imperio. El imperio que hoy me condena a mí y me excomulga. Y ese imperio de Roma apoya y otorga poder a Isabel y Fernando para usurpar el maestrazgo, en el siglo XV; y desde entonces atan corto los bienes santiaguistas y hacen y deshacen con la más impune de las injusticias. Y luego todos los reyes posteriores, hasta esta edad mía en que se colma el vaso y soy precipitado a lo hondo de un precipicio donde los poderes arrojan a quien les reta. ¿Hasta cuándo?
Heme aquí: soy su última víctima, herida de muerte por otra Isabel a la que aconsejan los más peligrosos meapilas del cristianismo oficial y estatista de Roma, que todo hay que diferenciarlo.
Por eso cada día me reafirmo más en las catacumbas, en esta comunidad de creyentes y constructores (8) que es como la vida de los primeros cristianos, un grupo de gentes iluminadas que se presenta con ideas totalmente revolucionarias y críticas, en una Roma acosada –tal esta época- por la destrucción moral y física-. Nadie se ha preocupado por indagar y reconstruir esta vida de los primeros cristianos. Imagino que es consecuencia de la tremenda politización en la que vivieron los pioneros del catolicismo, unos hombres empeñados en construir una casa común, libre, fraterna, igual.
Recuerdo a la edad en que yo tenía catorce años, y hallándome en la población de Berlanga, distante pocas leguas de estos cielos que me ven, como vi a un hombre admirado por mí, el general Rafael del Riego, asesinado en la Plaza de la Cebada, de Madrid, por la ignorancia del pueblo español y la soberbia estúpida de los Borbones. Tengo en la memoria a ese mártir y combatiré siempre y en todo lugar a sus tres asesinos: la Ignorancia, el Fanatismo y la Tiranía. En Berlanga proclamó la Constitución de 1812, en la que tanto trabajaron inteligentes extremeños para dotar al pueblo español de un instrumento de gobierno democrático. Para mí fue emocionante el discurso de aquel hombre, lleno de sudor y polvo, desde un balcón del Concejo Municipal berlangueño (9). Era tanto su énfasis en predicar la libertad y la dignidad de los hombres, que para mí fue mi nacimiento a una nueva vida. También recuerdo que algunos soldados de su columna, y entre el griterío, lanzaban vivas a la República, cosa que no dejó de interesarme hasta enterarme de qué significaba aquello.
Al releer todos estos papeles, de mis recuerdos, no dejo de tener una profunda sensación de amargura y sentir que estoy dando voces en el desierto y a sordos, en mi oscura voz provinciana. Dedico el tiempo, que me permiten mis achaques, en escribir estas reflexiones que acabarán perdiéndose de la memoria de los hombres. Son mis ocios, y digo ocios porque he aprendido que en este país se considera que el escritor es un ocioso que a las maneras de perder el tiempo usuales, en los vagos naturales, añade la de escribir. ¡Cómo recuerdo a ese pobre diablo que en otra época más feliz fue amigo mío! A don Eutimio de Torres, autor de ese ingente y voluminoso trabajo titulado La autopsia de don Quijote. Después de extrañas y largas peripecias terminó loco, o lo terminaron, que es más verdad. Y todo comenzó con dejar su trabajo en la diputación donde trabajaba y ponerse a buscar unos papeles de lo que él llamó la autopsia original de don Quijote. Así recorrió gran parte de la península hispana y parte del sur de Francia, gastando una enorme fortuna propia y del mecenazgo del presidente de la diputación en que era mero chupatintas. Y todo para redactar un tratado doctoral sobre sus indagaciones de tan peregrino tema. Sería de interés general que recogiera algún día toda la aventura del proceso; pero ahora no me hallo con ánimos. Y nadie, como yo, posee datos y cartas largas, informes tremendos, luengos y de mucho interés en donde don Eutimio me narra, de pintoresca manera, sus hazañas en pos de las fuentes (de su trabajo e investigación en la busca de los documentos de la autopsia de don Quijote…). Ahí están para que algún día las hile y les dé coherencia narrativa precisa. Pero también me encuentro sin fuerzas para ello y quizás me lleve el secreto de don Eutimio de Torres a mi tumba (10).”

CARTA DE JULIO VE RNE (11)
París, marzo de 1888
Mi querido amigo Maesso:
Bien es verdad que he dicho alguna vez que hay que leerme y no interrogarme. Pero, dado que usted es un avezado lector aprovechado de mi obra, le contesto a su escueto planteamiento sobre mi interés por las islas. Interés que usted moteja de obsesión. No le niego.
Bien tengo ganada fama de celoso guardián de mi intimidad y de mis ideas, por ello permitirá, caballero, que sea escueto, impreciso y preciso a un tiempo, si me permite la contradicción. Alguien me ha definido que quiero ser como mi capitán Nemo, esto es Nadie, y tal vez lo logre, ya que hasta se duda que yo exista y atribuyen mi ingente obra a las faenas de miles de escribanos en plan industrial puestos.
Islas hubo en el tiempo en las que vivir querría. Yo no puedo ver un navío, buque de guerra, barco de carga o simple chalupa de pesca sin que todo mi ser se embarque a bordo. Yo creo que estaba hecho para ser marino, y lamento cada día que esta carrera no haya sido la mía desde mi infancia.
Usted debe saber que nací en una isla sobre el Loira. Hoy esa isla no existe
Mi sueño más profundo y libertario (12) es tener una isla autónoma y libre como el Nautilus.
Algunas noches sueño con esa isla misteriosa que se llama Utopía, donde los hombres son fraternos, iguales y libres, y de que habló Tomás Moro en su libro del mismo título.
Y es todo lo que deseo decirle por hoy mi alejado y aislado amigo español.
Un abrazo

