31 de julio de 2006

GUERRA SOCIAL 1936-1939

Posiblemente, de haber vivido en aquella época, hubiese tenido problemas con estos y aquellos, con las derechas y las izquierdas. O sea, con la mostrenquez sempiterna de los llamados españoles. No hay cosa que me haya consolado más que la lectura temprana de Juan Goytisolo. Su trilogía: Señas de identidad, Juan sin tierra y Reivindicación del conde don Julián. Mi falta de patria al uso. Ser un simpatria es lo mío. En el sentido histórico, claro. A lo menos no a esas patrias heredadas del siglo XIX a golpe de Historia. La Historia es algo calamitoso, plúmbeo, cerril, justificación de patrias, panes, propiedad privada de recursos, reyes, nobles, bancos, ejércitos, y de todo aquello correlativo. Por eso lo que llaman Historia, mayusculizada, nunca me atrajo. Territorio mezquino y cizañero, lleno de mentiras y pantanos cuajados de mosquitos, banderas, carcas, antigualla y falta de intelectualidad, o sea la falta de uso de la inteligencia aplicada para resolver problemas, entender el mundo y a uno mismo, y ser más feliz superando la ignorancia. No conozco a ningún historiador sabio, ni en camino. Entendido por sabio en su sentido tradicional y correlativo a bueno. Son todos tan engreídos que, con falsa humildad, dicen que ellos lo que quieren saber es lo que ocurrió en el pasado. (Por favor no se crean historiadores aquellos que hacen la rama de Historia en facultades y etc. Ellos se dedican a ver lo que dicen los que mandan, los historiadores de los que hablo).
Ahora le ha dado a esos intelectuales de pacotilla, y tocados todos por la manía histórica (que mejor sería llamar histérica), por reproducir con fruición la belicosidad y el cerrilismo, tan carpetovetónicos ambos, de los años que llaman de la guerra civil de 1936-39, con fervor y tras más de 70 años del triste sucedido. Que si un tal Pío Mola y sus revisiones, que si rebuscadores de cadáveres de asesinados en los campos, que si checas, que si matanzasd de moros o monos azules... Penosa sensación la que se percibe, con escepticismo, desde fuera del tendido. No les interesa a ninguno de los bandos la verdad de hechos ocurridos en el pasado (entre otras cosas porque esa verdad es más difícil de saber que el futuro, si no imposible, según mi ateísmo histórico, más que agnosticismo). Lo que les interesa es tirarse trastos a la cabeza, usar ésta para embestir al otro, y viceversa. Pero alguien se beneficia de todo. Que esa es la extrema perversión de los historiadores: su servicio siempre es a un amo, al Amo por antonomasia. Y ni se enteran, apegados a su ciencia estrecha e infusa de adivinar lo pretérito. Los que han estudiado la materia en universidades son simples secuaces de ese enredo de lo que llamo las nuevas teologías y sus manijeros.
Hay más verdad en Aparta de mí este cáliz, terrible y hermoso libro de poesía, escrito al calor de la contienda por César Vallejo, que las tendenciosidades, turisteos y construcciones especulativas de todos los caducos vetustos que dedican sus meninges a hurgar el pasado de aquella guerra social manifiesta, cruel, palpable. Y cuando digo guerra social llamo con su nombre lo que es. Y esa guerra continúa. Aquello fue una manifestación virulenta y extrema, que pocas veces se da. Pero cada día ha continuado, continúa, y de seguir perdiendo el tiempo en trajineos de memoria, continuará en el futuro. Es la guerra social por la libertad en todos sus sentidos, por la liberación del hombre en todas sus facetas, o de aquellos que queremos ser libres realmente. Sin patria, ni partidos, ni sindicato, ni ejércitos, ni Historia... Ni... Porque de todo el trajín, de los que quieren memoria, saca partido alguien que sirve a los Bancos, al Capital y al Estado. Y esos son los que hacen la guerra diaria e incivil a los que queremos ser libres. Algún partido va a llevarse los beneficios de los aguerridos recuperadores de la Memoria, y ese partido es de mando en plaza, de horca y cuchillo, y que en Extremadura -por ejemplo- ha mostrado, con fehaciente ardor que está en la trinchera de los que vencieron aquella guerra, aunque algunos inocentes útiles crean que no, que es el heredero de los perdedores de aquella etapa de la guerra social por ganar. Pues adelante con los faroles. Desde bien pequeñito tengo esto muy claro, como perdedor de esa guerra social. Mamé de labios de mi madre esa memoria y nadie me viene con cuentos, historias ni enseñanzas asilvestradas y servicios a traidores y quintocolumnistas en mi campo.
Por otro lado pienso que aquella guerra la perdieron los libertarios españoles, los anarquistas admirables ibéricos. Que es con los que siempre me identifiqué cuando pensé y me informé de cosillas de le contienda. Ya en el año 1988 dediqué mi primera novela a su recuerdo, que no era ni novela histórica ni sobre la guerra esa de los memoriosos (y no precisamente como el personaje de Borges, Funes el memorioso). La dediqué como tributo de algo artístico. Y son ellos los que son ninguneados por los historiadores y recuperadores de memoria. No sólo ninguneados, sino chuleados, traicionados, utilizados, malversados. En fin para mayor gloria del partiodo zapatero, que ni es el partido que existió en aquellos tiempos, sino una terrible impostura, una ficción felipista al servicio del bando hasta ahora vencedor en la Guerra contra la libertad. Y si no ya se encargará el tiempo de ponerme en esa razón, que es contumaz.
¡Vaya lacra de la de la miseria mental de moda!: la Historia y sus productos ideologizadores: la novelucha histórica y la memoria histórica de la guerra social de 1939-1939. Que ahí se resume todo el saber y la creación, y la sabiduría, y lo importante y todo de todo en la superestructura triunfante y de dominio, para justificar la que está cayendo, suponemos, y con la venia de los marxistas. La suerte está echada. Y lo digo sin paños calientes.

