27 de noviembre de 2007

RECURSOS HUMANOS



Demoledora exposición, y en imágenes que valen por millones de palabras, en este caso y para explicar eso, de lo que es la competitividad, la lucha por la vida, la sobrevivencia, el trabajo (¡ya ves!), una colocación que es símbolo de dignidad, etc., en su realidad cruda, por mucha dulzura, ornato y mentira que le pongan los técnicos, el poder, los sindicatos, las oenegés, el Estado, los moderantos instalados en la trepa social, los poderes diversos...
Y luego se extrañan de que las mujeres sufran mal trato y los de abajo las maten de cuando en vez, siempre más los de abajo, lo que resulta curioso y sin explicaciones ni complicaciones por parte de los que airean esa tragedia..., que son siempre -curioso- los de arriba, cuando es lo de esperar en este tipo de sociedades que mantienen a sangre y fuego, sin libertad, ni igualdad y sin atisbos de fraternidades...
Y es que, a veces, el tremendismo, lo que se llamó naturalismo en el siglo XIX, alumbra la verdad.
Y lo desagradable alumbra como una tea encendida ante los ojos, calor y luz, la tragedia purifica al espíritu que se adormece. Aunque sea de pacotilla, de la convención mágica del cine, una simple cerilla encendida, como este corto que se muestra.
Gracias David Burgos.

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