13 de septiembre de 2008

QUE SE DESTITUYAN YA

La noticia se podría titular como de cambio del personal en servicio y chitón, o los peones de brega del partido, para la estructura clientelar de la Junta de Extremadura o su psoe...

Por si no he expresado con claridad, en alguna entrada, uno no está en nada acorde con la medianía y mayoría interesada (por dinero baila el caballero y por pan si se lo dan) en eso de que se subvencione lo que llaman cultura, para convertir todo en parque temático y mal circo. Que desde finales de los setenta enarbolaba la linda progresía cañí. Más dinero pa cultura, decían, más dinero y venga dinero. Y los sindicatos que hoy son multinacionales y bancos y grupos de seguros... Y uno flipaba en colores no comprendiendo que la creación auténtica no necesitaba eso. Si lo necesitara cabe aceptar que sólo pueden crear los ricos o los que tiene posibles, que se dice. Eso de dinero para la cultura iba referido más bien al espectáculo como el teatro, a los que cantaban o hacían músicas, o a los que –en general- se dedican a espectáculos diversos de tipo paratelelevisivo o similar.
Y uno recuerda, en esa línea de recuerdos de hace como treinta años, como se montó, por ejemplo, la Editora Nacional, y recuerda el imponente catálogo que publicó, de una calidad absoluta. Afortunadamente poseo casi todos sus títulos, adquiridos a bajo precio, cuando la linda progresía, en el poder, liquidó aquella ejemplar editora, porque decía que eso de una editora oficial y pública, y estatal, no iba con la democracia y todo eso de que no lo admitirían en Europa y que si la iniciativa privada y el Mercado, y se comenzó a montar el trifostio de editoras oficiales regionales, para estar más cerca del acoso a los escritores buenos, auspiciar a los torpes y lerdos, primarlos, usarlos para su función superestructural y electorera de postín. Ser la casa de premios y castigos de los culturetas en danza, como casi todo lo del negociado de cultura, que dicen.
Existen dos términos antitéticos y que se repelen, cuando el uno no usa al otro, y es eso de política cultural. La gente, el pueblo libre, no necesita de eso, la cultura en su prístino sentido, principio y fin, es algo vivo, operante y que no necesita de poderes, que a eso simplemente se refiere político, que la salvaguarden, dirijan, utilicen, manejen, domestiquen, manipulen, vendan, compren, ninguneen, vejen, enaltezcan. Todo lo que el hombre hace en cuanto ser humano es cultura: desde una meada calllejera hasta pintar la cúpula de la Sixtina… La auténtica cultura o es libre de los políticos y de las instituciones, o simplemente no es, para convertirse en cultureta y sus usuarios en culturetariado mendigante y harto de pan y circo, racionado el uno y programado el otro, como le gustaba decir al amigo Jesús Alviz, de grata memoria, aunque sea biliosa. Al que conocí, por primera vez, hace ahora como 29 años exactos, en la calle de Cáceres donde tenía un piso muy moderno, la calle Margallo….
Y sigamos. Todo lo demás es un simple montaje del régimen para domeñar, mandar, mangonear, porque el poder, a lo largo de la historia no ha hecho más que ocupar parcelas que eran de la gente, para la gente, libres, con el único fin de mentirlas, dominar, decir quien es cada cual. Ocupó la religión de la que todavía está deshaciéndose, o según le convenga, se apoderó de la moral, del saber técnico…