CARTA A JULIO VERNE

Llerena, junio de 1888
Mi querido y admirado señor don Julio Verne:
Su somero escrito despeja mis dudas. Mi imaginación y la lectura entre líneas me son suficientes. Desde esta isla terrible en que me hallo, varado por la vejez, le contesto. Cierto que la isla puede significar refugio contra las acometidas de las fuerzas oceánicas; pero también es un símbolo de aislamiento, de soledad y de muerte. Por ello, a mi edad larga, le comencé con mal augurio esta carta, cargada de feroz pesimismo.
Sabrá que al lado de una isla bienaventurada siempre hay una isla maldita, en la que se producen apariciones infernales, encantamientos tormentas y peligros. La isla donde vivo tiene días de una y otros de bienaventurada. Tenemos la creencia que donde ahora no hay más que lagos salados y desiertos desnudos y desolados, existía un vasto mar interior que se extendía sobre el Asia central, en el cual se hallaba una isla de incomparable belleza, posiblemente referida al paraíso terrenal, que usted consigue con la fuerza de la ciencia y de la técnica en ese submarino, en esa nave, isla movible que merecería la pena de que existiera, que se llama Nautilus, esa isla de gozo y dicha que es nuestra isla de San Brandán (13), en estos terribles días de navegación en esta vida nuestra y en esta tormentosa época.
Atento

NOTAS
(1) Francisco Maesso nació en 1810. Reinaba Fernando VII, y en lo granado de su edad vivió bajo la castiza Isabel II.
(2) No sabemos quién era T.
(3) La Inquisición ya no existía, en teoría o reconocida públicamente. Aunque quien tuvo, retuvo y guardó para la vejez. No sabemos a cual se refiere.
(4) Alude a la abolición de la esclavitud en Brasil, el 13 de mayo de 1888, último bastión esclavista del hemisferio.
(5) Ese teatro lo construyó a sus expensas un indiano venido de Méjico e instalado en Llerena. Posiblemente Maesso fue conocido de ese mecenas ultramarino y liberal.
(6) Se refiere a la creación del Estado castellano por los Reyes Católicos.
(7) Al llegar acá hemos de informar al pío lector que nuestro hombre fue, tal vez, masón y republicano federal, al decir de Menéndez Pelayo y otros sabios
(8) Se refiere a sus presuntas actividades masónicas.
(9) Efectivamente el general Rafael del Riego, el del himno de la República, recorrió con su columna gran parte de Andalucía y llegó hasta Bienvenida, en donde sus cansadas tropas se dispersaron para escapar a los realistas. En las poblaciones del recorrido el general proclamaba la constitución de 1812, la Pepa de la famosa frase ¡Viva la Pepa! Esto ocurrió en 1820.
(10) Poseemos esas cartas de Eutimio de Torres.
(11) Traducimos del francés y la de Maesso.
(12) Consultar el anarquismo de Julio Verne en el libro El desconocido julio Verne, de Miguel Salabert, el mejor traductor de la obra del escritor francés al castellano, y otros estudios.
(13) La isla de San Brandán, según la leyenda, es una isla paradisíaca que emerge de las aguas y los marinos la ven, pero jamás llegan a ella, es una visión, un espejismo marítimo. Y el que arriba a sus playas no vuelve.

UN GATO CALLEJERO: CREACIÓN

Ayer cené en Zafra, levemente, con un amigo cuyo nombre no viene al caso. Estaba recordando los años ochenta y la feracidad que uno desarrollaba para ganarse la vida, escribiendo allá y acá. De como me dio por hacer crítica literaria en el Faro de Vigo. Y de como hice crítica de libros que no existieron jamás...
Y a estas mi amigo se altera, me mira sospechoso, me recrimina y apunta con el dedo por mentiroso y burlador de los castos y honrados lectores del diario y de la sección de reseñas críticas y todo eso, del suplemento para el que hacía las reseñas. Se escandaliza, y como no tiene una visión de mi persona como de orden, esto lo alarma más y lo pone en su sitio y seguridad de que soy algo perverso. Como poco, y como acostumbra hoy el vulgo sobre los creadores de ley y razón.
Lo empeoro cuando le digo que algunos lectores escribieron al diario pidiendo datos para hacerse con algunas de las obras reseñadas, que les parecieron muy interesantes, y que no las encontraron, y que hay que ver... Y le digo que el director me felicitó por la ocurrencia, a la altura eximia del gran director de ese diario y preclaro escritor gallego, don Álvaro Cunqueiro, grande artífice de mentiras e imaginarias maquinarias literarias para volar libres, maestro de estos dislates del gozo y contra la razón dominante, el Mercado y todo eso que ya se sabe.
Así que hoy me doy en reflexionar, casi todo el día, en que en este país no existe educación literaria, de que el Mercado y las Editoriales del Negociado han conseguido que sea una sociedad de cretinos sin gusto por la literatura en su sentido primigenio y hasta oral, de gusto por la mera invención. Y que han hecho de las gentes unos consumidores voraces y abotargados, ñoños, de cosas simples y hueras. A la moda de la cosa yanqui y sus escribidores, que imitan los ringorrangos de los famosos de Jolivud y otras menudencias de la cosa idiota de la cultureta del culturetariado en danza del Capital Cañí y ¡olé señor barbián que manda! Que hoy, si no eres famoso, no eres bueno escribiendo, no eres nadie, ni en ningún arte, porque la calidad la da la fama, que eso han hecho creer los Periodistas e Historiadores, conchabados en Publicistas de generaciones (como la del 27, como ejemplo oneroso), inventos pares y cosas así de pobres y mequetrefes, auspiciados por los Políticos y las Instituciones Estatales Donadoras de Premios que dicen quién es el mejor y más y más, y punto. Que en lo tocante a esto el Poder lo puede todo y los Periodistas, Historiadores y Críticos de Garrafa al servicio del Político, o viceversa, lo disponen, como los Soldados y Militares la guerra, y otro punto. Que todo se ha convertido en ese juego vano del cine y sus actores de fama y todo eso, y todo eso tan ñoño e infame de la celebridad de descerebrados famosos que famosean y son por su cara bonita y dura, mu dura, eso sí..
Por el triunfo de la imaginación, no en el sentido de proclama de parque temático al uso, y publicidad inane y huera, sino de revolucionaria visión de la vida, de la propia vida, tal como don Quijote la veía, por poner un ejemplo que es bien conocido por la gentuza de orden y tentetieso.
Durante el día he llamado a la cena de anoche la cena de las cenizas de Zafra, porque me encanta la repetición de fonemas, adoro la aliteración cacofónica con delirio, algo que condena la poética clásica, bueno, más que clásica, conservadora en formol, porque lo clásico es algo más grandioso que conservar meramente en tarro y el tarro. Y porque me acordé -no sé por qué- del título de un tratado de Giordano Bruno: La cena de las cenizas.
Desde luego hoy no se permitiría lo que me permitieron a mí en los ochenta, en un diario que se precie, sin advertir previamente, al personal, del juego. Que no se puede jugar sin marcar el campo, sin árbitros, sin federarse y sin que el público esté advertido. Como en el puto y castrante fútbol de cebollinos y cretinos, que ha marcado todos los juegos para que dejen de ser juegos y se conviertan en deportes, y olímpicos encima, y esas cosas absurdas y corrosivas de todo lo noble que tiene el ludismo del ser humano.
Pero tranquilos, que ya mi gato mantiene la bandera inventiva bien alta, pues eleva a juego de vaya usted a saber qué arcanos y montajes novelescos -sin la apoyatura de la Historia ni madre que la trajo, ni algún suceso real de Periodistas- todo lo que se mueve ante sus ávidos ojillos, sea una plumilla de ave por el suelo y elevada por el leve viento, o la cortina de la puerta del patio, cuando no alguno de los múltiples objetos con los que juega y se entretiene, como yo lo hice cuando escribía aquellas reseñas: con absoluta devoción y entrega, con amor total. Me viene aquello de Carlos Santana, Love, devotion & surrender..., que pongo de Youtube, rogando que tengan la paciencia de esperar una 40 segundos, a que el vinilo arranque, y suene el maravilloso susurro de esa melodía, con lo que nos dice...