CORRIENTE Y MOLIENTE























si te aburre la norma y la rutina
no seas insustancial y se profundo
no seas tan material y se fecundo
huir lo superficial y la pamplina

lo fútil lo trivial ya te encamina
lo vacuo lo aparente es furibundo
parece de lo humano tan oriundo
como cada doblez de toda esquina

todo externo frontal frívolo y vano
somero insustancial moliente
suplicio baladí de todo ufano

atormenta fatiga de la gente
cansancio convertido en inhumano
la miseria mental exteriormente





De 117 sonetos, 17 sextinas

Pintura de Fernando Ruiz Millán

BELLA




Con su cuello de garza bella veo,
la bella oigo y la bella huelo sólo.
Con sus manos de nácar, protocolo,
la ninfa me columbro en apogeo.

Y de perlas los dientes escarceo,
de labios de coral en perindolo.
De uno al otro lado soy su polo
de cuello, manos, labios corifeo.

Tan sólo en mi mirar, que la contiene,
tengo el fruto total de dama bella,
el vuelo de su mano en abolengo.

Y poco más poseo si retengo
esa boca coral, fe de mi estrella
y el aire tan apuesto que deviene.



De 117 sonetos, 17 sextinas

29 de julio de 2006

EN EL HORNO

La revista Torre Túrdula hace ya dos días que está en ese limbo que llamo del horno. Entre el montaje de las placas para la impresión y la propia impresión y encuadernado, corte, etc.
Espero que para el lunes pueda poner una nota dando por nacido el número trece. Sinceramente creo que el mejor, como siempre decimos de lo último que hacemos. Y eso que la he hecho como con desgana, sin interés...
Destaco el breve artículo de Julián Ruiz Banderas, mi caro amigo, sobre la paisana Maite Cajaraville. Esa artista de los nuevos vuelos, esa nadadora cibernética, esa ninfa de los bits, de los choques eléctricos que producen belleza. Comprometida con todo lo humano, nada le es ajeno. Ya se encargaron de ella cuando expuso, creo que por marzo, en el MEIAC de Badajoz, y creo que dijeron poco, casi nada. Lo típico oficial y propagandístico castrado de los medios que se autotitulan informativos, y que suelen decir lo mismo que ayer con fecha de hoy.
También destaco otras cosillas. Y a lo que importa en este sitio, mi poeta en Llerena, que esta vez es Javier Trinidad Marín. Tiene el segundo apellido como el de mi madre. Ya traeré algo suyo a este lugar, de ese formidable poema llamado Muralla, su única obra en diversas ediciones... Hasta entonces a la espera de la salida de Torre Túrdula en su modesta cita. Ya como un lector más, aunque sepa casi de memoria cada línea de lo en ella impreso. Pero el autoengaño es un lujo y un disfrute, en ocasiones. Sobre todo hacernos niños, o como los niños.

