28 de noviembre de 2007

PAYA DEL PODER

No respeto a estamentos del poder, por sistema, por coherencia de pensamiento y raciocinio e inteligencia y por dignidad y libertad, entre otras muchas cosas no más menores. Los estamentos de la jerarquía en mando no son para respetarlos, hayan llegado como hayan llegado a subir a ese machito del poderío, autoridad, imperio, potestad, señorío, manejo, superioridad, mangoneo, sojuzgamiento, prebenda, imposición, caudillaje y dominio. Y de los tres poderes clásicos teóricos en que los sabihondos dividen el poder fatal y total, es el llamado poder judicial el más aberrante, abellacado, envilecido, ruin, pervertido, rufián, canalla, truhán, granuja, villano y sinvergüenza, amén de extraviado, desviado, perdido, vicioso, descarriado, erróneo, ofuscado, equívoco, engañosos, descarriado, desencaminado, fallado y pifiado.

Si hablamos de democracia todo se derrumba. Ni un sólo juez fue puesto en su sitial por el pueblo, para, éste, gobernarse a sí mismo. A todos los coloca el poder total de arriba para su servicio, con coartadas más o menos engañifas sobre la delegación que llaman democrática de poderes, como una especie de herencia de juguete. Un juez, lo mismo que un verdugo, no es colocado más que por los que se sirven de ellos y sirven a ellos, o sea a los de arriba, siempre a los de arriba, aunque haya, en el baile imaginario (de imagen) paripés de ecuanimidad con la ley, que siempre la hace el de arriba y es su privilegio, como la propiedad de los medios de producción un robo, siempre y en toda época.

Así que nada extraña que la paya del juez que presidía el macro juicio del 11-M vaya al trinque con la historia. La Historia hoy es un grandísimo negocio y a toda la gente le gusta la historia, como le gustan las hamburguesas o la cocacola, o cualquier consumismo basura, la memoria histórica y patrañas similares, o sucedáneos periodísticos, que lo son todos. Ella misma lo dice: soy una periodista y no podía dejar de contar esta gran historia que ha venido a verme, dice la paia, como si de aparición virginal se tratara. Y mis ascos a la Historia, periodismo y publicidad como males de dominio y al servicio del dominio y la mentira se triplican por millones, sin dejar resquicio a posibles honestos que puedan hacer esas faenas, que permanecen oscuros y desconocidos por el vulgo, desde luego, y que sepa quien esto me lee, distinguir esos de los que hablo y contra los que estoy… Ofuscando mi inteligencia, hastiada de ver pocos ejemplos, los más marginales, como digo. Ya desde el nazismo esas tres sabidurías modernas: periodismo, historia y publicidad, contribuyeron a su nacimiento, crecimiento e imposición, lo cual me puso siempre en guardia contra esos usos de la modernidad, heredados del siglo XIX.

Que sí, que esta tía con risa de coneja cursi y con guiño de saber más que Lepe en cuanto a amasar cuartos, pose y expresión tórtola y despepitada para el público en general, según la he visto en revistas e Internet, ha decidido que la desgracia del 11-M es la mina de oro suya, y que su cercanía marital y contractual con el señor que manda en el juicio por el atentado terrorista, le da arte y parte para sapiencias que ha de contar, porque es periodista, como si el afán de un periodista fuera contar y contar, como una Sherezade adulterada y aburrida de creación personal, porque en sus cuentos no hay más que intención y manipulación dirigida al negocio particular y al negociado general del mando y el mercado y capital, que todo es uno y lo mismo. Por ello es lógico que la acusen de dardos, en su libro, contra Garzón, Juan del Olmo, y la fiscal Olga Sánchez, y demás… Ella trabaja pro domus sua en las entrañas del poder y de arriba, en sus trepas y trepadores diversos…

Esta paya moja en el mismo tintero del 11-M, en la sangre de los asesinados, de los inocentes por las desavenencias del poder y sus guerras, que siempre paga en pueblo, los de abajo. Y usa todo ese dolor, sangre y muerte para airear sistemas de trepaje en los altos tribunales, el Alto Crimen de los Jueces con Poderío. Que pa eso está escrito ese libro, no para averiguar verdad alguna, ni para saber verdades, sino pa trinque inmediato y pa apostar por sus caballos. Que es paya de poder, y al cuarto poder llaman periodismo, yo lo llamaría de los cuartos... Y que el inteligente lector sepa marear a qué me refiero con periodismo y cuartos...

La maldición gitana para todos ellos y para esta Señora Directora de Comunicación del Tribunal Superior de Justicia (¡ja!) de Madrid, cargo que detenta con pingues sueldos y minutas, amén de dirigir personalmente las relaciones y negociados de su marido con los medios, y antes, en su carrera, o ascensión, a los empíreos del mando o de arriba, intentó, sin éxito, ser asesora de imagen de los jueces de la Audiencia. O sea en la estela de otro amasador de fortuna a costa del cuento de contar y grande escribidor de libros similares, don Baltasar Garzón y otros jueces estrellas.

Y si esta mujer es la señora directora de comunicaciones de una alta instancia de poder judicial y hace eso, pues el resto no veas.

Y es que el papel es mu sufrío. Sobre todo el oficial.

Y ahora que me denuncien y me procesen, me encarcelen y me multen, me sancionen, por expresar mis pensamientos y mi análisis de la verdad del poder, una parte exigua, de los de arriba, sin respeto a sus usos y costumbres, desde la libertad y por la libertad.

La instrumentalización política y la corrupción generalizada de la Audiencia Nacional la ve hasta un ciego... No ya en el asunto vasco, lo que le da cierta coartada y justificación a los de ETA y asimilados para hacer lo que hacen, sino en cualquiera asunto, como por ejemplo un contencioso-administrativo presentado por un servidor, y claro, aunque estaba meridianamente claro que uno llevaba todas las razones legales, pero jodía al poder de arriba en tol bebe, contra toda ley y derecho se falló a favor de la administración política de arriba... Claro es sin pena alguna para mí, que estaría bueno encima... Y como tienen impunidad política y legal para ser acusados de prevaricación, que eso cometieron en mi caso, esos jueces del poder, pues su Audiencia se mostró así... Y no sigo con pelos y señales, que asomaré en lugar oportuno, y que muestran claramente lo que es eso... No son jueces los que allí están, son políticos trincones al servicio de arriba, siempre de arriba... Y cumpliendo bien sus cometidos de amparar al poder político contra todos, que ya Franco, al crear la Audiencia, le dio ese cometido... Y lo grave es que uno se encuentra sin derechos a recurrir ante nadie por las barrabasadas que allá se cometen día sí y día también. Y si recurres, te metes en tal galimatías de papeles, recovecos y papelorios que has de necesitar tanto escribiente innecesario, pero que necesita la burocracia judicial para marear la perdiz, que te matan, literalmente matan de aburrimiento y desazón. Sé de lo que hablo, sé. Sí Amnistía Internacional, y esa larga lista de instituciones libres e independientes, que el poder ignora, usa y elimina si no le cuadran en sus números. Que la suerte está echada.

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