11 de diciembre de 2008

DISCURSO ÚNICO, PENSAMIENTO ÚNICO (POR IMPOSICIÓN LEGAL)

La iniquidad del poder ha llegado a que ni siquiera se puede hablar con meridiana libertad del tema, de la materia, la cuestión, del asunto, de la preocupación, del acogotamiento, cuando eso se puede usar para criminalizarte en un momento dado, como as en la manga de los que mangonean (por eso la ¿manga y el as?), con altivez de dominio; pero con disfraz de monjitas protectoras, lo que se llama poder y policía. Los que mandan y dirigen la orquesta del Todo lo han secuestrado de tal manera, y con tal avilantez y maldad que, como en otras épocas oscuras, hundidas en eso que llaman historia –y de las que no interesa por ahora su memoria ¿histórica?-, al que hable de por libre le corre el peligro de ser considerado el malo y terrorista, sobre todo ese término acuñado por el poder y sus usuarios: terrorista. Hoy y aquí. No se puede abordar semejante cosa (el término terrorista y su función en el juego sociopolíticoeconómicopolicial)como no sea utilizando, pormenorizadamente y según el protocolo, esas vacuas y absurdas expresiones que el poder ha inventado para hablar, o para que hablemos, del terrorismo (condena enérgica, consternación social...). Uno va comprendiendo mucho mejor, y es un claro ejemplo para los estudiosos de la llamada historia, lo que ocurría en la España de los siglo XVI y XVII, sobre todo, con los conversos. Y la utilización para control social, económico y político de toda la sociedad, en la que cualquiera podía ser acusado de converso falso y todo eso tan gracioso, derivado de lo que se burla con una inteligencia superior y certera, con esa ironía finísima, Cervantes en El Retablo de las Maravillas.
Se ha creado por parte de las estructuras, propagandas, púlpitos, foros y fogueos, floreos y publicidades del poder, un discurso cerrado y uno, presuntamente adecuado y correcto, muy correcto, inflamado de mentiras y medias verdades, insuflado de garzonismos cañís y esa jerga falsa y huera de la judicatura, los leguleyos y los jurisconsultos que en este mundo son para el poder y el mando de sus mendas, sus trolas y sus cavernosos procedimientos. Y sé, en carne propia, algo de todo eso. No hablo sólo por lo que veo en los periódicos, y contrasto en los antiperiódicos. Información y contrainformación que diría quien busca certezas en ese juego. Llega a tal la afinación del mal que si no usas sus expresiones, tal como se estipula y, por lo tanto, sino piensas exactamente como ellos, eres terrorista por su gracia, mira por dónde… Y no exagero nada. Y poner un ejemplo pudiera ser motivo de craso delito y callo, que a buenos lectores no le faltarán...
Que bien mirado si se ilegaliza una coalición, un partido político, unas organizaciones, que van desde una editora hasta un diario, porque algunos, pocos en el contexto, de sus militantes, cometen delitos diversos, uno no llega a ver claras las razones para hacer extensiva –por agravio comparativo- la criminalización de las organizaciones a las que pertenecieran esos sujetos. En todo caso si sucede así, aplíquese la doctrina a todo partido político u organización, sin tendenciosidad, y comparativamente agraviado. Entonces tendríamos ilegalizados los dos partidos a los que votan mayoritariamente los españoles, con sus entornos, sociedades, bancos, cubículos, marchas, retromarchas y etc. Porque gatuperios de toda laya han hecho militantes suyos, que van desde el asesinato, terrorismo, y malversando recursos del Estado, que es peor, hasta el latrocinio, engaño malgobierno, merma de los recursos públicos…, y todo eso que gotea, día sí, día también en casi todo medio, pese a que los tienen dominados; pero la merde es tanta…
Que no llego a entender esa doble vara de medir las costillas y las medidas que se toman con unos y no con otros, desde la óptica de la igualdad, la equidad ante la ley y el sentido común.
Soy lector compulsivo de Michael Foucault, entre otros insurrectos despabiladores de engañifas sociales, políticas, policiales y económicas, y a estas alturas estoy curado del espanto del poder establecido, que es siempre el mismo poder, por mucho que se vista de seda, o se cambia de collar, en todas sus manifestaciones, entornos y escondites. Desde el ministro de interior hasta el chivato –de barrio- del partido en mando que señala con el dedo y acusa con la lengua como hacha para eliminar adversarios políticos, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, demonizando... Y todos los asesinatos y eruptos contra la vida y la salud de las personas me aterrorizan, vengan de donde vinieren. Incluyo los delitos contra el espíritu, los peores, como son la imposición de un discurso oficial único, el uso de la propaganda para el engaño y la alienación y esos que todos debemos pensar… Porque si uno rechaza las acciones de ETA, también repudia las reacciones contra sus actos, en la que los paganos nada tiene que ver con ETA, venideras del poder, que tampoco es manco, si tiramos de la manta, de sus guerras y de todo eso... Que dicho ya en plata, se retroalimentan perversamente, salpicando todo con sus terrores y sus publicidades subsiguientes.
Me duelen y lamento, de la misma manera, aunque entiendo que pudiera haber más salvajada en una cosa que en otra, los asesinatos de la OTAN en el acoso contra Servia -por ejemplo-, llamándolos fallecimientos colaterales, los actos asesinos de los GAL, que los asesinatos de ETA con el uso de víctimas del conflicto... Que unas muertes sean más burradas que otras no exime a ninguna del repudio a los entornos que las han conformado, sean estos los de los gobiernos de la OTAN, los del gobierno, partidos y organizaciones españolas y francesas o de los pirados de ETA… Así de claro y sin ambajes ni peros.
Y esa es mi postura ante lo que ocurre en torno a lo que llama terrorismo el poder en mando, a lo que lo llaman todos los loros que repiten un discurso gastado, mentiroso, falso, encubridor, entregado y astragado, que nada aporta sino que uno de los contendientes acabe con el otro por la fuerza, salpicando a todos. Y de camino usen ese exterminio como depuración y aquilatamiento en la sumisión de la gente libre, del análisis que desea certezas, y de otras opciones de indagación de los hechos, que haberlas haylas, diferentes y distintas de las partes en enfrentamiento y sus discursos. No sólo vale la vía policial impuesta, ni la vía gubernamental interesada, ni la vía de los tropecientos mil interesados en el status quo del asunto, en que esto se retroalimente, que van desde empresas de seguridad a vendedores de seguros de vida, de pistolas, de pólvora o micrófonos y pago de chivatos…
Rechazad todo discurso del poder desde la base. No puede ser nunca verdad libertadora, jamás.

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