10 de julio de 2006

ADAPTARSE Y SEGUIR

A estas alturas la revista Torre Túrdula debería estar ya en la calle. Torre Túrdula es una revista insólita en Extremadura. Sale cada seis meses desde hace ya más de cinco años. Lo cual es heroicidad si pensamos que no disfruta de subvención alguna. Antes al contrario, la administración está contra la misma, o sería más preciso decir que algunos de los que mandan en la administración política, puestos ahí por los votos, que me parece muy bien. Cada número que ha salido ha sido un milagro, un auténtico milagro. Por muchas razones. Y una de las primeras es que no hay lectores del nivel de la revista. Y no es que sea gran cosa. Pero en Extremadura no se lee. Y la gente quiere chufla catufla. Pienso que hemos llenado mucho la revista de Historia, demasiado a veces. Y eso supura grasa y pesadez. Si la revista quiere seguir ha de hacerlo con ingravidez, con algo creativo y que haga elevarse a los espíritus que se acerquen a ella. Que son pocos. No sé, siento como si se acercara la hora de cerrarla, de chinclar esta etapa en la que se sembró lo suficiente. Desde luego tal vez los tiempos no estén para seguir. No es que no me sienta con fuerzas. Pienso que el proyecto puede ir por otros derroteros. Y pienso en una pequeña editorial, en un proyecto del que forma parte Torre Túrdula desde el inicio. Una editorial que saque uno o dos libros al año. Habría que ver lo de la distribución y todo eso. Se lo plantearé a mi compañero Manuel Martín Burgueño, a ver qué me dice. Pienso que Torre Túrdula puede dormir ahora hasta otro tiempo en que surja y seguir con la editorial de la propia Torre Túrdula...

8 de julio de 2006

SOCIÉTÉ DE L´ESPECTACLE


De la sociedad del espectáculo lector,
si no participante puro y activo ,
en todas sus covachas sucesivo,
de todos sus teatros un actor.

De humana actividad es el motor,
exhibición y fasto que apercibo
su todo en tal espejo negativo,
y con las pobres almas perturbador.

Que no es de Lucifer esta ralea,
del propio Belcebú con su mesnada,
ni todos los diablos con tarea,

sino de humana grey la bellacada,
en tal función y gala se aparea,
la apariencia cultiva en borricada.





