20 de septiembre de 2008

FLAMANTE DIRECTOR


Debe ser por aquello de que, en la crisis, bien ocupan cargos quienes saben de necesidades y de crearlas, para ofrecer luego la solución a ellas. Este es el caso de don Luis, flamante director de la Editora Regional, que antes ocupaba en cargo de incentivar la lectura entre la gente de Extremadura. Lindo asunto para más lindo nuevo cargo. Quien sabe de necesidades de lectores es justo que pueda ofrecer el paliativo sacando publicaciones. No todos tenemos esa oportunidad, ¡joder!
Tengo la inmensa fortuna de no conocer la presunta obra del instituido nuevo director de la ERE (Editora Regional de Extremadura). Seguro que es un perfecto servidor del Tinglado, a las órdenes del Mando juntapesoero y su entorno de acoso y terror social. Es lamentable que se gasten los dineros públicos en tener este chiringuito para editar y publicitar, a bombo y platillo, a los amigos, allegados, simpatizantes, nulos del entorno ibarrista/varista/pesoero, que es lo mismo que decir que son tan malos que necesitan subvenciones y esos cubículos bien pagados para imponer a la pobre chusma quien es escritor y quien no, quien vale y quien no, quien publica y quien no, quien tiene beca y quien no. Evidentemente por la cara, a poco que se vea, investigue y dirima sobre los métodos usados para ello. Auténtico caciquismo cerril de muchos octanos, señores. Dominando las superestructuras mentales y de valores del personal de a pie, para justificar refinerías, banca, poderes, y la biblia en pasta de todo el Entorno Jerarquizado, como manda la creencia talibana de los neocon y otras conservas enmascaradas de sociata.
Bueno, le deseamos al flamante director que a ver si tiene una visión certera y dimite, pidiendo la destitución de tan obsoleta editorial pública, por las mismas razones, no hace falta ir muy lejos, que las esgrimidas por su correligionarios cuando pidieron la eliminación de la EN (Editora Nacional), en su día. De paso que se una a la gente razonable y pida la destitución, urbe et orbi, de la consejería del ramo de cultura, o como le hayan puesto ahora al asunto del mangoneo superestructural y de espectáculo baladí y de propaganda del dominio psoejuntero y extremeñí.
Que no hay otra, son de la Caradura, no de Extremadura, que aunque rimen no tienen nada en común.

También recordar al público lector que no es fácil ser escritor crítico en Extremadura, sobre todo con el cacicato en mando, ya que la talibanía pesoera, en pie, arremete contra uno de todas las formas, en vez de andar construyendo el socialismo y todo eso, que no hacen ni harán.