26 de noviembre de 2008

NACIONALIDAD CERVANTINA

Hace unos días que ando reflexionando (peripatético deber) sobre unas ideas que hubiese querido que fueran las inaugurales de este portal. Evidentemente sobre literatura, y concretamente sobre poesía. Porque también es hablar de poesía si hablo de las circunstancias y entornos que vive un poeta su labor creativa, y a cómo lo ven sus contemporáneos, los usos y abusos de la sociedad que lo vive, las manías, sobre todo las manías y pensamientos habituales de la gente para con un poeta, o un escritor, o el artista en general. Lo que lo marca las características socioeconómicas de una organización social dada, de un marco institucional más allá del cual siempre está la obra y el propio poeta, como hombre y como artista, y sea dicho como presupuesto de partida. Algo que pudiera llamar sociología del artista en una sociedad capitalista, especuladora, consumista, casquivana, grosera, esclava, aherrojada, ignorante, servil, ansiosa, trepa, alienada, insolidaria…, como es la sociedad, o la mayor parte del personal que vive en ella. Aunque el poder, los poderes bien saben poner la pátina de cultureta, y poner en marcha su culturetariado para hacer ver que no, que todo es brillante, pleno, hermoso y libre, sobre todo mu libre con el adjetivo democrático, que lo mismo sirve para un roto que para un descosido… Y, por ejemplo, quiero ponerlo sólo como ejemplo, se sacan de la manga esos talleres literarios en donde se fabrica la forma de escribir, y hacen creer a los escribanos, que escriben, que son escritores, y poetas y lo que se tercie… Que se trata de ningunear y eliminar los libres, los que se lo curran, los que luchan, los que crean. Que esos son siempre un problema. Así que premiemos a los chiquilicuatro, los sectarios adoctrinados y cultureteados, alcémoslos a lo alto para que bajen a los infiernos esos que sí son reales creadores de raza. Nunca como ahora ha estado mediatizada y aherrojada la labor creativa en general por los poderes dominantes, y a sus servicios como forma de salir al mundo, nunca como ahora han tenido los poderes establecidos, de forma interesada, la potestad absoluta de decir quien vale y quien no, quien se auspicia y eleva a las alturas de sus escalafones, y quien no, nunca como hasta ahora la abyección de los plumíferos que se someten a eso ha sido más purulenta, al servicio del mercado y sus dioses, que marcan la calidad, incluso la honestidad de los autores, incluido poetas, como una suerte de vericuetos y gatuperios para los que se acogen, o son acogidos por los partidarios, en ese mercado y sus suertes.

Y ha venido este suceso a enriquecer la reflexión. A lo mejor era necesario e hice bien retrasando este escrito: que el novelista Juan Goytisolo obtenga el Premio Nacional de las Letras… Juan Goytisolo ha sido, es y será uno de mis maestros primordiales desde que lo leo mientras escribo. Lo hago desde los años setenta de forma inmisericorde y apasionada. Con la lectura de su trilogía Señas de identidad, Juan sin tierra y Reivindicación del conde don Julián puse patas arriba lo que quedaba de la cultura cañí y de costumbre, el montaje de cartón piedra reluciente que me acosaba… Y sus libros luego, hasta el presente, han sido mentores de no poco de mi pensamiento y sensibilidad.
Pero es la actitud de Goytisolo, como creador y como escritor concreto, como ciudadano, con el hecho creativo, lo que me ha enseñado y reafirmado en ciertos valores y comportamientos. Digo reafirmado porque posiblemente forman parte de mí por sí mismo, y la actitud, el ejemplo y la obra de Juan los reforzó.