De 170 sonetos, 17 sextinas

DOMINGO VILAPLANA, NOVELISTA

Leí de un fuerte tirón la novela de Domingo Vilaplana, Serena calamidad, casi recién salida del horno. Y he vuelto a ella, como me prometí si la salud y el buen gusto lo permitían. Y la tenía yo como oro en paño para ese menester de visitarla otra vez con más sosiego, retardo y retranca. Y ya verán que casi estoy imitando el pastoso estilo reflexivo (lo de pastoso lo digo en afirmativo no en cansino) y meditativo de la misma, con ese saboreo y paladeo de las palabras, con la lentitud del personaje Célere, entraña y condumio mismo de lo narrado. Le publicó, la novela a Domingo, la Editora Regional, y salvo un acto oficial en Badajoz y otro menos oficial en Llerena (su localidad natal y de crianza), la crítica nada dijo, que se sepa. En el diario HOY se mencionaba el descubrimiento de un escritor talludo ya, o que se daba a conocer con mayor edad; pero de indudable valía. Lo que uno no sabe cómo juzgar, porque, que sepamos, los escritores no tienen porque publicar jóvenes y luego más... En fin, que el titular del diario revelaba la visión pacata que se tiene de todo esto de la creación, y del escritor como un afanado más en la cadena/condena de producción desde la juventud hasta la vejez y retiro... La releo con gozo, en estos días, y también para un trabajo sobre la misma, que preparo, basado en mis notas de primera lectura, más las que hago para el trabajo, que va encarrilado muy bien. Trato de mostrar que la novela de Domingo es una buena novela. Muy alejada de modas y modos comerciales y oportunistas de engaño seudocultural, tal al lamentable uso de nuestros días. La gozada de su lectura, adelanto ya, reside en el uso de la lengua como materia narrativa, o materia que contiene lo relatado. No tanto interesa lo que cuenta sino la forma de contarlo. A mi entender es magistral, como mostraré sobradamente. Creo que el silencio sobre un autor de tal talla es un canallada. Cometió un acierto la editora oficial de la Junta publicando la novela. Pero no se pasó de ahí, y si nadie habla de ella, (no hacer publicidad, que es otra cosa), pues nada de nada,. Y es algo maravilloso que no se debe perder todo lector con la suficiente esperanza como para el disfrute. Porque a pesar de todo sí se escriben buenas novelas en Extremadura, y hay muy buenos novelistas, que no son todos los que están. Y ya estoy con la comparativa, sí, porque es inaguantable toda esa patulea arrimada al poder que sólo lo usa para figurar, darse postín y figurón, y luego intentan vender aire o soflama histórico-literaria, cuando no un producto de usar y tirar, aunque más bien de tirar. La novela de Domingo es de guardar, como veredes, y lo propio hice releyéndola.
Y toda la razón del trabajo crítico sobre ese texto se basa en algo aparentemente chusco: la morcilla. Cuando en un pasaje Domingo distingue entre morcilla lustre y negra. Sabido es que la negra se conoce más como morcilla de carne, y es más negra que la lustre. Inmediatamente vino a mi magín ese poema del maestro Ángel González,
"GLOSAS A HERÁCLITO
... ... ... ... ...
4
(Interpretación del pesimista)
Nada es lo mismo, nada
permanece.
Menos
la Historia y la morcilla de mi tierra:
se hacen las dos con sangre, se repiten."
Y esas disquisiciones morcilleras me llevaron a entrar en valoraciones narrativas de la prosa de Domingo en su genial novela Serena Calamidad.

MIGUEL A LOMOS DE MULA

Estaba indagando lo que pudiere repartir Emule para los internautas referido a mi escritor admirado Miguel Espinosa. Y me sorprendió lo generoso de la respuesta.
Todavía recuerdo el día que conocí a Miguel Espinosa en Murcia. No personalmente, porque ya hacía unos años que falleció, sino en uno de sus libros. Casualmente leí de casi un tirón Escuela de mandarines, en la Barcelona de 1982. El ejemplar en que lo hice lo conservo todavía, como muestra del culto al escritor.
Bueno, a lo que iba, que decía que me sorprendió ver tanto ver accesible por Internet a Miguel Espinosa. Y recordé que en su tiempo, en los tiempos de mis peregrinaciones y estancias en Murcia, recopilé todo lo que pude encontrar sobre Miguel Espinosa y de Miguel Espinosa. Desempolvando artículos escritos en diarios desconocidos, ya desaparecidos, en la Hemeroteca Municipal, que se negaba a fotocopiármelos y yo tenía que fotografiarlos con una pobre cámara, que me hacía el trabajo estupendamente. Así, digo, di a conocer algunos escritos del escritor, hasta entonces desconocidos. Incluso recuerdo el día que me encontré con Martino, que es el nombre que se da en Escuela de mandarines a un profesor de filosofía de la universidad de Murcia, amigo personal de Miguel. Y de como este Martino me regaló un ejemplar de la edición -inencontrable- que Caja Murcia hizo de la generosa novela Escuela de mandarines. Para mí fue de mucha alegría, ya que coleccionaba también, como he hecho con pocas cosas, ediciones varias de Espinosa. Creo que llegué a compilar todo lo escrito sobre Miguel Espinosa, con la idea de hacer tesis doctoral sobre la estupidez de la critica y la opinión, sobre el desconocimiento de un escritor genial, o de como se puede ser escritor sin fama, dineros ni ansias de figurar, y ser muy bueno, maravillosamente genial para el gusto estragado de los más. Porque era, y es, Espinosa, paradigma del escritor entregado a su creación sin reposo, sin otros desvíos, con la entrega del enamorado hasta la muerte. Y eso no se ve hoy, donde los figurones, vestíos de limpio, campan a sus anchas, sin pasión, sin vida, sin entrega, y sí con cálculo, marketing, servicio, manegement, relaciones públicas, dinero y otras estupideces de uso cultural en la sociedad del espectáculo.
Porque, en definitiva, Miguel Espinosa es mi semejante, mi hermano, tan lejos y tan provinciano del hartero poder mandarinesco, de la felonía de los mandarines caciquescos que tanto abundan. La obra de Miguel se eleva sobre la miseria mandarinesca y caciquil, y sobre la mediocridad de nuestros proclamados escritorzuelos de fama y abolengo, como un desprecio absoluto de su inmensa nada y estupidez. Que eso es lo que queda luego -post festum, pestum- y se quita todo lo bailado y lo que no.