23 de agosto de 2008

MÚSICA (Y LETRA) PARA UN VERANO, 16




Il Y Avait Un Jardin

Georges Moustaki



Parl:
C'est une chanson pour les enfants qui naissent et qui vivent
Entre l'acier et le bitume, entre le bton et l'asphalte,
Et qui ne sauront peut-tre jamais
Que la terre tait un jardin.

Il y avait un jardin qu'on appelait la terre.
Il brillait au soleil comme un fruit dfendu.
Non, ce n'tait pas le paradis ou l'enfer
Ni rien de dj vu ou dj entendu.
Lalala, lalala, lalala

Il y avait un jardin, une maison des arbres,
Avec un lit de mousse pour y faire l'amour
Et un petit ruisseau roulant sans une vague
Venait le rafrachir et poursuivait son cours.
Lalala, lalala, lalala.

Il y avait un jardin grand comme une valle.
On pouvait s'y nourrir toutes les saisons,
Sur la terre brlante ou sur l'herbe gele
Et dcouvrir des fleurs qui n'avaient pas nom.
Lalala, lalala, lalala.

Il y avait un jardin qu'on appelait la terre.
Il tait assez grand pour des milliers d'enfants.
Il tait habit jadis par nos grands-pres
Qui le tenaient eux-mmes de leurs grands-parents.
Lalala, lalala, lalala.

O est-il ce jardin o nous aurions pu natre,
O nous aurions pu vivre insouciants et nus?
O est-il ce jardin toutes portes ouvertes,
Que je cherche encore mais que je ne trouve plus?
Lalala, lalala, lalala.

(versión en castellano)
Recitado:
Es una canción para niños que nacen y viven
Entre acero y asfalto, mierda y calle,
Y que no sabrán nunca
Que la tierra fue un jardín.

Había un jardín llamado la tierra.
Brillaba al sol como un fruto prohibido.
No, esto no era paraíso o infierno
Ni nada de lo visto u oído.
Lalala, lalala, lalala

Había un jardín, una casa de árboles,
Con una cama de espuma para hacer el amor
Y un pequeño riachuelo sin olas
Que vinieran a inquietar su curso.
Lalala, lalala, lalala.

Hubo un gran jardín como un valle.
Se podían alimentar todas las estaciones
Brillante sobre la tierra o sobre la hierba helada
Descubrir flores que no tienen nombre.
Lalala, lalala, lalala.

Hubo un jardín llamado la tierra.
Grandísimo y como para miles de niños.
Fue habitado por nuestros abuelos
Que ellos mismos heredaron de sus abuelos, y esos de sus abuelos de sus abuelos...
Lalala, lalala, lalala.

¿O es el jardín en que habríamos podido nacer?
¿O haber vivido sin preocupaciones y desnudos?
¿O es el jardín con todas las puertas abiertas
que busco y no encuentro?
Lalala, lalala, lalala.



NOTA.- He optado por hacer una versión
en castellano, provisional. Trabajo una
versión adecuada, rimada y adaptada
a la música original de la canción.
A su debido tiempo la coloco. Gracias.

A VUELTAS CON TT


Soy un promotor pobre de revistas, y dirijo una revista que muchos consideran modélica en Extremadura, Torre Túrdula, que, aunque pobre y limitada en lo económico, es digna, abierta, y quiere ser rica y buena en otros aspectos, como los creativos, culturales y comprometidos. Libre e independiente y crítica, enriquecedora...
Eso de arriba decía hace un tiempo. Y lo traigo a cuento de lo que me dice el amigo, el médico Aleixandre, sobre que en un foro de Azuaga se elogia a la revista Torre Túrdula (TT), a mí mismo y todo eso. Que lo busque y lo vea que es interesante.
He llegado de la calle y a falta de cosa mejor, y a estas horas y en este estado, hago lo propio y busco. Efectivamente, al poner las palabras Torre Túrdula, en la sexta o séptima entrada viene lo del foro azuagueño. Leo gratamente todo. Y lo agradezco infinito. Reposa un cierto aire mítico en torno a la revista que fundé, dirigí y edité con el amigo Manolo Martín Burgueño. Y esos aires míticos son los que conservo a día de hoy. Que ya explicaré mi versión de las razones de su desaparición, u ocultamiento, y posible vuelta en gloria y magestad, con nuevos bríos, más interés y con ambiciones universales, si es que alguna vez las perdió, y una distribución mejor en todo el mundo, hasta donde se alcance. De momento busco socios, gente con hambre de hacer una cosa así por poco sacrificio y mucha ventaja y enriquecimentos espirituales.
Y callo, que ya hablará el tiempo y las gentes que lo pueblen en lo sucesivo del asunto.
Por acá en este sitio, hay mucho sobre el asunto. Vean, lean y comparen.