Por ello nunca me he acercado, ni de lejos, a la llamada Editora Regional de Extremadura, como poeta o escritor. Sabiendo que para hacerlo tenía que tener los méritos del carnet del partido en mando, como mínimo votar(lo), o pertenecer al entorno, suficientemente comprobado o contante en mis escritos, forma de ser, estar y todo eso. O sea, para hacerlo tenía que renunciar a la libertad. Máxime si uno apuesta por hacer literatura de riesgo y libre, no mimética ni de éxito o circense, esto es, no ir por caminitos trillados y sendas usuales o compadreras. Uno tampoco está por los premios y eso… En fin, que la Editora no era precisamente lugar de habitación para mí. Sí recuerdo que mandé un ensayo, allá por los iniciales ochenta, cuando estaban tirando una colección llena de autores (o así) infumables, que creo recordar se llamaba La Centena. A día de hoy veo aquella cosa mucho más pobre y lerda, llena de partidarios a más no poder. Y me alegro del suceso de que no me incluyeran en ella. Lo enviado era un ensayo que ya titulé La Afrenta de Tarpeya, publicado en este lugar. Y que entonces mandé, repito, en mi inocencia, a la gente de la Editora, que ni leyeron siquiera, según supe luego, y que se perdió entre el marasmo administrativo y, tal vez, la enorme cantidad de originales que recibían, al parecer, que luego supe que era sólo parecer. Eso.
Por ello, porque quiero la cultura libre de polvos y pajas mentales de gente política y de poder, o sea, que no la jodan, que sólo han de atender los servicios básicos, que hacen mu mal; pues cuando me entero de noticia como está sobre la destitución del director de la mencionanda Editora Regional, pues enseguida pido la destitución total o absoluta de la propia Editora Regional de Extremadura, y del cargo político comisarial de la Conserjera (sic) de Cultura, para siempre, urbe et orbi.
Pero aquí, y allá donde ande el indigente personal del culturetariado, se arma la alharaca pertinente y todos hacen revuelos, todos opiniones acerca del personaje del destituido, razones, mediciones y todo eso. Y digo personaje porque los medios nos lo presentan como tal, con su teatralidad de costumbre y asilvestrada, llena de medias verdades y grandes mentiras. En el poder y para el poder no importan las personas, que se convierten en personajes siempre –y el caso lo ilustra por estos días- sino el uso de las cosas. Y el uso de la Editora Regional para ese poder no es otro que mantener a la caterva de los políticos en mando y mambo, estar en permanente campaña electorera, que con el zapaterismo se ha auspiciado esta manera de gobernar como una faena de estar en permanente campaña electorera continuada. Me redundo y abundo.
Por ello he felicitado a Álvaro Valverde sobre el particular, y él me ha respondido dando las gracias., como caballero que es en estos momentos. Y caballero que fue por la causa que critico del poder sobre la cultura. Bueno, digo fue, referido al cargo del que le destituyeron.
Que cierren la Consejería de Cultura, que destituyan a todos sus cargos, comisarios políticos, inquisidores, pesquisidores y gente de trincar, y que sus recursos atiendan necesidades más urgentes que el manipular la llamada cultura, para convertirla en pan y circo, repito que racionados y programados, y propaganda del poder del partido único en mando. Es la oportunidad.

Por cierto que el diario HOY, mantenido por subvenciones oficiales y la compra de ejemplares diarios para las instituciones públicas, como institutos de ESO, escuelas, etc., tiene la desfachatez de censurar opiniones y criterios de este que escribe de forma sistemática, ya que clarifican y ponen a escuadra a la Junta y sus mandos y jerarcas, sobre todo en eso de que destituyan la Consejería de Cultura, total, y la ERE, Editora Regional de Extremadura, como instrumentos de trinque y trepa de los dóciles y babosos del mando en Extremadura, y gasto suntuario que no se necesita. ¡Qué se promocionen ellos con sus esfuerzos y su calidad, si la tienen y saben trabajar, claro!

¡¡Qué se destituyan ya o se desteten de la mamurria de mando!!

(Inicio al respecto un soneto satírico, sobre el particular, que debe de darme mucho juego)

1 comentos:

Fauve, la petite sauvage dijo...

Inicia el soneto, que ya no sé dónde está el Poeta en Llerena, la política sólo amarga y hace sufrir, la poesía también pero se disfruta y muchas veces se ríe uno y da felicidad y libertad.
Besos,
fauve.