AB INIQUITAS



ah el amariconado vasallaje
en todo ello se adensa y alquitara
en todo lo de patria y maridaje
matrimonio y poder en la piara
en la pareja vínculo y blindaje
todo al dios capital que se lo ampara
y todo sigue igual todo en su sitio
alberga el maricón el ab initio





De Vínculo del miedo (2006)

ERECCIÓN DE TIRANOS





bueno de la servidumbre voluntaria
es la libre erección de los tiranos
priapismo de la verga propietaria
enarbolada para el besamanos
a ninguno se le hace la contraria
la soban como tercos parroquianos
el culto voluntario al servilismo
mantiene en el fervor un erotismo





De Vinculo del miedo (2006)

SIN TI UN TIRANO...


sin ti sin ti sin ti por el sumiso
contra ti contra ti me manda el amo
marca el dueño tu nombre y compromiso
aupado como está por el marchamo
en ti en ti en ti como diviso
contra ti contra ti como proclamo
no más servir señores de gusano
no más sin ti de mi coma tirano







De Vínculo del miedo (2006)

6 de julio de 2006

MARIPOSA VALVÁLICA COMÚN

Ya quisiera volar como esas valvas, de algún tipo de coquina, que me sirvieron en algún sitio, que no recuerdo. Sí, me acuerdo de lo que vi. Y pensado y hecho. O, más que pensado, imaginado, que hay abismo del uno al otro término. Cogí varias servilletas de papel y envolví, como pude, todos los despojos de conchas, del leve festín de coquinas, con las que el camarero obsequiaba el acompañamiento de la cerveza. Luego, en la casa, las limpié breve, y las puse sobre folio blanco. Y busqué sitio para foto, con luz suficiente. De esta manea surgió la serie mariposas valválicas, o Mariposas Valválicas, como la llamo. Después Photoshop hizo el resto, de mi mano querenciosa manejado. Y el resultado ya lo han podido ver en algún otro sitio. Incluso impreso en una publicidad, para la que lo cedí, por el módico precio de citarme como autor.
En fin un jueves de un verano que parece ser fresquito, o por lo menos sin los calurones temibles de los últimos años. Y es que no uso aires aocndicionados, me sientan fatal, ni cosa alguna para rebajar el clima natual del aire ambiente, salvo los intríngulis de las construcciones, el secreto de protegerse del calor, heredado de mis mayores. Y pienso que la gente se pasa mucho en esto, gastando mucha energía inútilmente, para crearse luego alergias y otros rollos que traen esos aires en bote y pasado por tubo que respiran, aires fríos que no son nada buenos, aunque el Mercado y el Negocio diga lo contrario. En fin mariposas valválicas al fin y al cabo.
Suena el insuperable Comelade en su Live in Lisboa and Barcelona, un maravilloso disco que recomiendo a todos. Si no lo escuchan se pierden algo grande y lúdico, creativo y sencillamente genial. No está de moda. Cuando hable aquí de un libro o una música, o cualquiera otra cosa, será siempre contra la moda, esto es, contra lo impuesto. No como aquellos blogueros que se dedican a hacer publicidad barata de libros de moda y modos, etc. No, apuesto por la libertad, aunque casi todos los que le rodean quieran ser gozosamente esclavos. Por eso mi libro Vínculo del miedo, por eso.

