24 de marzo de 2008

ENSEÑANZA LIBRE

He sido docente, en centros públicos de enseñanza, durante unos años. Los suficientes para ver, desde el otro lado, que la enseñanza, tal como se concibe y practica, no es más que una domesticación y ahormamiento de los individuos al estatus político imperante, al servicio del entramado social, económico, de costumbres y valores caducos de los que mandan, siempre arbitrario, falso y viciado por taras e intereses que conlleva ese propio sistema. Y digo desde el otro lado porque ya sufrí mis años escolares esa visión y características. La escuela como norma de todo, como horario de vida, como forma de vivir, como forma de pensar, sobre todo, y por ende, de comportarse. La escuela o el lugar de la continuidad del todo, segura y domeñada.

Siempre que escribo de esto, o lo pienso, viene a mí, invariable, la fábula de Monterroso, mucho más genial que aquello del dinosaurio, ésta, de otro dinosaurio:

EL GRILLO MAESTRO

ALLÁ en los tiempos muy remotos, un día de los más calurosos del invierno el Director de la Escuela entró sorpresivamente al aula en que el Grillo daba a los grillitos su clase sobre el arte de cantar precisamente en el momento de la exposición en que les explicaba que la voz del Grillo era la mejor y la más bella entre todas las voces, pues se producía mediante el adecuado frotamiento de las alas contra los costados, en tanto que los Pájaros cantaban tan mal porque se empeñaban en hacerlo con la garganta, evidentemente el órgano del cuerpo humano menos indicado para emitir sonidos dulces y armoniosos.

Al escuchar aquello, el Director, que era un Grillo muy viejo y muy sabio, asintió varias veces con la cabeza y se retiró, satisfecho de que en la Escuela todo siguiera como en sus tiempos.

de La oveja negra y demás fábulas, Augusto Monterroso, Seix Barral, 1981

Lamenté siempre la puerilidad de los escolares, siendo alumno o escolar. La lamenté mucho más al verla como el verdadero motor y ser de casi todos los docentes. Una puerilidad vestida de seria que da el pego de profesional. Algún compañero me comentó que los docentes solían ser así porque nunca salían de la escuela. Ya que pasaban en ella una parte de la vida, formándose para serlo, y luego volvían a ella siéndolo (docentes y pueriles), y que él lo atribuía a la influencia de los niños, púberes y adolescentes que en ella andan, y que determinan, con su democracia, o poder de mayoría biológica. Que eso tiene fuerza.

La verdad que nunca me gustó la escuela. Ni desde un lado ni desde otro. Y tengo vocación docente incuestionable, o digamos que más bien pedagógica. Ni me gustó siendo escolar, por el excesivo rigorismo y jerarquía, y que los tontos la dominaban, y digo lo de tontos no como insulto sino mera definición que ahorra explicaciones. Lo que luego acontece en la vida real, que los malos siempre ganan. Ni me gustó siendo docente, aún menos. Demasiada burocracia, mucho control personal, demasiado mando, autoridad de palo y no para servir sino servirse. Un sistema demasiado dominante, autoritario, arbitrario. Y maestros tiene el análisis de la escuela como institución represiva, junto a la cárcel, el estado, la familia, la tradicional y las inventadas por Zapatero y sus gentes de la neoderecha vestía de limpio, el sindicalismo vertical o los partidos políticos como bandas de reparto de botín social, los bancos, el ejército y ese largo etcétera de sagradas instituciones que se encargan que el tinglado sea opresivo para que se mantenga en su sitio y mantenga toda la injusticia acumulada y lo correcto apoltronado.

Cualquiera que me conozca sabe de mis críticas a la LOGSE, la última y culminada necedad con que el poder de los políticos pretende el dominio de la gente, con la excusa de la docencia y la enseñanza. Lo más asombroso era que la mayoría de mis compañeros no la ha leído, y sus críticas o apoyos las sacan de los medios o de oídas. Hay cuestiones clamorosas, ilegales y de un chusquerío vergonzante, que no pasan por lo aireado por los publicistas para ocultarlas. Una es eso de la enseñanza obligatoria; pero que viene de la Constitución nada menos, y recortando los derechos individuales y humanos simples. Que toda la progresía que no lee la LOGSE apoya como algo natural, mu progresista, maravilloso.

Y ahí me paro. Lo tengo claro de siempre, de tener un hijo nunca lo llevaría a la escuela, ni pública ni privada, eso seguro. Y que vengan los políticos erigiéndose en dueños del chavea y me lo quiten y lo escolaricen, como quieren hacer con los díscolos y sensatos.

Hombre, es que ya era hora, en este país de aborregados votantes contentos y jodíos por los mismos que berrean a lo chikichiki. Que no es perrea, perrea, sino berrea, berrea, del balido borreguil. Digo que era y es la hora de plantarse, y estar por una enseñanza libre de verdad. Que los curas y los políticos andan a la greña por la cosa con que adoctrinarán a los dominados y esclavizados. Que si educación para la borreguería, digo ciudadanía, que si religión o moralina ultra, que ni es religión ni na. Que si dineros para mantenimiento del clero y sus necesidades, que si dineros para comprar los manuales carísimos de las editoriales polanqueras a las que se deben favores mediáticos… Por ello cortar por la tremenda: la mejor enseñanza es la libre y en casa, o donde uno prefiera mientras no sea escuela. Sí creo necesario un tutor y bien me gustaría serlo de decenas de libres escolares, y de algunos hasta gratis, por amor a la causa. Los otros que me pagaran gastos solamente. Y no veas la de dineros que se ahorran los políticos en escuelas, subvenciones a la privada, etc.

Hay una asociación que funciona y tiene las cosas claras por el no a la escuela, por la enseñanza libre y no obligatoria. Razones hay. Esto comienza a funcionar. Me he informado de lo que rula por Internet. Primero mis sospechas ante algo de la gente ultramontana. Y creo que esa asociación es ecuánime y libre, respetuosa con derechos individuales, que son los únicos que hay a la postre, luchadora y clarificadora.

Estaremos atentos al proceso y nos informaremos mucho más y mejor.

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