19 de agosto de 2008

POLÍTICA DEL TERROR/TERROR DE POLÍTICA

Convengamos que todo lo que la gente, el común, sabe sobre ETA es lo que se le dice, lo que le dicen. Creo que todavía es posible pensar eso y decirlo sin que me criminalicen. Espero.
Estemos de acuerdo en que es un absoluto acto de fe en los que mandan el que la gente tiene. Como es creer simplemente lo que te dicen, sin ver más lo que te dicen que veas, o te ponen delante, que también hace falta voluntad... Porque es el poder que manda quien dice lo que es ETA, qué hace y cómo lo hace. Los medios (diarios, teles, radios…) se limitan a repetir y adoctrinar sobre lo que el poder dice de ETA. Y en el poder lo dicen los que están gobernando. Se pide ser un creyente fanático en todo eso. Como en esa Edad Media que hay en las pelis.
Como, pese a que lo he dicho, ya habrá alguien que sospeche de mí no sé qué cosas erróneas, y esté en un tris de criminalizarme, pues recordemos, sin más (que los hay) el asunto del 14 de marzo de 2004, cuando el poder, por boca del gobierno de turno dijo que los atentados en los trenes eran obra de ETA, en acuñada expresión (eso de obra de ETA y esa jerga) para mentir. Y repito que no es la primera mentira sobre el asunto ETA de un gobierno del poder político en España.
Todo lo que sabemos de ETA los sabemos por los que Mandan y Gobiernan, Trincan y son los Más Votados, salen más en todas las teles y tienen a los diarios y revistas de información general política a sus pies y en sus manos, y cuentan con el beneplácito de todos los periodistas e historiadores, tan compadritos en el arte de servir al Poder y servir al amo. Así que hemos de creerles en un acto de fe de carbonero negro total. Comulgando con sus ruedas de molinos que reparten como doctos clérigos, que son, de la cosa pública y muy profesionales, que pa eso cobran y se ponen sus sueldos de propio, aunque del común bolsillo. Y si sospechas y no crees eso que dicen de ETA todos los medios, pues peor para ti, ya que por arte de birlibirloque eres de ETA o del entorno, o tú veras; pero comienzas a ser un infame incrédulo, un malsín ateo de los que mandan para tu bien y son la Verdad, que eso también dice el Poder y el Gobierno, sea el que sea. De ETA tenemos que pensar lo que nos digan, a ciegas, con fanatismo absoluto y con certeza total. Y a poco que uno recuerde, lo saben todo de ETA. Si parece mismamente que son la cabeza motriz de la misma. Recuerden los detalles que dicen de los etarras y de sus intenciones más perversas y remotas en todas la publicaciones casi todos los días.
Uno flipa en colores con este asunto. Y uno no sabe a ciencia cierta ni como abordarlo sin ir por los trillados caminos que desean que trisques los que Mandan, bueno, más que los que Mandan, el tándem bipartidario ppsoe, con todo lo tétrico que es, lo perverso y los encenagado en cosas sucias que están, utilizando a la propia ETA para sus campañas electoreras y sus políticas diversas, como ve el más cegato a poco que recuerde, analice, piense, vea, que eso no es acto de fe ciega, sino palpar el costado de la verdad.
Esos ocho años aznarinos del pacto llamado antiterrorista, firmado (como gustan sus estilistas decir) por el pp y el psoe, excluyendo e incriminando, deliberadamente, a todos los demás, ha sido un periodo de tiempo suficiente para ahormar voluntades, control social y policial absolutos sobre la población a cuenta y cuento de ETA. Porque ya lo digo o reviento, digo una verdad total de este delicado y sutil asunto de manipulaciones: ETA es una buena estratagema, una perfecta coartada para que el bipartidismo haya llegado a donde está y al totalitarismo absoluto que tiene sobre todos los aspectos sociales, políticos, de gobierno y mando, de opinión y dominio, y diría que hasta de cultura, bueno de esa cultura del culturetariado militante, esa caterva de vagos y maleantes que van de artistas y no hacen sino cultureta subvencioná para apuntalar a los que los pagan, pedir el voto pa ellos y lo que ya se sabe de soplapollismos diversos.
Porque lo mismo que los de ETA se justifican por ellos (ppsoe), éstos se justifican por ETA. Y algunos como un servidor no anda con los unos ni con los otros sino todo lo contrario, contra los dos hemistiquios en liza y lucha y que salpican para la gente que no veas.
Y ya la habré liado, qué eso no puede ser, me dirán todos los comidos de coco del país, qué eso qué va a ser, me repetirán la patulea de asociaciones de víctimas y victimarios como hay, qué no se puede ser independiente en esa lucha y patatín y patatán… Que no digo eso ultimo de independiente, sino digo que no me canteo por nadie del cotarro y punto. Y culpo a los dos bandos, los bipartidarios y ETA, de atentar contra las libertades de la gente, no ya la vida, que también los dos, mano a mano, y no quiero traer la memoria histórica del tiempo presente en ese lance para cargar a los bipartidarios, porque los muertos y barbaridades de ETA bien que lo saben airear todos los días. Sus muertos y sus inmensas barbaridades votadas, eso sí muy votadas por larga chusma, lo callan, lo niegan y al final lo ningunean y mienten, con un manejo del olvido histórico memorable.

Pido a esos malnacidos que se inventen leer lo que ni digo ni pienso, que lean lo que digo con la puridad y la exactitud con que me expreso. Si no llegan por sus manías y comeduras de coco, falta de libertad y demás, no es mi responsabilidad. El estar contra ellos es un deber moral, ético, social y hasta, y fundamentalmente estético, y poético.