VÍNCULO DEL MIEDO


la libertad es una pura huida
de la sangre y el odio de la historia
huyendo como se huye de una herida
de la podre del miedo de la escoria
simple e intacta mortal tiranicida
asesina del dios y de su gloria
la querida de pocos pero bravos
es temida y fatal de los esclavos




De El vínculo del miedo (2006)

2 de julio de 2006

TARDE DE DOMINGO

Tarde de domingo. Nunca me gustaron estas tardes. Y aquí creo que uso bien eso del gusto. Escucho Ciudad Jardín. Es un grupo que hacía música, vamos a llamarle, pop. Años ochenta y noventa. Les perdí la pista y no sé si aún existen y hacen. Bien eso de Dame calidad. Anteriormente ha sonado Comelade, que sigue acariciándome los oídos y el adentro mismo de mi ser, con sus sonidos entre burlones y lúdicos. Volveré muchas veces con Comelade. Espero no ser cansado ni aburrido. Un apasionado de Joan Salvat Papasseit no podría por menos que entusiasmarse por el seny catalá de Comelade. Y me dan lo mismo los catetos extremeñitos ante mis loas a artistas que más que catalanes son universales. Abren los sentidos y los cuerpos a otros conocimientos y gozos, incluso aceleran lo contenido de la propia creatividad. En fin.
Tengo que escribir las colaboraciones para
www.elpollourbano.net. Debería haberlas enviado ya. Antes del día dos, o sea hoy. Así que a ver si lo hago. Las finiquito, las pico y listas. Ya llego tarde de todas maneras. En fin, parece que el final del año en El Pollo me ha cansado algo.

COMO BEGONIA





PUTA

Llegas como los sueños de neón
a la caverna vil del lenocinio,
escrutando admirada el condominio
del macho hinchado en pura comezón.

La facha arisca ves del zancarrón,
turbamulta de puro patrocinio
de jóvenes maridos, predominio.
Tu uso servil en transfiguración.

Traída por la fuerza a este lugar
de la pobreza un día hecha vicio.
No deseas ya nunca regresar.

Eres del mercader que testimonia,
existes como objeto que se piensa.
En tus piernas abiertas Babilonia
sin acrimonia
en ceremonia,
en la colonia
que testimonia
que eres begonia.




De 170 sonetos y 17 sextinas

EL DEMONIO DEL AMOR


EL DEMONIO DEL AMOR


No se demora
el demonio del amor una hora.

Como león rugiente busca
a quien devorar.

Te pregunta:
¿a dónde te escondiste amado
y me dejaste con gemido?

Como diablo huyó habiéndote herido.
Saliste tras él clamando y era ido.
Le seguiste a los infiernos encendido.

Por ello en el desierto no buscas tus amores,
menos por montes y riberas,
y pasarás los fuertes y fronteras.

Nadie podrá salvarte del averno,
viniendo, como vienes, bendiciendo.


NOTA: Este poema pertenece al libro Viático para Teluria sola, del cual hice un tirada de 100 ejemplares para amigos. La otra edición fue más, digamos que, comercial. Pero este poema no está ni en una ni en la otra. Fue musicado por mi paisano Miguel del Barco, para canto coral. Sé que hubo un estreno de piezas para canto en Badajoz, todas de Miguel, al que no pude asistir porque el ayuntamiento de Llerena me extravió la invitación y me la entregó tarde... Fue por los años ochenta y el cabreo se me diluyó ante la faena de los que gobernaban el consistorio. Es la primera vez que lo pongo al público.

SONETO SATÍRICO

Recojo el comentario siguiente del mismo texto, o sea del soneto satírico, publicado en el anterior lugar , sin arrobo y porque me hace estar muy tranquilo si he conseguido emular a los clásicos y ser moderno. Total es lo que persigo, de momento (no sé que será cuando lo atrape). Y llevo como cuarenta años en el tajo...Por lo menos ese es buen camino para mí. El comentario:

es un soneto de burla muy conseguido. Creía que ya no había nadie que hiciera esto con la finura de los clásicos, pero al mismo tiempo muy moderno, muy actual. Gracias.
GRACIA 01-06-2006 14:29:54

86

CAMARERO

Chulillo, trompetilla y alcagüete,
del señor servidor y ceda el paso,
tan atento según le venga el caso,
al soslayo formando rejolguete.

Al que no chupa lo usa de juguete,
tan atento al dinero y su traspaso.
Tan servil del político payaso,
baila a su son, barbián, su sonsonete.

Tras un tris y un tras hace él para tres
cuchufletas de envidia en este día,
sus bromitas pesadas de través.

Y pensando tenaz su chulería,
en si la burla es o si no es,
pasa el tiempo entre copas y porfía.

