16 de septiembre de 2008

INQUISITIO HAERETICAE

Quiero recordar que leí la noticia en uno de los recortes de diarios y periódicos, amén de revistas, que selecciono sin descanso y almaceno, guiado sólo por el titular del evento, que después ni leo, y custodio en carpetas y cajas de cartón, tal vez para la posteridad. A veces olvido escribir el día, mes y año en uno de los bordes, que para eso están. Aunque con el tiempo ya lo voy haciendo de corridillo. Pero el papelote del que hablo ni lleva fecha. Es noticia de las de sucesos, que tiene mucha enjundia, interés y más posibilidades que he visto jamás. Y en donde, a esos que llaman periodistas, les dejan meter la mano con la imaginación.
Brevemente referiré que nos habla de una red de agencias de viajes que cometía fraude con turistas. Por lo leído, contrataban expediciones a lugares exóticos y en hoteles maravillosos. Estando conchabados con una línea aérea de cercanías. Habían habilitado un paraje en una de las islas de los archipiélagos, con ese clima que tienen tirando a tropical. También tenían otro sitio, en la costa peninsular, de la misma índole y catadura del lugar sin personalidad de los islotes. Llegaban a sus agencias personas demandando viajes al Caribe, Bali, Indochina o Cancún, otros sitios propios del turisteo de este pelaje. Ellos, imperturbables, se los gestionaban. Las gentes tomaban los vuelos nacionales amañados, pensando en largas horas de travesía. Cierto es que cuando el pasaje entraba en las cabinas era, sutilmente, fumigado con un gas adormecedor, que los sumía en sueños parecidos a horas y horas en ese estado, lo que simulaba una larga modorrera hasta llegar a los lugares encantadores. Cuesta creerlo, y no me extiendo en detalles, que en el recorte se explayan, en pormenor, en toda una larga plana del diario, sin publicidad, como no fuere un borde con un recuadro pequeño. Oportunamente veremos que eso, tan descabellado, tiene una sorprendente hilazón verosímil. Y es que el fraude ha llegado a límites increíbles. Y no queremos andarnos con moralinas, ya que nuestra misión es muy otra, cimera y excelsa, como está mandado en gente legitimista y de altas miras.

Arranque de la novela Inquisitio haereticae, 2003