Otro día hablaremos del inmenso negocio, cotizando en bolsa, que constituye esto del terrorismo y su amenaza, y la desgracia tremenda para las economías de muchos si no existiera. Pero eso es otro asunto del que nadie habla, y todos sabemos mucho con sólo hacer un ligero cálculo... Y si a la policía y sus amos no le gusta, que se rasque, y si a ETA tampoco, pos lo mismo, o doble, con el mismo rasca...

Y si elevamos un poco el vuelo en la trama y tralla terrorista y sus sistemas antiterroristas, que se retroalimentan y se usan, vamos al caso de la poderosa Yanquilandia y su mandamás de ahora, como los de antes y siempre. No olvidar. Que todo ese discurso antiterrorista de los que hacen pactos excluyentes de todos, menos de ellos, no es más que la expresión de los que en los altos vuelos internacionales hace el señor Bush, lo mismito que Garzón ha aprendido en Yanquilandia y aplica aquí con mano férrea. Antes era incriminar a todos los enemigos de su sistema como comunistas, hoy de terroristas. Todo para mantener el imperio del Mal y del Capital, que decía la tele hace años, en un memorable programa infantil. Que el seor Bush es el maestro de toda lucha antiterrorista, eso debe quedar claro. Y los que mandan acá no son sino discipulillos aplicados.
Pero eso para otra entrada: o sea la mostración palpable de la coartada terrorista/antiterrorismta para controlar, mandar, manejar, manipular y tener a todos en un puño, que esa es toda la lamentable historia de la humanidad hasta el presente. Y ya toca ser libres de los canallas que mantienen ese laberíntico cotarro, ya.
En vuestras manos, lectores del mundo, buena gente, encomiendo ese espíritu. ¡Sea!

18 de agosto de 2008

MÚSICA PARA UN VERANO, 15



INQUISITIO

Sin lugar a dudas que la famosa Inquisición española fue tan peculiar porque esos ortodoxos la montaron. Que ya es montarla. Incluso, si rodamos en los tiempos y las historias diría que las famosas SS nazis hunden su esencia en esos ortodoxos de toda la vida. Lo del remoquete de judíos es algo folklórico y falso. Como toda propaganda.

MÚSICA (Y LETRA) PARA UN VERANO, 14

Recién llegado del castillo de Reina. De presenciar y escuchar la magnífica interpretación artística de Eduardo Paniagua y su grupo Música Antigua, que en la noche de luna llena, y en las alturas del castillo, o alcazaba, o fuerte o lo que fuera, que primero fue túrdulo, tal vez, y luego los romanos lo usaron de refugio, y los musulmanes, o antes los godos los tuvieron por fortaleza...
Es uno de estos actos, de lo que llamo el culturetariado, que pretende recuperar algo que si se ha perdido es que no se puede recuperar. Como decía Américo Castro de la lengua, que si hay que recuperarla o luchar por ella, es que se ha perdido, y si se hace resulta un churro total. Me refiero al acto tradicional y oficial y al bombo de la publicidad y todo eso institucional y político de cultureta y culturetariado. No me refiero a Paniagua y su combo, que siempre me resultarán una delicia musical, algo exquisito. Así como los fuegos artificiales de Santa Bárbara de Zafra, de una belleza subida en el incomparable marco de la alcazaba derruida y de la luna llena y el cielo claro, con las vistas de las fogatas luminosas de poblaciones de la comarca de Llerena a entrambos lados y aún detrás y delante del notorio público asistente.
Por ejemplo llamo deliberadamente comarca de Llerena a la que lo es con ese topónimo por historia, justicia, sensatez, bondad, cultura, verdad y todo eso que dicen de recuperar y demás. Que estos del culturetariado destruyen totalmente todo, a sus antojos. Y usan la historia ,como del periodismo y la publicidad para difundir sus mentiras. Ya que los historiadores y periodistas son excrecencias del siglo XIX (decomonónicas constancias) para mentir y dominar con la propaganda, fieles aliados de los políticos de garrafa, que ya todos los son. Se ha leído un manifiesto a favor de la revalorización y la recuperación del patrimonio histórico artístico de la campiña sur, del que quiero hacerme del texto fiel porque he escuchado barbaridades inquietantes, como que desde la alcazaba de Reina se pueden ver las cloacas de las ruinas de la ciudad romana de Regina Tordulorum ¿?
Pero lo primero es lo primero, recuperar el patrimonio geográfico y toponímico, que sustenta y da base al histórico y artístico. Como decía mi maestra y profe doña Casimira: sin geografía no tenemos historia, sabiamente. Esta comarca se llama de Llerena, en todos los mapas, por todos los testimonios antiguos y por todo. Darle el nombre de Campiña Sur es algo pobre, mental y culturalmente, es algo cutre y vulgar por localismos estúpidos y castrantes de los partitócratas y endebles mentales, cuando no ignorantes doblados y a intención, que lo usan. Y, a todas luces, es el primer atentado contra ese patrimonio histórico y artístico que dicen defender y recuperar. Por ello traigo algo de Paniagua y algo de esa música que he escuchado, que ha paliado raspaduras y faltas en otros sentidos en el acto al que asistí.


15 de agosto de 2008

VUELTA AL ALTO VUELO


LXVIII
CACIQUE CON EÑE

Cacique de nuevo cuño,
facha de la vieja cuña,
formando con la pezuña
símbolo de rosa y puño.
Reyezuelo del terruño
que tienes en vil amaño,
como cacique de antaño,
y la maña de la araña
para formar tu maraña,
urdiendo todo en engaño.

Que tu mesnada rebañe
en votos arrebatiña,
con engaño y socaliña,
y a todo inocente engañe
no justifica el afañe,
de barbián, con que emponzoña
tu partido de carroña
toda esta tierra hasta el moño.
No quiero decir el coño
para parecer gazmoña.