De 177 sonetos 17 sextinas

PASCAL COMELADE Y LA MÚSICA

Hace muchos años. Allá por 1976 escribí la que resultó luego mi segunda novela. Los héroes huyen del enemigo, que luego publiqué mucho más tarde. Es ese el destino de poetas y escritores laterales, huidizos y no al tanto del Comercio y el Mercado. En ella escribí esta parte, que era una especie de artículo de uno de sus personajes, un tan Saxolfeo, y que aparece en el lugar de apéndices de la narración, para ilustrar al lector en el imbricado mundo de la misma. Esta tarde he escuchado a Pascal Comelade, bueno, la música excelsa que hace, parte de ella. Eran Les chants et danses de Syldavie, título que se mantiene en el tono lúdico y de cachondeo que le son propios. Y he quedado atónito, prendado de la misma, aunque no era la primera vez que lo escuchaba; aunque ese disco es nuevo. Parece que fuera mi personaje Saxolfeo el que lo ilustró en tan excelsa arte del sonido. Y ya hablo de su música en general y de la concepción de la misma. Y si lo dudan lean, lean..:

DE LO CHABACANO A LO SUBLIME
(aparecido en el diario regional Los Ecos)
Por Saxolfeo

Sí, todo arte tiene un material con el que se trabaja, la materia que se transforma, con la que se juega o se lucha, la que lo hace ser, su tangibilidad. En la música esa materia, eso que constituye el ser de la música, es el sonido. Así como en la pintura es la forma y es el color en sus múltiples aspectos, o en la literatura la lengua, cualquier lengua concreta.Los sonidos los captamos por el oído, y no se trata de exponer aquí como ocurre eso, y como se producen. Damos todos como sucesos que acaecen a nuestro alrededor. El ruido de un bote de plástico al que le da patadas un niño gamberrete en la calle, el lejano sonido de la radio de un vecino o el saxo que toca el otro de una casa cercana, músico de una banda municipal.Lo mismo que todo color y toda forma no es arte por sí mismo, ni toda conversación o escrito, literatura; los sonidos que habitualmente escuchamos tampoco son música. Aunque la música la constituyen sonidos con una intencionalidad de orden, provenientes de cualquier elemento que produzca esos sonidos.Esto último no será muy inteligible si no lo expreso ampliamente y pormenorizado. Vamos a ello, entendiendo que lo que digo levantará ronchas en más de un profesional de lo musical, y, a lo peor, en ese saxofonista que tengo por vecino. Pero como trato de que vaya razonado, no tengo el menor temor. Claro que tampoco seré tan bruto como para intentar que los lectores de este diario comulguen con ruedas de molinos. Quizá parezca que expreso lo obvio, cuando se trata de repetir lo que se olvida fácilmente.Una cosa son los instrumentos musicales, otra los músicos o sus manipuladores, y una tercera la música como arte excelso y sublime. Conviene recordar esto claramente, aunque parezca perogrullada.Pues bien, los sonidos son los que se producen de lo que llamamos instrumentos. Independiente de ellos existen sonidos que pueden producirse por otras cosas. Verbigracia: de una lata de conservas que golpeamos rítmicamente, o dos piedras de arroyo chocadas. Los que se llaman instrumentos musicales, como otras costumbres y atavismos, son convenciones que el ser humano ha ido aceptando, por el uso, como provocadora de sonidos que originan la música. Parece imposible, a estas alturas o bajuras de la historia, que se pueda creer que la música tenga algo que ver, no todo, con lo que se entiende por instrumentos musicales convencionales. Que la música es un arte que puede producirse independientemente de esos instrumentos, que son precisamente eso: meros instrumentos. Y que en cualquier momento puede provocarse música con otras cosas, tan sublime, o incluso más, que los sonidos procedentes de los excelsos violines o el piano de salón, tan ínclito.No vengo, ni conviene aquí, a hacer un análisis de la evolución de los instrumentos convencionales al uso, ni irnos a otros ángulos o ámbitos y a otros sonidos de otras culturas, para ver y mostrar que el hombre ordena lo sonoro y logra música de lo más inesperado e insospechado, como se puede probar y comprobar fácilmente.Porque lo importante en la música no es el instrumento, sino el sonido y su ordenación con arreglo a unas normas clásicas o nuevas, y el resultado que llamamos música. De ahí que de un palo y una chapa, cosas viles que pueden estar en cualquier vertedero de basuras, se pueden arrancar sonidos sublimes, música