Existe la común creencia -no por ello menos vulgar- de que quien escribe y, en general, quien se dedica a un arte, lo hace con ínfulas, deseos, ansias, necesidad, único fin de fama, conocimiento, gloria, mérito, renombre, reputación, popularidad, nombre, admiración, prestigio, notoriedad, honor, aplauso, aura, aureola, lustre, auge, éxito, brillo, nombradía, exaltación, laureles, triunfos, prez… Evidentemente que esa creencia, propia del homo mercachifle y capitalista retardado mental, está fogueada por la sociedad mercantilista y especulativa que vivimos, en la que todo tiene que estar en función de ganar pelas como sea y de lo que sea. Y lo más cínico es que se cree natural esa forma de pensar. Natural del esquema autor-obra-propaganda-publicidad-sistema establecido dominante-mercado-capital. Incluso hay quien vomita que sin mercado no hay obra, sin capital menos, y que sin publicidad y propaganda no tiene valor, no vale nada, que lo que vale es el capital, el mercado, la publicidad… Cuando uno escribe poemas desde siempre, con entrega eremita al trabajo es sospechoso que algo busca, algo que se reduce a premios, mercado, capital, propaganda. Si en España eres poeta tienes que tener tu panoplia de premios que te den ringorrango, sino eres nada y sospechoso de ser muy malo. También en España si escribes poesía debes haber publicado en alguna editorial del ramo o afines con presencia en el mercado, sino tampoco lo serás para nadie ni para nada. Asimismo has de convivir y estar en festorrios puntuales del mercado de la cosa cultural y literaria: por ejemplo ferias de libros, que algún carguillo político presente tus publicaciones, que se te cite por el personal del culturetariado militante y sabido, esos chicos al día de modos y modas que hoy pululan por todas las consejerías y estamentos autonómicos del ramo como comisarios/trincadotes/res de la cosa culturá ya que sus papás les pagaron una carrera y a ellos les gusta la cosa esta de la cultura. Idea mermada de cultura que lo es todo, casi todo lo que el hombre hace como ser humano, desde hacer un ojal hasta crear la Iliada.. Y es evidente que en España has de tener un promotor, representante, apoderado o relaciones públicas que te monte el chiringo de la trepa a lo alto de esa gloria o conocimiento del asunto y valor en marcha de cara al mañana, a la gloria empírea de la fama. Y es evidente que en España, hoy, tienes que estar al amparo de alguna institución con mando, que te resguarde, promocione y premie, que te acoja y enderece, que te apoye, a cambio de tu colaboración no muy clara en apalanque en la cosa electoral y partidaria o sindicalista estatal bien verticada, ya sea pegando carteles o ya escribiendo el eslogan de la campaña, ya trasteando en alguna cosilla de escritores, pongamos asociaciones que aparentemente son ajenas a la cosa pública; pero que en ese afán tan bien llevado del anterior régimen, y padre de éste, se hace a las mil maravillas.
Pero deben saber esos que piensan, a pies juntillas, amarrados e inamovibles, esos que forman parte de alguna familia del orden, de algún sindicato del trinconeo, de algún club de fugo en danza, y también el llamado hombre de la calle, y sobre todo el de casa, que tanto ve la tele y el telele, así como todo ciudadano malinformado y manipulado, preferentemente, que hay escritores, hay poetas a los que se las trae floja todo eso de premios y famas, jamacucos de prebendas, proselitismo y pro elitismo de mercado y capital, manejo de las instituciones para decir y proclamar quien es quien en la creación poética con descaro. Gente que escribimos, desde hace tiempo y espacios, denodadamente, diariamente, superando muchas dificultades que nos hacen y perfeccionan, con entrega monacal y soledad sin nombre, gente que aguantamos el chaparrón de la ignominia de la competitividad, y de los premios, promociones y ganancias de mediocres vestíos de limpio que no hacen la o ni con canuto, de oportunistas de uso de la escritura como promoción personal y dineraria; gente que gozamos lo indecible ante la obra bien hecha y perfeccionándose, como un jardín que con cuidados nos da bellas rosas y plantas guapas, gente que luchamos contra los convencionalismos, la suprema ignorancia literaria del entorno vil de la sociedad española y sus ocupantes, o sus ocupaciones por un mercadillo de rebajas intelectuales de baja calidad, cuidando de hacerlo bien, no cosillas que poco a nada tienen de creación, poesía o literario. Gente que tenemos que capear el temporal de saberse en la certeza, en su realidad, ante tanto embite de la mofa y befa de los marrulleros titulados, sabidos, leídos y manipuladores desde las covachas del poder y la mentira. Gentes que tiene que invocar la inteligencia para preservar un saber especializado y remoto, sectario y solitario en sus buenos sentidos, mausoleo superexclusivo de santos y héroes de la palabra, que han cedido soberbiamente a los escritores eunucos en enfrentamiento con el público, el mandato de la comunicación y sus manejos, y que nos hemos enterrado en vida para salvar a la literatura, a la poesía, de la ruina: escribimos entre nosotros y para nosotros, decimos estar empeñados en la rigurosa tarea de la investigación verbal, en la invención de formas nuevas; pero en la práctica multiplicamos cada día las llaves y cerraduras de este recinto donde nos hemos resguardado, esta selva, este bosque de Lacandona, y hemos protegido la literatura porque, en el fondo, alentamos la terrible convicción de que sólo así, lejos de la promiscua confusión donde reinan todopoderosos, los medios de comunicación y manipulación social masivos, la publicidad y los productos seudoartísticos de la industria editorial, que alimentan al gran público. Sólo así, en nuestros días, puede florecer, como orquídea de invernadero, clandestina exquisita, preservada del encanallamiento por códigos herméticos y estéticos, asequible sólo a ciertos esforzados cofrades, una auténtica literatura de creación.