14 de agosto de 2008

MÚSICA PARA UN VERANO, 13

13 de agosto de 2008

UNA SUPERSTICIÓN RAZONABLE, SI GUSTÁIS



Para Antonio Fuentes,
del pueblo

Dado el carácter de este trabajo, de tipo divulgativo, prescindo de aparato crítico y de las apoyaturas científicas al uso en toda tarea de investigación etnológica o de cultura popular. De esta manera lo redactaré dando la precisa y mínima información y yendo al meollo de este asunto curioso que no dudo será del interés de muchos y curiosidad de no pocos, que espero vean la punta del iceberg para una autoreflexión sobre nosotros mismos y nuestras manías, creencias y supersticiones, que son el desván trastero de nuestra historia social.
Bien dicen aquellos de que mejor es no buscar sino encontrarse. Esto me ha ocurrido a mí hace unos años, con la explicación de la superstición llerenense de la que trato. Sin saber cómo me fui encontrando su explicación o, a lo menos, una explicación que no carece de una cierta lógica convincente, si es que hay alguna.
Sabido es que la mayoría de las supersticiones de tipo popular son, desde la óptica del hombre presuntamente civilizado y moderno, absurdas, carentes de sentido. Así pensamos que vamos a tener mala suerte si vemos un gato negro, poner un hilo de algodón en la frente de los niños, para que se les quite el hipo, previo ensalivado, creer que dar vueltas a un paraguas es malo o que si se rompe un espejo en casa ha entrado la mala suerte, que se remedia tirando inmediatamente un vaso de agua a la calle, son otras tantas creencias de las que hacen gala nuestras gentes en Extremadura, y que también forman parte de la llamada cultura del pueblo. No pretende este trabajo poner en entredicho tales creencias con las soflamas de la progresía descreída que aulla ante el televisor si juega su equipo favorito, y que desde una visión no mágica del mundo, carece de sentido. Pretendo sentar la tesis de que esas supersticiones, algunas, tienen explicación desde posiciones históricas, sociales, políticas y religiosas determinadas. El trabajo de explicación de algunas es difícil. Sin embargo el de otras no lo es tanto y la mayoría se desvelan, poco a poco, al paciente observador y estudioso.
Existe una creencia supersticiosa en Llerena que no está extendida por el común de las gentes. Pero sí está fuertemente enraizada en algunas familias y, por los informantes, o personas que nos la han transmitido y donde la hemos recogido se podría decir que esta circunscrita a un barrio concreto, y que, curiosamente está donde se supone existía la aljama judía de Llerena. Porque, llegados a este punto, hemos de decir que Llerena para nosotros no son sólo los hombres y mujeres que la habitan y los edificios que los cobijan, sino una comunidad que se extiende en el tiempo -pasado y futuro-, esto es, asumimos afectivamente su historia.
Pasemos ahora a exponer la superstición. Resulta que se tiene la creencia de que si alguien, al cortarse las uñas o el pelo, los arroja al brasero o a una candela, la gente opina que es malo, que algo malo le ocurrirá a esa persona que hace eso, a su familia o a algún allegado. Que una terrible desgracia se cernirá sobre ella. Alguna variante opina que si una persona hace esto se volverá loco. La mayoría de nuestros informantes tiene una creencia ciega en ésto, cuyos nombres callamos, por comprensible prudencia, que llegan a enfados serios al tomarse alguien esto a pitorreo. Ya tenemos la creencia, la superstición, la explicación de como ocasiona un mal si transgredimos una prohibición de quemar uñas y pelos.
Ahora expondremos su explicación posible e insólita. Sabido es que en Llerena tuvo asentamiento una comunidad judía, floreciente sobre todo en la primera mitad del lo XV. Se ha hablado poco de esto, por los eruditos locales, y existe una documentación amplia sobre ello que merecería la pena desempolvar, que va desde archivos hasta dichos y leyendas de corte literario. Para informar, siquiera brevemente, remitiremos, al lector, a algunos datos. Amador de los Ríos documenta en su Historia social, política y religiosa de los judíos de España, unos datos sobre la aljama de Llerena, y los tributos que pagaba al rey, en tiempos de Enrique IV, que eran cuantiosos en relación con los de la época. En Llerena, y por un llerenense, judío de raza y converso al cristianismo, se escribió uno de primeros tratados antijudíos sistemáticos a finales del siglo XV, que en breve se publicará, el Alborayko. Según cuenta el romancero, una judía de Llerena amamantó al que, con el tiempo, fue abuelo de Fernando el Católico. La Inquisición nos da un muestreo bien claro de la presencia de judeoconversos en los siglos sucesivos, hasta que a