celestial que encanta a las gentes. Es lo que siempre he creído, en una especie de panteísmo, que llamaría musical, que de lo vil y primitivo, surge lo absoluto y noble. Del estiércol surge la rosa. El sonido de un violín puede ser lo más desagradable que se oíga; pero ese mismo sonido en armonía con otros puede originar lo que llamaríamos música paradisíaca. Así, de lo chabacano se consigue lo sublime, título que he dado a este artículo que escribo a petición de uno de lo redactores de este medio, amigo personal. De entrada diría que yo no tengo pluma, así que no espero que el valor de lo que expongo radique en la manera de expresarlo, sino que estaría contento con que se me entendiese lo que quiero decir, la idea, que es bien sencilla. Repetiré un poco al final las cuatro cosas que he querido expresar, como de resumen. Porque, músico viejo al fin y al cabo, con mis ribetes de bohemio y jazzístico, lo mío es hablar y hablar sobre la música y sus vericuetos, es donde me expreso bien y donde una serie de sucesos que acontecen en el mero hecho de hablar (mi voz, mi tono, mis gestos, mi música) no se pueden expresar ni poner por escrito. Es la limitación que tengo en el dominio de la lengua. Soy músico en directo, en vivo.Bueno, pues terminaré resumiendo, puntualizando, lo que quiero decir cuando expongo que la música surge de lo más primitivo de la materia, en camino hacia lo sublime, hacia el encuentro con la música de las esferas. La música es algo más que el producto ordenado de sonidos provenientes de los que llamamos instrumentos musicales, y que pueden ser convenientemente registrados en una partitura y ser reproducidos a partir de ella. Y no es ese el único medio de lograrla o de registrarla. En eso estamos, todos los que nos movemos en lo que se llama mundo musical, mundo de la creación musical, de acuerdo desde hace muchos años. Por ahí no voy, ni intento convencer a nadie. Lo que me interesa es que esta idea llegue a la gente, a la masa, al común de las personas, es por lo que he escrito esto, y apechugado con publicarlo, aun a costa de hacer el ridículo o de ser malentendido, y que cualquier cantamañanas de un pueblo de esta región, adonde va dirigido este diario, publique alguna carta dirigida al director, tratando de poner sus puntos sobre mis íes, a lo que desarrollo aquí, a su buen entender. Y no es que me vaya a quitar el sueño si eso sucede. Pero ya se sabe, la ignorancia es muy alto atrevimiento.Trato de exponer algo que va contra la común creencia y contra la ignorancia establecida entre las masas. Así, llamar músico a alguien que toca un instrumento, no me parece conveniente, porque músico, en el sentido de lo que llevo expuesto, sería el creador de música y no el utilizador de un instrumento, que mejor le cuadraría lo de instrumentista, que difiere gran cosa de lo de músico, aunque tenga que ver como reproductor del arte, siendo en esto igual que una casete o un tocadiscos, respetando su ser personal y sin querer ofender su persona como si las cosificara. Pero esos aparatos –casete y tocadiscos- también producen música, o mejor, la reproducen; pero no crean, son, en cierta manera, instrumentos musicales que no suplantan, en ningún caso ni momento, el noble arte de crear, aunque pueden ser usados y ayudar al creador, como puede ayudarlo cualquiera otra cosa más vil o despreciable. Lo mismo que de una melodía inapreciable y populachera puede surgir la más sublime de las creaciones musicales, como generalmente ha acontecido en lo que se llamaría la historia de la creación musical. Llamar músico al mero intérprete musical, con los instrumentos convencionales, sería tamaño error como denominar escritor a todo el que escribe, por el simple hecho de escribir, sea cual fuere su intención, suceso que se está dando en estos días en los que abundan los plumíferos y los escribanos de agua, que se atreven a encuadernar las paridas que dicen que es creación literaria –según me informa un amigo, poeta eximio, mas desconocido, por huir del encanallamiento reinante, y no publicar por así haberlo decidido moralmente y para preservar su arte de la ola de ignominia que se cierne sobre él -. Otra imbricación más para justificar mi título y mi idea de que la creación musical va de los chabacano a lo sublime, trepando hacia la armonía de los astros, esa que escucho y con la que trato de ponerme en contacto desde el vil metal de mi saxo, es el misterio de la creación en general.