Por ello un premio a uno de los nuestros –y que no se malentienda la expresión porque eso de los nuestros es muy vario y diverso- no deja de ser irónico, chocante y hasta provocador y reafirmante de todo lo dicho, y la postura adoptada por creadores en verdad. Por ello espero que se le entienda a Goytisolo expresiones como las de estoy en absoluta libertad y vivo completamente al margen, España está pendiente de una transición cultural que elimine tabúes, cuando en su última obra lo expone más clarito, descubriendo la verdad de la sociedad en la que sólo se busca el poder, el dinero y el mando, Soy incapaz de escribir una novela con diálogos teatrales. No me interesa. En ésta (su última obra, El exiliado de aquí y de allá) he buscado la concentración y no la extensión. La prosa en acción, que ha dejado el argumento a un segundo plano, La creación es como una fantasía sexual, el ser humano es animal y ser espiritual a la vez, después del 11-S la humanidad vive con el terror y como si fuera una mercancía, Viajar se ha convertido en una pesadilla, hay cámaras que nos vigilan…, El terror, la religión y el consumismo es la triste realidad en que vivimos todos, Anómalo como todo creador y de nacionalidad cervantina, en la creación no hay corrección política, pasa lo mismo que con las fantasías sexuales de cada uno, que no tienen que pasar por ninguna corrección, Juan Goytisolo ha hecho siempre una defensa del saber no rentable, que con frecuencia conduce al aislamiento y a la marginación, al tiempo que ha reivindicado una transición cultural para España, La transición política cambió el rumbo de la sociedad española, pero no ha ido acompañada de una transición cultural… Y, en fin, con ideas de esa guisa pues vayan ustedes poniendo en remojo a tanto plumífero de tronío y novelita histórica, por ejemplo, aprovechando la moda inmortal de la cultureta española por la afición y querencia a la historia como verdad y otros cuentos… Y vayan poniendo en cuarentena todo el donoso escaparate de botarates como consumo literario de modas del mercado. Donoso escrutinio el hilo de esto.
Seguiremos.

1 comentos:

Fauve, la petite sauvage dijo...

Vengo por la entrada de los premios y aunque aún no he leído la entrada (perdona, Poeta) sí la noticia del premio a Goytisolo, al que le quiero dar un gran aplauso, y a ti, Agustín, las gracias por darnos tanto conocimiento.
Besos.