principios del siglo XIX aparece un curioso romance de ciegos, que tiene a Llerena y sus gentes de raza judaica como protagonistas (lo reproduce Víctor Chamorro en su Historia de Extremadura, I). Romance que transcurre en nuestra ciudad. A donde -cuenta- llegan unos judíos de Portugal y se instalan, ocultando su personalidad, y se ponen en relación con otros judíos de tapadillo que, desde siglos, viven en la población y, confabulados, secuestran a un niño, a una mujer y a un cura y deciden crucificarlos el viernes santo. Entonces el cura escapa, de forma rocambolesca, avisa a los inquisidores y autoridades, y todos los judiazos van a prisión y son castigados. Y para rematar, otro dato: En una guía de la España judía, editada hace dos años escasos por la Secretaria General de Turismo viene un mapa de la península, con las aljamas más importantes antes de la expulsión de los hebreos. Éstas no llegan a cuarenta y la de LIerena es una de ellas, junto a Toledo, Tudela, Gerona, Lucena, etc.
Hecha esa breve exposición, necesaria, vayamos al corazón del asunto de nuestra superstición. Resulta que si leemos el Antiguo Testamento, y concretamente el Levítico, que es un texto legislativo sobre el comportamiento que debe observar la tribu de Leví y, en general, el comportamiento que debe guiar el ritual del pueblo hebreo. Allí se especifica que si uno se corta el pelo y las uñas debe purificarlos ritualmente, con los correspondientes rezos, en un brasero que sirva al efecto. Esta práctica aparece también a largo de toda la Biblia. Así tenemos que quemar ritualmente uñas y pelos en braseros es una práctica de identidad judía.
Por otro lado existe un curioso tratado escrito por Nicolás Eymeric, El Manual de los Inquisidores, compuesto en 1358, en el que se exponen las artes por las que se deben guiar los inquisidores en sus pesquisas, investigaciones, comportamientos, torturas… En definitiva, es un manifiesto escrito del combate que, desde tiempos inmemoriales, libra la legalidad contra el ejercicio de la libertad de ser y de pensar, o simplemente de existir. Este manual se basa en hacer de un inocente un culpable, que aún es un arte actual. Fue utilizado hasta para la formación de la Gestapo y las SS en la Alemania nazi. Pues bien, en este tratado hay un apartado en el que se exponen una serie de indicios para conocer aquellos que observan la Ley de Moisés, y en toda la retahíla nos encontramos: ...cortándose las uñas y la punta de cabellos guardándolos o quemándolas con oraciones judaicas.
Supongo que ya que el avispado lector habrá entendido el porqué las gentes, algunas gentes de Llerena, siguen creyendo que echar uñas y pelos en el brasero o en la candela es malo. Sencillamente porque era un indicio para conocer si uno/a era judío y eso era peligrosísimo en la España imperial, desde la expulsión del pueblo hebreo de la península en 1492. Ese miedo quedó profundamente gravado en la memoria colectiva, y la razón, la causa profunda de esa prohibición de quemar uñas y pelos quedó acuñada, recogida en una superstición más, de esas tan absurdas e ilógicas que el pueblo respeta con devoción y magia. En este caso parece extraordinario que haya sobrevivido hasta nuestros días. Es prueba, bien palpable, del miedo general, del estado mental de prohibiciones que el poder, todo poder siempre, y en este caso el poder político-religioso, impone.
Claro que era malo que vieran a uno echar pelos y uñas en el brasero, es que podían acusarlo de judío de tapadillo y dar con el resto del cuerpo en la hoguera si se levantaban con mal pie los del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición y toda la caterva de familiares que estaban al husmeo de que se cumpliera la costumbre…
La pervivencia de esta superstición, que tiene la posible explicación que brevemente y provisionalmente hemos dado, nos atreve a decir que la historia la heredamos socialmente y somos portadores de hechos en lo más recóndito de nuestra cultura, en nuestro lenguaje y, en este caso, en nuestras supersticiones que pueden dar mucha luz sobre comportamientos mentales y sociales. Es portadora de raíces profundas de autoconocimiento. Y al hablar de cultura popular no me refiero a la simplonería de que es la que hacemos todos, sino a la que hacen los individuos, en coincidencia con los otros, no codificada ni instrumentalizada, que va desde los romances, refranero, costumbres, manías, supersticiones, hablas, religiosidad, artesanías, etc.Y no a esa cultura popular que venden ciertos izquierdosillos que más parece populacherismo barato. La cultura popular de la que hablo, hoy por hoy, es de élites. Lo otro es masa, chusma de consumo, de toma y daca. La comedia e finita.

12 de agosto de 2008

LA LETRA Ñ (EÑE)

(La Academia y los nacionalismos)

Aunque pueda resultar insólito, en la edición primera de la Ortografía de la Lengua Española (Madrid, 1999), edición revisada por las academias de la lengua española, y cuya autoría firma la Real Academia Española de la Lengua, que no es otra cosa que un cúmulo de académicos que a ella pertenecen, sin poder como no sea el otorgado por los políticos en mando, y con ya poca autoridad racional y sabia. Como tales seres humanos se equivocan, yerran y meten la pata, como el más humano. Tal es el caso que nos ocupa. En la página 26, de la edición expresada, perteneciente al capítulo II, Uso de varias letras en particular, al referirse a la letra eñe (ñ), dice:
“2.7. Letra ñ
La letra ñ representa el fonema nasal palatal de año, España o ñandú.
OBSERVACIÓN HISTÓRICA. Al tratarse también de un fonema no existente en latín, su representación gráfica es muy poco uniforme en los idiomas que descienden directamente de la lengua de Roma. El catalán eligió ny, el francés y el italiano prefirieron gn y el portugués se decidió por nh. La solución adoptada por nuestra lengua tras muchas vacilaciones fue distinta. Aunque antiguamente eligió también un dígrafo, nn, pronto se abrevió el compuesto mediante una n una raya encima. Esta raya, la tilde, adquirió después la forma ondulada que conserva en nuestros días. La nueva letra ha sido adoptada por otros idiomas: el gallego, el vascuence, el guaraní, el tagalo, etc.“
Sorprende, cuanto menos, tal vez por desidia o, pensando bien, en aras a esa concesión a la ignorancia divulgativa, que tanto daño hace, que diga, efectivamente, para la representación del fonema nasal de España: “antiguamente eligió también un dígrafo, nn, pronto se abrevió el compuesto mediante una n con una raya encima. Esta raya, la tilde, adquirió después la forma ondulada que conserva en nuestros días”, (negritas nuestras). Lo de la n con una raya encima suena, para quienes hemos estudiado diacronía (o historia) de la lengua castellana, como poco a chusco, si no lo expusiese tan docta institución, cual es la RAE. No es raya, se trata, como bien se deduce del propio texto, de la forma abreviada de la n, montada sobre la n mayor, por ello tiene forma ondulada, ya que se trata de una n pequeña que se montó sobre la n mayor. Los ejemplos son innumerables, tanto manuscritos, desde el siglo XI, hasta impresos, a partir de principios del siglo XVI. Cualquiera lo puede comprobar y no nos extendemos en ello.
En la formación de las grafías o letras del idioma castellano la representación de la ñ se hizo de múltiples maneras, oscilando entre nm, ng, nn, mm, etc. Hasta que queda fijada como las dos n, montada la segunda, como abreviatura, en la primera. Resultando la actual ñ. Lo que cualquiera puede comprobar si se esfuerza, mínimamente, en ver manuscritos desde el siglo XI, o impresiones desde el siglo XVI hasta bien entrado el siglo XVIII.
Tal desliz lo traemos aquí por el falso dilema, e incluso afrenta, hacia lo español (como lengua o parla) que hace unos años existió en lo referido a la ñ de España y su presunta anulación en los sistemas de escritura informatizada, como grafía claro, ya que hubo una pésima e intencionada información, sobre todo desde los ámbitos políticos. Polémica huera y falsa donde las haya, traída por unas gentes patrioteras, mal asesorados por filólogos ganapanes, que, como los que redactaron lo comentado, esos académicos de argamasilla, tienen una alta preocupación de los destinos patrios y poco amor a la única patria posible y real, inalienable, que es la clara lengua castellana o española.
Sí, afortunadamente el castellano y su uso, como todas las lenguas, no es propiedad ni del gobierno de España, ni de su Real Academia de la Lengua, ni del Estado español. Las lenguas son lo más libre y libertario que existe, libertarios fenómenos humanos como el pensar o el respirar. Cosa que siempre perdemos de vista. Por ello que los políticos de cualquier nacionalismo, incluyendo el español (porque todo político se sustenta en un nacionalismo a ultranza, ratonero y bestial, como debe ser siempre recordado), no debería usar las lenguas como su patrimonio de identificación. Es algo a lo que los seres humanos hemos de negarnos. Ni el catalán, auskera, gallego o el castellano son de los gobernantes de los lugares geográficos y políticos donde más se hablan, ni deberían ser herramientas de confrontación, uso y abuso de sus nacionalismos, cerrados de molleras: desde el cerril nacionalismo español, hasta los vapuleados por éste: sean catalán, vasco o gallego. No, las lenguas son todas maravillosos instrumentos de comunicación y creación literaria, de canto, etc., patrimonio y propiedad de todos los seres humanos que decidimos usarlas. Incluso podemos inventar nuevas que serían nuestras, tal como sucede con el esperanto. Este hecho desmiente lo de los nacionalismos –incluido el español- y las monsergas de todo político de uso de una lengua para sus intereses patrioteros o nacionales. Las lenguas que se hablan en la península ibérica son de todos los que nos llamamos españoles, más allá de la nación, patria o entidad política con fronteras, mando y mercado.
Otra cosa es la lengua oficial en la que decidan escribir sus documentos y entenderse, a efectos administrativos, los entes políticos comos estados, autonomías, ayuntamientos, federaciones internacionales, organismos, etc. En un rapto de inteligencia política (cosa incompatibles per se, como se sabe) sería muy saludable que alguna autonomía del Estado español, como la andaluza y la extremeña, reconociera al catalán, el vasco o el gallego como lenguas oficiales, ya que no son pocos los hablantes, de ambos idiomas, nacidos y criados en esos territorios. Aunque su cooficilidad con el castellano estuviera restringida sólo a ese reconocimiento como posible uso por cualquier ciudadano, y nada más, no a su uso obligado por las administraciones mencionadas o para con ellas. Eso sorprendería a los que, apoyados en sus nacionalismos de respuesta (vasco, catalán, gallego) hacen patria, diferencias, y todos los males que conlleva la creación de un Estado más. Las lenguas no deberían ser señas de identidad de los intereses políticos, ni, por ende, de los nacionales.
A dos conclusiones lleva esto:
1ª. Que el amor a España, si hay que amar algo tan difuso y ontológico, está en el respeto y conocimiento veraz, sensato, y racional de sus sucesos, tal la lengua, y no en alharacas ficticias y golpes de pecho, porque, decían, nos iban a quitar la eñe. Semejante estupidez es producto de mentes ignaras y alcuceras. La lingüística es una ciencia y a ella debe consultarse, a sus sabios, que haberlos haylos.
2ª. El euskera, el catalán en sus múltiples realizaciones, el gallego y el chapurriau son patrimonio de todos los seres humanos libres, universales. Aquí los amantes de la propiedad privada se pillan las manos, u otras partes privadas, ya que esa verdad es incontrovertible, y que se olvida fácilmente; pero es inalterable. Salvo que surja un avispado y emprendedor empresario que decida hacerlos suyo y cobrar por ello, tal como ciertos propietarios de sistemas de lenguaje informático, llamado Bill Gate u otros. Tal suceso, dentro de lo posible en el maldito sistema de mercado existente, sería poco más que risible. Pues pretender apropiarse un idioma es como querer contener el agua del mar en el cuenco de las manos. Ni el castellano es propiedad de lo que llaman España, ni el catalán de lo que llaman Catalunya, ni el vasco de lo que se entiende por Euskadi, etc. Y si un ser humano crea lenguajes, tal como los informáticos, ha de ponerlo al servicio de todos, pues él recibe todos los idiomas, lenguas y lenguajes gratis total desde que nace.
Rematando, invitamos a todos que, en aras, a ese interés por saber, que nos caracteriza como seres humanos libres, excepcionales en la creación, aprendamos catalán, euskera, gallego, castellano, chapurriau, francés, inglés, lituano, rumano, tagalo o guaraní… Así el mundo, nuestro mundo, y nuestra mente se harán amplios y gozosos. Especialmente es algo que se debería inculcar en los centros docentes, donde tanto tiempo se pierde en predicar nacionalismos diversos (incluido el español) y poco el amor a las lenguas como instrumentos de libertad y comprensión de nosotros mismos, de los otros y del mundo. Así el falso dilema político de los nacionalismos parecería cosa de enanos mentales, con perdón de los enanos, claro.
NOTA: Agradezco esta reflexión a mi amiga Helena Salajan (hermosa parlante de como siete lenguas), que me convenció de que el inglés no es del Reino Unido de la Gran Bretaña, ni de Estados Unidos de Norteamérica, sino de los que decidamos usarlo, escribirlo, hablarlo… Y eso que se usa como un idioma que quieren imponer por la fuerza, claro, los gañanes de turno, que lo toman como su seña de identidad política. Pero es inocuo, tal como el color azul o verde, que no son de nadie, sino de todos.